La brecha de condiciones laborales y retributivas entre comunidades autónomas ha acelerado la movilidad enfermera. Por eso, en los últimos años, las regiones se han puesto las pilas para lograr retener y atraer talento. Y la situación se está convirtiendo en toda una "guerra de guerrillas", según denuncia el Sindicato de Enfermería (Satse).
En concreto, País Vasco, Navarra, y las islas son las regiones que mejores condiciones ofrecen y las que más personal, proporcionalmente, están logrando captar.
"Navarra, por su régimen foral, y País Vasco, por lo mismo, cuentan con más recursos económicos y tradicionalmente han pagado mejor a sus profesionales sanitarios. De hecho, en Navarra no son estatutarios, son funcionarios que están regulados por su propio Estatuto de la Administración de la Comunidad Foral, o sea que es incluso otro régimen jurídico", precisa Paloma Repila, portavoz de Satse, a este diario.
Pese a su localización insular y los elevados precios de la vivienda, Baleares y Canarias están concentrando todos sus esfuerzos para absorber profesionales.
"Han reforzado sus ofertas laborales, mejorado sus complementos salariales, las áreas de difícil cobertura y han favorecido la conciliación", matiza.
Ceuta y Melilla ofrecen complementos de movilidad al estar fuera de la península, "pero tienen grandes dificultades para retener talento", añade Repila.
Por otro lado, autonomías como Cataluña y Madrid son las que concentran un mayor volumen de personal. Por su densidad poblacional son las que presentan más ofertas públicas de empleo (OPES), "pero realmente no son las que mejores condiciones tienen, desde luego", señala Repila.
"Hay comunidades que retienen a los alumnos que forman. Hay otras que son exportadoras de especialistas". Es el caso de Andalucía, cuyas universidades forman a más graduados de Enfermería de los que su propio servicio de salud puede retener.
Otras regiones tienen problemas de cobertura porque tienen una formación muy escasa de profesionales, entonces tienen que atraer a otros. Esto suele ocurrir en las uniprovinciales como es el caso de Asturias, La Rioja o Cantabria.
Con todo, el comportamiento de los profesionales ha variado con el paso de los años. Como indica Repila, antes sólo importaban las condiciones retributivas y, ahora, para las nuevas generaciones, son muy importantes también las condiciones laborales, de conciliación, de flexibilidad en la jornada.
"Entonces, las comunidades autónomas están intentando ser muy competitivas, incluso entre provincias de las propias regiones", precisa.
"Mercadeo"
Ante esta creciente movilidad entre comunidades y el extranjero, Satse denuncia que esto es una política que incentiva el "mercadeo de personas" en lugar de garantizar condiciones de trabajo que fidelicen y retengan a las profesionales.
Satse advierte de que la "búsqueda forzosa" de mejores oportunidades laborales en otras autonomías o países es una realidad que, año tras año, va en aumento y que constata el "fracaso" del sistema sanitario a la hora de aprovechar el trabajo, capacidad y potencial de los miles de profesionales que finalizan sus estudios cada año.
En el caso de la movilidad a otras comunidades autónomas, el sindicato critica que las distintas consejerías de Sanidad estén fomentando una "guerra de guerrillas" para conseguir más personal a base de ofertas puntuales de mejores condiciones.
Por ejemplo, como cuenta Repila a este diario, en Canarias este año se han observado bastantes ofertas temporales de periodos muy breves.
"Se trata de pan para hoy en algunas autonomías y hambre para mañana en el resto, lo que no sólo no soluciona el problema de fondo, sino que lo mantiene y perpetúa", asevera.
En este sentido, la organización sindical lleva reclamando desde hace años al conjunto de administraciones sanitarias que vayan a la raíz del problema, que, a su juicio, es el déficit estructural de plantillas y sus malas condiciones de trabajo.
Extranjero
"Gobierno y comunidades autónomas se limitan a poner vendas a una herida que cada vez es más profunda y que afecta a todos los niveles y ámbitos del sistema sanitario. Están claros los síntomas, se conoce el diagnóstico, pero no se trata como se debería, cronificando y agravando así sus consecuencias", apunta la organización sindical.
En lo que respecta a la migración a otros países, las cifras reflejan una tendencia ascendente. Entre 1.000 y 1.500 enfermeras se marchan al extranjero cada año.
El sindicato considera que todos los gobiernos están incentivando una "política de autosabotaje" al generar una fuerza profesional con una excelente cualificación y preparación y luego permitir que se vaya a otros países para ser aprovechada en sus respectivos sistemas sanitarios.
Satse incide en que, mientras persistan las diferencias en salario, estabilidad laboral, carga de trabajo, reconocimiento profesional y oportunidades de desarrollo, las enfermeras españolas seguirán migrando a países como Noruega, Reino Unido, Irlanda, Suiza o Francia.
"Un gol en toda la escuadra a un país que es primera potencia mundial en generar talento", agrega.
En todo caso, el sindicato defiende una movilidad voluntaria motivada por las aspiraciones personales que tenga cada profesional, pero nunca como "una necesidad sobrevenida para que unas condiciones laborales adecuadas le reconozcan un trabajo especialmente complejo y penoso", termina el sindicato.
