Hace unos días, el ministro de Transportes, Óscar Puente, agradeció públicamente al fabricante Stadler por cumplir con los plazos previstos para la entrega de los dos primeros trenes de Cercanías para Madrid de un pedido de 79 unidades valorado en 1.306 millones de euros.
Valoró el cumplimiento de la compañía extranjera a pesar de las dificultades sufridas en su fábrica de Albuixech (Valencia) debido al impacto de la Dana y también destacó que los responsables de homologación y licencias cumpliesen los plazos.
No son palabras sólo de agradecimiento para Stadler, sino que también son dardos lanzados a otros fabricantes que no han cumplido y que están entorpeciendo la renovación de flota para Renfe o su puesta en marcha sin contratiempos. El primero de ellos es Alstom.
A principios de año se esperaba que Cataluña recibiera sus primeros trenes de gran capacidad fabricados por Alstom coincidiendo con la creación de la empresa mixta entre Renfe y la Generalitat de Cataluña para gestionar Rodalies.
El pedido de 201 unidades sufrió problemas en la producción y el montaje en el centro del fabricante francés en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona). También se detectaron problemas graves en los bogies que tenían que ver con su resistencia y durabilidad.
Así que la fecha de entrega se retrasó a junio. Pero tampoco llegaron ese mes, ni en julio ni agosto. Y en septiembre se sigue esperando su recepción.
Si bien es cierto, ya salieron dos trenes de la fábrica que siguen en proceso de homologación a la Agencia Española de Seguridad Ferroviaria desde el mes de mayo. Ahora sólo falta su autorización, tal y como avanzó este diario.
El compromiso de Alstom es entregar un total de 16 trenes antes de que finalice 2026. Después, llegará el resto con una capacidad de producción de entre tres y cuatro trenes al mes.
El problema es que cuando lleguen la renovación de la flota será desigual. Cercanías Madrid irá por delante de Rodalies.
Problemas con Talgo
A los incumplimientos de Alstom, se suman los problemas de los trenes Avril de Talgo, que ya de por sí acumularon años de retraso en su entrega.
Durante las revisiones técnicas de finales del pasado mes de agosto, los técnicos de Renfe identificaron nuevos fallos en los bogies de dos trenes de la serie 106.
Este fallo es recurrente en la serie 106 y el pasado año provocó la retirada de los convoyes Avril y del servicio de Avlo en la línea Madrid-Barcelona.
No obstante, estos dos nuevos trenes retirados prestaban servicio en el corredor Madrid-Levante.
Tren Avril.
Al no haber pisado la línea de Barcelona, Talgo y Renfe descartan que el mal estado de las vías catalanas sea el origen del daño.
El pedido de los Avril se ha convertido en una auténtica pesadilla para la empresa pública, que tuvo que llegar a un acuerdo con el fabricante vasco para cambiarlo hace unos meses.
Así, modificaron el proyecto de los 30 trenes S106 adquiridos para transformar los 15 trenes actualmente equipados con bogies de ancho fijo en trenes de rodadura desplazable.
La actuación permitirá disponer de una flota homogénea de 30 trenes S106 de rodadura desplazable, de los que 20 se destinarán a servicios AVE y 10 a servicios Avlo.
Para Renfe no será gratis el cambio. Abonará a Talgo 132 millones por la transformación a rodadura desplazable.
Además, también le permitió alargar el calendario del pago de las penalizaciones de 116 millones por los retrasos en las entregas de este pedido. Talgo comenzará en 2032 a pagar por sus incumplimientos.
