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Las claves

Los cinco fondos de defensa que operan en España o que han sido anunciados para su próximo registro acumulan una capacidad de inversión de más de 3.000 millones de euros destinada a las compañías privadas del sector, la tecnología dual y la cadena de suministros.

Hyperion abrió la senda de estos fondos de inversión y, tras el vehículo financiero de Pablo Casado, Joaquín Ortiz, Ricardo Gómez-Acebo Botín y el resto de socios, se han sumado a este nicho de negocio gestoras y grupos como Nazca Capital, Indra Ventures, Anta Asset Management (de la Corporación Financiera Azuaga) u Oesía.

En muchos de los casos, incluso, colaboran entre ellos mediante joint ventures, verticales o coinversiones.

El fondo de Casado, exlíder del PP, y Gómez-Acebo Botín, sobrino de la presidenta del Santander, Ana Botín, levantó 150 millones de euros en su primera añada, junto a 100 millones aparte para coinversiones.

Desde su atalaya, han invertido -solos o acompañados- en empresas como Gestair, Gutmar, Pangea Aerospace, Sateliot, Brok-Air o ATS Aviation.

En su último día del inversor, los socios de Hyperion avanzaron que lanzarán un segundo fondo de 500 millones para continuar profundizando en el sector de la defensa y aeroespacial, si bien fuentes del mercado aseguran que su intención es llevar la capacidad máxima hasta los 1.000 millones de euros para constituir un verdadero megafondo.

Además, ultiman el registro de su propia gestora para desvincularse de Singular AM, que es su actual administrador.

Más alianzas

Paralelamente, Hyperion y Azuaga han montado el grupo Boost Air, nacido de la integración de varias compañías líderes en mantenimiento de aeronaves (Gestair, Brok-Air, ATS Aviation y Semasa), con el objetivo de convertirse en el primer gran grupo independiente del sector en España y con proyección internacional.

De su lado, el brazo de inversión de Azuaga, Anta AM, lanzó hace un par de meses su primer fondo de capital privado especializado en aeroespacio y defensa, con un tamaño objetivo de 60 millones. En ese momento, ya tenía un 75% del capital comprometido.

Otro gigante que ha puesto un pie en el sector es Indra Ventures, del que además su matriz es protagonista por los grandes contratos que ha captado del Estado de cara a crear un campeón nacional de la defensa, y en pleno análisis para retomar la operación de integración de EM&E con los hermanos Escribano.

El brazo inversor de Indra lanzó a finales del año pasado un fondo de defensa de hasta 200 millones con GVC Gaesco Alternative Investments como administrador.

Aunque el atractivo del sector de la defensa es tal en estos momentos de incertidumbre geopolítica con guerras en Irán y Ucrania y después de la intervención de Venezuela, que en un foro económico de EL ESPAÑOL-Invertia, el director general de Estrategia y M&A de Indra Group, Manuel Ausaverri, deslizó que la multinacional española prevé escalar su vehículo o estrategia hasta los 1.000 millones de euros.

Otro actor principal de la carrera inversora por la defensa está siendo Nazca. Su primer fondo de aeroespacio y defensa contaba con levantar entre 400 y 500 millones, pero la entrada de compromisos relevantes de institucionales como el CDTI, el FEI o Airbus hizo que ensanchara su capacidad máxima hasta los 600 millones de euros, volumen que más del 70% ya está comprometido.

Sus primeras participadas son PLD Space y Ravenloop, después de que haya llegado a un acuerdo con Amper para venderle la totalidad de Teltronic por cerca de 225 millones.

El fondo liderado por Carlos Carbó también ha copado las portadas estos días tras conocerse que tomará una participación minoritaria y temporal del 39% en el Grupo Oesía, siendo la primera vez que la compañía de Luis Furnells abre la puerta a un socio financiero estratégico.

Fruto de su alianza, Oesía y Nazca Capital han anunciado la creación de un nuevo fondo de venture capital de 150 millones de euros para impulsar y financiar startups y scaleups tecnológicas españolas y europeas con soluciones de uso dual. Esto es, válidas tanto para el campo militar como el terreno civil.