Los dos últimos años han sido de transformación profunda para Santander Asset Management. La gestora del banco cántabro emprendió una remodelación de su estructura interna y de su gama de productos que acaba de terminar. Ha potenciado Luxemburgo como centro de negocios global, ha impuesto la gestión mediante el control de la volatilidad y se ha lanzado a los activos ilíquidos. Sin embargo, tiene claro que hay tres patas que por ahora no tocará: fondos pasivos, capital riesgo o hedge funds.

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Bajo la batuta de Mariano Belinky, consejero delegado global de SAM desde comienzos de 2018, se han instaurado unos nuevos anclajes sobre los que pivotan el resto de estrategias. Se contrató la plataforma de BlackRock para el control de riesgos, Aladdin, la cual ya está en funcionamiento tanto en Europa como en Latinoamérica. Todos los fondos están bajo la misma plataforma y se llevan de una forma más homogénea.

El segundo pilar de esta transformación ha sido agrupar las distintas filiales que tiene SAM por el mundo, que antes funcionaban con mucha autonomía, en dos geografías principales: Europa y Américas.

El tercer punto, ligado al anterior, es utilizar Luxemburgo como puerto de salida, para distribuir desde allí todos los fondos (directos o subordinados de un principal) que sean susceptibles de ser globales, precisamente a las filiales anteriores.

Según las cifras ofrecidas por los responsables de SAM, que han tenido un encuentro con la prensa económica, en el centro de Luxemburgo ya tienen situados 9.500 millones de euros. Todos los meses entran entre 200 y 400 millones en la plataforma del Gran Ducado y la gestora todavía no ha terminado de migrar todos los fondos. Belinky prevé que habrá un “crecimiento sustancial” de esta plaza en el próximo año.

Control de la volatilidad

Una de las obsesiones de SAM es poner un mayor énfasis en la gestión de la volatilidad y, además, hacerlo de forma sistemática. Su famoso equipo de Global Multi Asset Solutions (GMAS), liderado por Cristina Rodríguez Iza, ya gestiona 60.000 millones en este tipo de soluciones de inversión, patrimonio del cual 50.000 millones proceden de clientes en Europa y solo 10.000 millones de Latam.

No obstante, avanza José Mazoy, director global de Inversiones de la firma, “estos fondos van a crecer en la región latinoamericana porque allí los tipos de interés han bajado bastante. No tanto como en Europa, pero sí lo suficiente para empujar esta gama”.

Sede del Banco Santander en Boadilla del Monte (Madrid). Europa Press.

La gestión por resultados también ha cobrado protagonismo. El equipo de Estrategias Cuantitativas, capitaneado por Francisco Esteban, maneja 6.000 millones.

Un buen ejemplo de cómo la nueva filosofía de SAM está calando en todos los niveles, es la propuesta de sus fondos perfilados. La gama Mi Fondo, la antigua Select, vuelve a mudar de piel.

En adelante, serán los Santander Gestión Global y los cuatro perfiles de rentabilidad-riesgo que había se han consolidado en tres. Se ha definido un nivel de volatilidad para cada uno y ahora son más flexibles, globales, invierten más en directo y no tanto a través de fondos de terceros y han incorporado los swaps y los CDS para mejorar las coberturas de riesgos. Cuentan con más de 14.000 millones de euros.

Mandatos y megatendencias

Como reconoce Belinky, “los fondos de renta fija y renta variable no acaban de capturar la realidad macroeconómica de hoy: los tipos en renta fija están muy bajos y en renta variable la volatilidad está por encima de la media histórica”, según ha explicado.

De ahí que se estén empujando desde el banco español gamas nuevas de fondos globales como los Santander GO, donde ha dado mandatos a gestoras de renombre internacional: Amundi para el retorno absoluto; Pimco, renta fija flexible global; Boston Partners, de Robeco, en renta variable global sostenible; Morgan Stanley, renta variable norteamericana, y JPMorgan para la renta fija a corto plazo en dólares.

También el Santander Future Wealth, un servicio sobre megatendencias (sociedad, tecnología y planeta) dirigido por Marcos Aza donde la gestora colabora con la banca privada y la banca de empresas. Como adelantó Invertia, puede contratarse vía fondo de inversión propio en SAM, asesoramiento sobre fondos de terceros en Santander Private Banking o bonos estructurados con cestas de acciones en Santander Corporate & Investment Banking.

