La rentabilidad de los títulos de deuda europeos sigue escalando al calor del fuerte repunte del interés de los bonos franceses. Y el efecto contagio no sólo es que ya se sienta en el resto de mercados de deuda del Viejo Continente, sino que se le empieza a poner cifras. También a escala nacional.
La prima de riesgo española -el sobrecoste que tiene que pagar España frente a Alemania para financiarse- se ha disparado un 31,9% en el último mes. Al término de la sesión de este lunes alcanzaba los 62 puntos básicos, aunque llegó a ser aún más alto hace unos días.
El diferencial llegó a tocar los 65 puntos básicos a lo largo de la semana pasada, lo que supuso renovar máximos desde julio de 2025, es decir, hace año y medio.
Lo cierto es que en los últimos 30 días el interés del bono español a diez años ha repuntado un 4%. Al cierre de la sesión de este lunes, la rentabilidad del bono nacional rozaba el 4,1%, un nivel que ya superó en los últimos días.
De hecho, el título de deuda español a medio plazo ha llegado a tocar el 4,15%, un nivel que no veía desde 2011.
Dos son los principales motivos que siguen encareciendo la deuda de los Estados europeos.
Por un lado, bajo las perspectivas de que los bancos centrales tengan que seguir subiendo los tipos de interés para paliar el repunte inflacionario derivado de la guerra en Irán, los inversores siguen vendiendo los bonos que tienen en busca de mayores rentabilidades de deuda.
Por otro, el interés de los bonos no sólo sube porque los inversores busquen ganar más dinero. También porque cada vez exigen más a los Gobiernos por dejarles su dinero.
Y esta prima extra radica en los enormes déficits que acumulan algunos Estados, que han generado dudas sobre si serán capaces o no de pagar sus deudas.
En este sentido, uno de los casos más preocupantes -y mediáticos- está en Francia. Su deuda pública alcanzó el 119% del PIB en el segundo trimestre y el Ejecutivo francés prevé que alcance el 121% en 2027.
La rentabilidad del bono francés a diez años ha repuntado un 8% en los últimos treinta días y ha escalado hasta rozar el 5%. Llegar a dicho nivel ha hecho que el bono francés reedite sus máximos desde 2002.
Y esto también ha disparado la prima de riesgo del país galo. En concreto, el diferencial con el bono alemán ha subido un 40% en los últimos treinta días y ya alcanza los 145 puntos básicos, récord de 2012.
Toda esta tormenta en el mercado de deuda sucede al mismo tiempo que las calles del país galo son testigos de unas protestas que se han elevado a su máximo exponente.
Las movilizaciones -que empezaron siendo manifestaciones en favor de la educación pública- se han convertido en disturbios que derivan de una movilización en protesta por la inflación, el encarecimiento de los combustibles y la pérdida de poder adquisitivo. Y dejan ya más de 2.000 detenidos.
En este sentido, los mercados también están pagando una inestabilidad social crítica en pleno contexto preelectoral, a apenas seis meses de las elecciones presidenciales y que ocurre al mismo tiempo que se negocian los Presupuestos del Estado, que serán clave para determinar el futuro del déficit galo.
