A pesar de los avances en arquitectura abierta, lo cierto es que el catálogo de productos a disposición de los pequeños inversores se sigue limitando en la mayoría de los casos al de su firma de cabecera. El patrimonio total colocado en fondos de terceros a través de los mandatos de gestión discrecional en los que se concentran los minoristas se queda en un raquítico 25,6%.

Las gestoras españolas movilizaron un patrimonio de 66.983,37 millones de euros en la distribución de fondos a través de contratos de gestión discrecional de carteras a lo largo del turbulento 2020. De este montante, según los números aportados por Inverco, solo 17.148,06 millones fueron a parar a vehículos de inversión ajenos a los catálogos de las propias firmas responsables de cada uno de estos mandatos.

Además, las cifras de la patronal señalan que un 95% del patrimonio invertido mediante estos contratos de gestión discrecional en España se corresponde con clientes minoristas. En otras palabras, este servicio que da libertad a la entidad gestora para decidir en qué productos colocar el patrimonio de sus clientes se convierte en un buen reflejo de qué se está ofreciendo a los inversores que manejan saldos más modestos.

Quedarse 'en casa'

La situación se vuelve aún más acusada si se consideran únicamente los casos que conciernen a un fondo de inversión con el foco puesto en el mercado doméstico. Solo un 2,1% del patrimonio total movilizado hacia en instituciones de inversión colectiva nacionales se destinó a productos de terceros en estos contratos de gestión discrecional.

En números redondos, solo 1.061,19 millones de euros de un montante total de 50.118,6 millones. Visto a la inversa, algo más de 49.057 millones de euros se quedaron ‘en casa’ a la hora de invertir en fondos nacionales. En términos relativos, un 97,9% de los volúmenes movilizados en gestión discrecional dentro de este segmento se destinó a vehículos diseñados por la propia entidad receptora de estos mandatos.

Las cifras de flujos del cuarto trimestre del año pasado también abundan en esta diferencia. Mientras que se han producido entradas por 1.297,6 millones de euros en fondos nacionales de las propias firmas encargadas de la gestión discrecional de carteras, en vehículos de terceros se han producido retiradas por algo más de 46 millones de euros, siempre según los datos recopilados por Inverco.

En lo que se refiere a fondos con vocación internacional, la situación cambia. Del montante de 16.864,8 millones de euros movilizados en gestión discrecional de carteras hacia productos con el foco más allá del mercado español, 16.085,9 millones fueron a parar a vehículos de terceros. Solo un 4,6% del total -algo menos de 778,9 millones- se quedaron en productos propios.

Venta en el mostrador

Esta disparidad entre instituciones de inversión colectiva nacionales e internacionales se da también en el canal de la comercialización directa, otro de los más empleados por los pequeños inversores. Y con más asiduidad por aquellos con patrimonios más modestos y menos conocimientos financieros que suelen recurrir directamente a su banquero o gestor de confianza.

Mientras que a lo largo del año pasado las gestoras españolas distribuyeron mediante comercialización directa fondos propios con enfoque doméstico por 80.868,2 millones de euros, solo se vendieron vehículos de terceras partes por 7.852,5 millones. Unas cifras que en términos relativos se traducen en un 91,1% y un 8,9%, respectivamente.

Las tornas vuelven a cambiarse cuando se trata de fondos internacionales. Frente a los 365,6 millones de euros comercializados en vehículos del propio catálogo de las gestoras, se colocaron vehículos de terceros por un montante total de 26.423,4 millones. Unas cifras que equivalen a un 1,4% y un 98,6% del montante total distribuido por esta vía y en esta categoría de producto.

Si se suman todas las vías de distribución de fondos de inversión que contempla la estadística de Inverco, el porcentaje de instituciones de inversión colectiva de terceros comercializadas a lo largo de 2020 se queda en un 23,2% del total. Aquí se contabilizan tanto la gestión discrecional de carteras como la comercialización directa, el asesoramiento y el resto de vías de distribución.

Minoristas al 99,98%

En lo que se refiere al peso de cada una de estas fórmulas en el conjunto de la industria española, el análisis de Inverco señala que la distribución de instituciones colectivas mediante la gestión discrecional de carteras alcanzó un 25,5% del total el año pasado. Un porcentaje ligeramente inferior al 30,5% que acaparó el asesoramiento, una vía más empleada por los grandes patrimonios e inversores institucionales.

Desde la patronal se calcula que el volumen total de patrimonio en gestión discrecional de carteras “se situaría en torno a 86.000 millones de euros” en España. Un número que supondría un 7,5% más que al cierre del año pasado y un crecimiento del 6% solo en el último trimestre de 2020.

La organización calcula esta cifra al extrapolar los 82.686 millones que reconocen bajo esta fórmula las 27 gestoras nacionales que aportan sus propios datos. Un montante que se distribuye en un total de 783.091 contratos, lo que se traduce en un saldo medio de 105.589 euros.

Las gestoras atribuyen un 95,01% del patrimonio y un 99,98% de las carteras en esta modalidad a unos clientes minoristas para los que sigue primando la oferta de producto propio.

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