Estos vehículos aglutinan 1.000 millones y 900 millones, respectivamente. Y ya parten de Luxemburgo hacia todas las filiales.

Activos no cotizados

Pero si por algo ha sorprendido la gestora del Santander al mercado es por haberse metido de lleno al mundo de los activos ilíquidos o no cotizados, cuando antes no tenía presencia. El equipo de alternativos que ha conformado Borja Díaz-Llanos emplea a 30 personas que ya gestionan 2.300 millones de euros.

Los tipos de interés entre cero y negativos están provocando que los grandes inversores (institucionales y de banca privada) se lancen a buscar soluciones descorrelacionadas con el mercado tradicional de bonos y acciones y que den un extra de rentabilidad. En este sentido, su fondo Alternative Leasing para financiar maquinaria y equipamiento de pymes ya tiene compromisos de inversión de 450 millones, de ellos 300 puestos por el propio grupo.

El puente Gordie Howe, entre EEUU y Canadá.

La gestora está ultimando en el Gran Ducado los últimos detalles legales para la plataforma de su próximo fondo sobre trade finance investment (activos de comercio internacional) y asegura que, de su lado, aunque el lanzamiento de su fondo de infraestructura global se ha demorado por la pandemia, estará en funcionamiento “a mediados de año”.

“Poco a poco, los inversores globales se están reactivando para este nicho y, sobre todo, desde Asia han empezado a preguntar”, indica Belinky.

Sostenibilidad

No menos importante es la adopción de los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ASG) en los procesos de la gestora. “La gestión de SAM en todas las geografías va a tener incluida la sostenibilidad en la construcción de carteras”, asevera Mazoy.

Por ahora, hay unos 6.900 millones de euros en activos bajo gestión con factores de sostenibilidad y su compromiso más inmediato es que, “a finales de 2021, todos nuestros planes de pensiones sean sostenibles”. Cabe recordar que SAM ha sido la primera gestora española en adherirse a la iniciativa Net Zero Asset Managers y que también es firmante de los Principios de Inversión Responsable de la ONU (UNPRI, en inglés).

Asentar los cambios

Han sido tantos cambios internos que, como asegura su consejero delegado global, SAM quiere darse “los 18 próximos meses en estabilizar y fortalecer las estrategias”. “No necesariamente tenemos que crear nuevas ideas, sino con las ideas que tenemos, darle la vuelta a nuevas variaciones”, como agrandar las subtemáticas dentro de Future Wealth o terminar de converger las gamas de los distintos países.

“Creemos que hoy por hoy tenemos una oferta muy completa. No consideramos que nos estemos perdiendo alguna oportunidad”. A este respecto, avanza Belinky, no van a fortalecer su pata de alternativos con capital riesgo puro ni hedge funds líquidos. Su foco va a estar puesto en la deuda privada de leasing, infraestructuras, inmobiliario y trade finance, porque “es donde el Banco Santander es uno de los líderes en originación y su especialización es máxima”.

Sede de Santander AM en la madrileña calle de Serrano. Wikimedia Commons.

Tampoco van a lanzar carteras de fondos pasivos o indexados, como vienen haciendo muchos competidores inmersos en la guerra del low cost. Aunque estos fondos sí los utilizan como activos subyacentes en sus carteras.

Lo cierto es que se empiezan a ver los primeros frutos de este giro de 180 grados. La gestora ha tenido uno de los mejores trimestres de su historia a nivel comercial con la captación de 3.100 millones de euros en la red retail del banco a nivel global, de los cuales 1.240 han sido en España, incluido Luxemburgo.

Crecimiento orgánico

Sus cabezas visibles han aprovechado el encuentro con la prensa para dejar otros mensajes importantes. Primero, que aunque los fondos tradicionales de bonos y acciones hayan perdido tracción, “no vamos a reducir la gama que tenemos”. “Es importante tener todas las piezas. Los ciclos suben y bajan y, si los tipos repuntan, volveremos a hablar de renta fija”, ejemplifican.

En segundo lugar, que su servicio de gestión discrecional de carteras reúne 2.000 millones de unos 60.000 contratos. Este empaquetamiento también se está potenciando, como en todas las casas.

Y, por último, que su crecimiento prioritario es el orgánico. “Estamos afianzando la gestora. Incluso, todavía estamos integrando cosas del Popular”, refiere Belinky. “No estamos saliendo a comprar”, aunque, como puntualiza, “siempre vemos oportunidades”.

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