El mejor desempeño de las empresas españolas durante 2020, a pesar de lo cruenta que ha sido la crisis del coronavirus en nuestro país, aleja el interés de los fondos activistas sobre ellas. Estos fondos, con mucha liquidez para hacer operaciones con avidez en busca de la rentabilidad en un entorno de tipos cero o negativos, van a centrarse más bien en mercados como el Reino Unido, pero también en Francia o Alemania.

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De hecho, según un estudio reciente de Alvarez & Marsal a nivel europeo, España es el país que menos interés genera entre los inversores activistas. Su informe ‘A&M Activist Alert’ prevé que solamente cuatro compañías españolas sean fruto de operaciones corporativas por parte de este tipo de inversores, que normalmente son fondos de gran tamaño o medianos.

En concreto, dos empresas estarían en la diana para los próximos seis a 12 meses (alerta roja) y otras dos de cara a los próximos 12 a 18 meses (alerta ámbar). Sin embargo, el informe no detalla el nombre de las compañías analizadas.

“Se prevé que el nivel de activismo en España disminuya gracias al rendimiento superior de las empresas españolas durante 2020 en términos de margen bruto, ebitda, retorno sobre capital empleado (ROCE, en inglés) y generación de caja”, establece Alvarez & Marsal.

Otro estudio comparativo de la firma de inversión Lazard confirma la tendencia. El ‘2020 Review of Shareholder Activism’, del Lazard’s Shareholder Advisory Group, muestra que el año pasado apenas hubo una campaña sobre una compañía española, si bien es cierto que su informe utiliza datos de activistas en empresas con capitalizaciones de mercado superiores a 500 millones de dólares.

La Covid-19 supuso un paréntesis durante el segundo y tercer trimestre del pasado ejercicio, donde las operaciones y campañas se frenaron por la incertidumbre de la pandemia a lo largo y ancho del mundo, pero en el cuarto trimestre los movimientos accionariales volvieron a acelerarse, recuperando la tónica del primer trimestre.

Como resultado, los inversores activistas iniciaron 182 nuevas campañas en 2020 a nivel global, lo que supuso un recorte de su actividad del 13% con respecto a 2019. Sin embargo, de octubre a diciembre se pusieron en marcha 57 nuevas campañas, un 128% más que de julio a septiembre, con el foco puesto en las megacapitalizadas de Estados Unidos, explica Lazard.

Reino Unido, en el punto de mira

La firma de servicios profesionales Alvarez & Marsal augura que el Reino Unido presente el mayor incremento de campañas activistas, con 60 empresas en riesgo en comparación con las 54 de hace un año, lo que representa el 37% de todas las empresas en riesgo, un 34% más que hace 12 meses.

“Los resultados de las empresas del Reino Unido se han visto más afectados por la crisis que las de Europa continental”, donde también ha pasado factura el proceso del Brexit, “por lo que existen más oportunidades de incrementar el valor para los accionistas”. Además, “la legislación y el entorno regulatorio del país, favorables a los activistas, también hacen que el Reino Unido sea más propicio para los objetivos de estos”.

Los principales objetivos de los inversores activistas fuera del Reino Unido son las empresas de Francia y Alemania, con 25 empresas en cada país en riesgo de solvencia. Les siguen los países escandinavos, en los que 15 empresas presentan la misma realidad.

Por sectores, las empresas de consumo seguirán empeorando sus resultados y representan 25 de los objetivos previstos (sobre un total de 161). El impacto de la Covid-19 en la hostelería, el comercio minorista y el turismo ha dejado a gran parte de la industria “demasiado dañada como para generar el interés de los activistas de forma inmediata”.

En cambio, Alvarez & Marsal espera un incremento en el número de campañas activistas enfocadas a empresas de los sectores industrial (61), tecnológico (29) y sanitario (17). La pandemia ha aumentado la brecha entre las empresas más fuertes y las más débiles, ofreciendo oportunidades para la intervención de los fondos. En lo referente al sector sanitario, “aunque la imagen de este sector ha sido generalmente positiva durante la pandemia, las empresas que han dejado caer su rentabilidad no quedarán fuera del interés de los activistas durante 2021”, prevé la firma.