En enero del año pasado, casi al mismo tiempo que Robert F. Kennedy Jr, conocido activista antivacunas, asumía la dirección del Departamento de Salud y Servicios Sociales de EEUU (su Ministerio de Sanidad), un brote de sarampión generó el caos en el estado de Texas.
Ocho meses después, se declaró cerrado el brote tras más de 700 casos, casi un centenar de hospitalizaciones y dos fallecimientos: dos niños que no estaban vacunados.
Pero el sarampión no conoce fronteras: el brote de Texas se extendió a Nuevo México, donde causó 99 casos, 7 ingresos y una muerte, la de un adulto que no estaba inmunizado.
Investigadores de los Centros para el Control de Enfermedades —la red epidemiológica y de salud pública de EEUU— en este último estado han evaluado el impacto económico del brote, calculando tanto el coste de la respuesta directa como de las consecuencias sociales (en términos de pérdida de la productividad, por ejemplo).
El análisis acaba de ser publicado en la revista médica Annals of Internal Medicine y estima un gasto total de 5,4 millones de dólares (4,7 millones de euros al cambio actual). Y unos 53.000 dólares (46.000 euros) por cada caso de una enfermedad prevenible mediante la vacunación.
El primer caso de sarampión en Nuevo México fue notificado el 9 de febrero de 2025, en un niño no vacunado. Del casi centenar de casos, la mitad correspondía a adultos y solo el 14% del total tenía al menos una dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, tosferina y rubéola).
De las 7 hospitalizaciones, 5 fueron de niños no vacunados y las dos restantes fueron de adultos: uno que no había sido inmunizado y otro con un estatus vacunal desconocido. El personal de salud pública también rastreó a 205 contactos expuestos.
Como respuesta a la crisis, el Departamento de Salud de Nuevo México implantó una estrategia para mejorar el acceso a la vacunación (la eficacia de la pauta completa es del 97%) mediante una página web, una línea de ayuda telefónica y puntos móviles de vacunación.
Como consecuencia de esta acción, el número de dosis de la vacuna triple vírica administradas en el estado aumentó un 55% entre enero y septiembre de 2025, en comparación con las mismas fechas del año anterior.
La vacunación como tal supuso un desembolso de 2,1 millones de dólares (1,8 millones de euros), mientras que el esfuerzo total de la respuesta en salud pública ascendió hasta los 3,2 millones (2,8 millones de euros).
Los autores del estudio destacan el alto coste de una respuesta de contención de brotes de este tipo, sobre todo frente al mantenimiento de una cobertura vacunal óptima.
Aunque la pauta completa de la vacunación triple vírica es muy eficaz, se necesita una cobertura del 95% de la población para garantizar que el virus no se extienda a aquellos grupos de personas donde la vacunación no es óptima o la vacuna no puede protegerles (por contraindicación o estar inmunosuprimidos).
El virus del sarampión es uno de los más contagiosos que se conocen. Cada caso puede contagiar a más de diez personas. Por eso, su aumento funciona como un canario en la mina de la desconfianza en las vacunas: es una advertencia de lo que puede pasar si se abandona la senda de la inmunización.
Récord de casos
Tras la pandemia, el movimiento antivacunas se ha ido haciendo más y más fuerte, hasta la llegada al poder de Donald Trump y Robert F. Kennedy.
Desde la incorporación de este último como máximo responsable gubernamental de las políticas sanitarias estadounidenses, se ha ido minando la confianza en las vacunas, desde cortar la financiación para investigar nuevas hasta llegar a ocultar estudios que prueban su beneficio, pasando por retirar recomendaciones de vacunación de un gran número de ellas.
Esto tiene unas consecuencias. 2025 marcó un récord de casos de sarampión en EEUU en los últimos 30 años: hay que remontarse hasta 1992 para encontrar un año con una cifra mayor.
Pero los números de 2026 están dejando atrás los del año pasado: hasta finales de julio se han notificado 2.318 casos (ha habido brotes en Carolina del Sur, Utah y Arizona), frente a los 2.289 reportados en 2025.
La preocupación por el aumento del sarampión y las coberturas subóptimas de vacunación no es exclusivo de EEUU.
A principios de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaba que había retirado el estatus de país libre de sarampión a seis estados, entre ellos, España.
Nuestro país llevaba diez años sin casos endémicos de la infección, es decir, todos los notificados eran importados o derivados de un caso importado.
Pero en los últimos años era notable el aumento de casos de origen desconocido, lo que hacía difícil sostener el estatus de país libre de sarampión.
En 2024 se reportaron 229 casos, que crecieron a 401 al año siguiente. Este 2026, hasta el 27 de julio, se han confirmado 150 casos, de los que 14 son importados, 26 están relacionados con la importación y 110 tiene un origen desconocido o en investigación.
Este aumento es paralelo en el tiempo con una bajada de las coberturas vacunales de la triple vírica, tradicionalmente altas pero que no llegan al nivel óptimo.
Según el Sistema de Información de Vacunaciones del Ministerio de Sanidad (Sivamin), entre 2019 y 2024 la cobertura de la primera dosis cayó en 13 de las 17 comunidades y en la ciudad autónoma de Ceuta. La de la segunda dosis cayó en 12 comunidades y también en Ceuta.
