La tensión en el mercado de deuda continúa escalando y los bonos siguen superando barreras críticas. Además, las fricciones se extienden a los títulos del Viejo Continente y presionan a las bolsas.
Tras escalar más de un 1% en las tres últimas sesiones, el interés del treasury estadounidense a 30 años ha terminado por tocar el 5,5% este viernes.
La rentabilidad del bono de EEUU a 30 años no alcanzaba este barrera desde hace 22 años. En concreto, con el nuevo tope, el papel marca máximos desde junio de 2004.
Además, el título a largo plazo también sigue extendiendo su racha por encima del 5%. El long bond de EEUU suma su semana número doce por encima de este nivel.
Para rescatar un episodio similar hay que remontarse a 2006. Entre abril y agosto de dicho año el interés del bono estadounidense a 30 años superó el 5% y terminó por acumular 113 días rebasando la cota.
Pero aquí no termina la tensión en la renta fija.
Lejos de dar cualquier tipo de tregua, el bono de EEUU a diez años está a las puertas de tocar el 5,2%. Este título ya superó la barrera del 5% a mitad de septiembre, aunque lo hizo de manera aislada y no se mantuvo más de una sesión por encima de dicho nivel.
Sin embargo, parece que ahora la historia cambia. La gran referencia dentro del mercado de deuda acumula tres sesiones por encima del 5%.
Sólo en esta semana su rentabilidad ha escalado más de un 4%, más de 20 puntos básicos. Y continúa en máximos desde 2007.
La dilatación en el tiempo de las ventas masivas de bonos responde a las crecientes expectativas de que la Fed tenga que seguir endureciendo su política monetaria ante la escalada de la inflación, que está muy lejos de alcanzar el objetivo del 2% que se marca la institución monetaria.
En este sentido, el mercado de deuda pareció dar algo de tregua la pasada semana, coincidiendo con la subida de tipos por parte del guardián del dólar. Y aunque esto parezca contradictorio, en dicho momento, los inversores celebraron tener, por fin, a una Fed 'creíble'.
Kevin Warsh, el presidente del banco central estadounidense, había manifestado en distintas ocasiones su voluntad de controlar la subida de los precios provocada por la guerra en Irán. Pero no fue hasta el pasado 16 de septiembre cuando la Reserva Federal dio el primer paso para paliar esta situación y subió el precio del dinero en 25 puntos básicos.
Esto provocó algo que entraba en los planes de los analistas: un aplanamiento de la curva de rendimientos. Mientras que el interés del bono de EEUU a dos años -mucho más vulnerable a corto plazo a las decisiones de la Fed- siguió tensionándose, el de los de más a largo plazo, entre ellos las referencias a 10 y 30 años, frenaron su escalada.
Pero esto se acabó. Como explica a este diario Antonio Castelo, analista de mercados de iBroker, hay tres fuerzas que siguen jugando en contra de los bonos largos: "una inflación todavía elevada, unas necesidades de financiación pública muy importantes y una prima por plazo que ha recuperado protagonismo, es decir, el 'extra' que exigen los inversores por dejar su dinero a muy largo plazo y asumir los riesgos derivados de ellos.
Y este es un factor que también se empieza a ver ya en las subastas de deuda. Como explican desde XTB, la última colocación del treasury estadounidense a cinco años tuvo una recepción "débil".
Desde la casa de análisis e inversión señalan que la emisión se adjudicó una rentabilidad del 5,033%, tres puntos básicos por encima del nivel al que cotizaba el bono antes de la subasta. A ello hay que añadirle que los bancos intermediarios tuvieron que quedarse con una proporción "especialmente elevada de la emisión", la mayor de 2024.
Con todo, este hecho es una prueba más de que el mercado exige una prima mayor para absorber una oferta creciente de deuda pública. Y esto también empuja al alza el rendimiento de los bonos.
A pesar de ello, los analistas insisten en que una rentabilidad del 5% para los bonos estadounidenses "no es especialmente elevada". Así lo comparte Raphaël Thuin, jefe de estrategia de mercados de Tikehau Capital.
Además, concluye que "las economías y los mercados pueden funcionar con tipos de interés más elevados" y hace hincapié en que "la cuestión más importante es la velocidad del ajuste y la volatilidad que lo acompaña", por lo que insiste en que "es posible que los inversores tengan que adaptarse a un entorno de tipos más elevado".
Aunque los títulos estadounidenses lideran la alarma, Europa no es ajena a estos movimientos.
De hecho, a nivel nacional, el bono español a 10 años -la principal referencia en cuanto a plazo en el mercado de deuda- también coquetea con un nivel que no veía desde hace 13 años.
La rentabilidad del papel español a diez años tocó el 4% por primera vez desde 2013 el pasado 15 de septiembre. Al igual que la referencia estadounidense del mismo plazo, no llegó a sostener este nivel y su interés se mantuvo por debajo del mismo en las sesiones consecutivas. Hasta ahora.
El interés del bono nacional a 10 años acumula tres sesiones por encima del 4%. En lo que va de semana ha subido un 2%. Y esto también ha hecho que incremente la prima de riesgo española.
Desde el pasado lunes, la prima de riesgo -la diferencia entre la rentabilidad que ofrece el bono español frente al alemán- se ha disparado un 10%. Ahora mismo se sitúa en los 48 puntos básicos.
