Una pelea a navajazos entre dos inmigrantes en Ceuta se saldó con un intento de agresión al personal que intentó separarlos cuando llegaron a urgencias.
Pese a ello, no hay presencia policial o militar en el hospital y los centros de salud, denuncia el sindicato de enfermería Satse.
"Tuvieron que frenar la agresión los agentes de seguridad privada contratados por el Ingesa [Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, responsable de la atención en las ciudades autónomas y dependiente del Ministerio de Sanidad], mientras que en los comercios y grandes cadenas de alimentación hay Policía Nacional y personal del Ejército", señala Elizabeth Muñoz, secretaria general del sindicato en Ceuta.
Pese al mensaje de situación controlada en Ceuta que transmite el ministerio, Muñoz denuncia que los profesionales sanitarios no dan abasto, que las enfermeras han pasado de doblar turnos de forma voluntaria a hacerlo de forma obligada mediante "órdenes no escritas", y que la compensación por este trabajo es "pírrica".
"La situación no es normal para nada, el personal lo está dando todo hasta la extenuación pero no hay una previsión ni un plan de futuro", lamenta la enfermera.
"Una cosa es el momento de la entrada masiva, donde hay una emergencia sanitaria imprevista, pero más allá del tercer día hay que tener un plan de contingencia adecuado, con un incremento de profesionales que no hay en Ceuta y tienen que traerse de otros lugares". Pese a ello, señala, "el Ingesa está ausente".
La "normalidad" que proclama el ministerio contrasta con unas urgencias llenas (500 asistencias diarias en las del Hospital Universitario) de personas con traumatismos, fracturas, heridas de arma blanca, enfermedades infecciosas y heridas sobreinfectadas.
"Tenemos escasez de antibióticos y de material para inmovilizaciones, porque el stock que teníamos estaba previsto para una ciudad de 80.000 habitantes y de la noche a la mañana se dobló la población".
También "se ha tenido que multiplicar la contratación de personal en rayos porque se están haciendo TAC continuamente", apunta, y "se está diciendo que va a ser necesario abrir los centros de salud hasta las 21.00 horas [ahora, las tardes sólo se cubren con las urgencias del Centro de Salud del Tarajal y el Hospital Universitario de Ceuta], pero sin órdenes por escrito ni plan de contingencia, sin compensación adecuada y abusando de la buena voluntad y disposición que han mostrado todos los profesionales".
Mandar a los hijos fuera
Esa buena voluntad no es para siempre. Muñoz señala que, estando en un periodo vacacional, muchos enfermeros han tenido que enviar a sus hijos a la península para poder doblar turnos sin dejarlos desatendidos, mientras que eso es imposible para otros y, "entre el cansancio y la conciliación, están rehusando hacer este tipo de actividad extraordinaria fuera de su horario laboral, a pesar de estar recibiendo órdenes que les dicen que la voluntariedad ha acabado".
Satse reclama la adopción de medidas extraordinarias, no solamente refuerzos puntuales, con los incentivos para la contratación que permite la configuración de puestos de difícil cobertura.
Según el sindicato, existen contratos que presentan dificultades para ser cubiertos debido a la falta de profesionales disponibles en determinadas bolsas de empleo, situación que afecta especialmente a enfermería, fisioterapia, matronas, médicos y técnicos de rayos.
Como apunta Muñoz, "se está hablando de abrir un ala de urgencias del Hospital Universitario que estaba cerrada, pero el problema sigue siendo el mismo: ¿cómo vas a abrirla si no hay personal para atender las camas?"
