Investigadores catalanes han monitorizado los patrones de incidencia de 18 virus respiratorios tras la pandemia y han corroborado el cambio estacional de la Covid, pasando del invierno a consolidarse —de momento— a finales del verano.
Este hecho abre preguntas fundamentales para la salud pública, como la conveniencia de mantener la vacunación frente al virus en otoño: es ahora, entre mediados de septiembre y mediados de octubre, cuando las comunidades comienzan a vacunar frente a la gripe y la Covid.
El trabajo ha sido publicado en Eurosurveillance, la revista del Centro Europeo para la Prevención de Enfermedades, al mismo tiempo que el empuje del SARS-CoV-2 en las últimas semanas ha llevado a que las enfermedades respiratorias superen el umbral epidémico, eso sí, con una intensidad baja.
Los investigadores, liderados por Aida Perramon-Malavez, del Sistema de Información de Atención Primaria del Instituto Catalán de la Salud (ICS), analizaron 30.000 muestras procesadas por PCR, obteniendo un panorama completo de las infecciones en Cataluña entre 2022 y 2025.
Algunos virus, como el adenovirus, los parainfluenza tipo 1 y 4 y el coronavirus estacional NL63 mantuvieron una actividad baja pero constante a lo largo de todo el año.
Otros patógenos, en cambio, mostraron ondas epidémicas muy bien definidas, especialmente el virus respiratorio sincitial y los virus de la gripe (especialmente, la gripe A), con picos entre el final del otoño y el principio del invierno.
Los rinovirus y enterovirus circularon de forma continuada pero intensificada en otoño y primavera, presentando un patrón epidémico bimodal que podría llenar los periodos interepidémicos entre las olas de otros virus.
Respecto al SARS-CoV-2, al principio parecía seguir un comportamiento invernal similar al de la gripe, algo que se corroboró con la ola masiva de ómicron en el invierno de 2021-2022.
Sin embargo, en los siguientes tres años, las epidemias comenzaron en primavera y alcanzaron su pico entre agosto y septiembre, descendiendo hacia el inicio del invierno, algo que se ha observado en otras zonas como Reino Unido.
Los datos de la presente temporada siguen la misma tendencia. Según el Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda del Centro Nacional de Epidemiología, no había habido ninguna ola de Covid a lo largo de 2026 hasta inicios de septiembre y ha sido en las últimas dos semanas cuando ha estallado.
Con 478,2 casos por 100.000 habitantes, las infecciones respiratorias han superado el umbral epidémico por primera vez desde el pasado invierno, con una intensidad baja y protagonizada por la Covid, cuya positividad se eleva hasta el 27,2%.
Un virus desplazado
¿Por qué un virus que desplazó al resto en 2020 y 2021, ha acabado siendo desplazado por estos mismos virus en las siguientes temporadas?
"Actualmente, no tenemos una explicación clara", reconoce Jacobo Mendioroz, subdirector general de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña y uno de los autores del trabajo.
"Se trata del primer fenómeno que hemos podido observar en detalle de introducción de un nuevo virus en una población no inmunizada previamente y tendremos que seguir observando cómo se producen las dinámicas de circulación general".
La hipótesis que plantean los investigadores es, "simplificando mucho, que parece haber una cierta ecología de los distintos virus respiratorios que les condiciona de alguna manera respetar el ecosistema que necesita para reproducirse de manera no competitiva. El SARS-CoV-2 se habría ido desplazando hasta encontrar el periodo donde no se ve obligado a competir con otros. Se tiene que seguir investigando".
Mendioroz es prudente y cree que "todavía es prematuro" desechar la idea de que la Covid es una enfermedad respiratoria invernal. "El estudio muestra un patrón de circulación diferente a inicial en los últimos tres años pero, de nuevo, estamos observando un fenómeno nuevo y no sabemos aún si se estabiliza de manera definitiva y, de hacer, si lo haría en ese periodo".
La principal implicación del trabajo para la salud pública es que, si la tendencia se muestra estable, habría que efectuar "una reevaluación de las actuales estrategias de vacunación, incluyendo el tiempo y alcance de las campañas actuales y la potencial utilidad de las nuevas vacunas combinadas", reza el trabajo.
Sin embargo, y pese a que los datos de la presente temporada parecen ir por el mismo camino, Mendioroz considera que sigue teniendo sentido mantener la vacunación frente a la Covid en octubre, al menos por el momento.
"Bajo nuestro punto de vista, no se debe tomar una decisión tan relevante como modificar una campaña de vacunación basándose solo en los cambios observados en nuestro estudio. Se ha de continuar monitorizando la situación, acumulando evidencia, analizando la circulación en otros países y, si fuese necesario, plantear cualquier modificación del calendario vacunal en los ámbitos técnicos correspondientes, tal y como se hace siempre".
La idea de mover la vacunación de la Covid es algo que lleva en el ambiente un tiempo. En una reciente jornada organizada por la farmacéutica Hipra, fabricante de vacunas contra la Covid, varios expertos indicaron esta posibilidad.
Fernando Moraga-Llop, pediatra y portavoz de la Asociación Española de Vacunología, sostenía que no era tan sencillo. "Si ya es difícil hacer que la gente se vacune frente a gripe y Covid cada otoño en una única vez, dividirla en dos y vacunar de la Covid en marzo o abril es posible que tuviera poco éxito".
Habría que tener en cuenta, además, el reto de producción y logística que supondría mover una vacunación de temporada a otro momento del año.
Con todo, no es una idea que deba ser descartada, pero necesita, todavía, una mayor evidencia para plantearla.
