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Las claves

Ahora sí. Es el fin indiscutible de una era. Warren Buffett (96 años) ha dado paso a un lado de manera definitiva.

El gurú de Wall Street ha dejado su cargo como presidente de Berkshire Hathaway. Pero aquí no acaba su legado.

Buffett ha confiado su puesto como líder de la compañía a su hijo, Howard Graham Buffett. Y en él recaerá a partir de ahora la responsabilidad de gestionar un imperio formado por casi 200 empresas y con un valor de mercado de 1,09 billones de dólares.

"Es el momento oportuno para completar la transición" ha explicado Warren Buffett -que pasará a ser presidente emérito- en la carta pública dirigida a los accionistas de la compañía a través de la que se ha conocido su decisión de dejar la presidencia de Berkshire Hathaway.

No es el primer paso atrás que da Buffett. El inversor más famoso del mundo ya dejó su cargo como CEO de Berkshire Hathaway al término del ejercicio del año pasado tras anunciarlo en mayo.

En esa ocasión, Greg Abel, hasta entonces vicepresidente del negocio no asegurado de la compañía, fue el encargado de tomar las riendas del holding. Ahora, la sucesión 'se queda en casa' y el próximo presidente de Berkshire Hathaway llevará de cuna una importante huella personal del actual presidente.

Howard Graham Buffett (73 años) es el segundo hijo del Oráculo de Omaha. El descendiente de la leyenda de la inversión también nació en la ciudad del estado de Nebraska y lleva más de 30 años ligado a la compañía familiar.

Su hijo

El heredero de Buffett forma parte de la junta directiva de Berkshire Hathaway, aunque se ha desarrollado en otras áreas de negocio durante su vida.

A lo largo de su trayectoria profesional ha ocupado cargos ejecutivos en Archer Daniels Midland y The GSI Group y ha formado parte de las juntas directivas de compañías como Coca-Cola, ConAgra Foods, Lindsay Corporation y Sloan Implement.

Como señala Bloomberg, también ha desarrollado actividades agrícolas a través de Buffett Farms. De hecho, ha sido este sector, el agrícola, el que ha generado su verdadero músculo financiero. Aunque aquí no acaban sus inquietudes.

Buffett hijo creó en 1999 la Howard G. Buffett Foundation. La fundación -de la que es presidente y director ejecutivo- es una de las organizaciones benéficas privadas más grandes de Estados Unidos.

A través de ella, Howard Graham gestiona activos multimillonarios para proyectos de impacto global, concentrados en tres grandes áreas: seguridad alimentaria, mitigación de conflictos y lucha contra la trata de personas.

Además, la rama dedicada a la agricultura financia proyectos relacionados con la investigación, manejo del agua, conservación de suelos y apoyo a pequeños productores.

Ahora, el hijo de Buffett tendrá que compaginar su lado más filantrópico con un importante reto: continuar la saga de su padre y gestionar el imperio que hereda manteniendo la filosofía de su padre.

El rey de las inversiones cree que su hijo está más que preparado para afrontar el desafío. Y también ha hecho hincapié en su voluntad de extender su doctrina.

"Howard ha sido director de Berkshire durante 33 años. Eso supone un periodo de aprendizaje más largo que el que yo tuve antes de tomar las riendas a los 34 años. Greg dirige la empresa; Howard protegerá su cultura y sus valores, ambos más valiosos que cualquier cifra en nuestro balance. Piensen en Howard como una garantía para los accionistas, que esperan no tener que reclamar jamás", ha sostenido Warren Buffett en la carta.

Lo cierto es que en Howard recaerá el peso de una era con 61 años de historia. El nombre de Warren Buffett comenzó a sonar con fuerza en Berkshire Hathaway en 1965 -fecha en la que aún era un negocio textil estadounidense-, cuando tras un conflicto en la dirección de la firma, el archiconocido inversor compró todas las acciones que pudo de la compañía y tomó el control de la empresa.

Una firma que Buffett ha ido construyendo a su imagen y semejanza y que ya alcanza un valor de mercado de 1,09 billones de dólares. Sus títulos han subido un 84% en los últimos cinco años, aunque el rendimiento en lo que va de 2026 no ha sido especialmente relevante para la compañía.

Apenas ha subido un 1% mientras que el S&P 500 ha despuntado un 14%, una tónica poco habitual para la compañía de Buffett.

Confianza del mercado

Mantener la confianza de los inversores ya fue en su momento un reto para Greg Abel cuando sustituyó a Buffett como CEO. Ahora también lo será para Howard, aunque la genética le dará algo más de respaldo.

En este sentido, la importancia de continuar con el legado no radicará tanto en seguir con su estrategia empresarial, sino en prolongar su filosofía de inversión, la 'pata' más conocida de la compañía.

Buffett ha perpetuado a lo largo de seis décadas un estilo basado en el value investing, es decir, centrado en invertir en empresas que, a priori, están infravaloradas en el mercado.

Son aquellas con modelos de negocio comprensibles, que cuentan con buenos equipos directivos pero cuyo precio es inferior a su valor intrínseco y con un horizonte temporal a largo plazo.

Con todo, las cuentas que ha presentado Berkshire Hathaway tras la marcha del Oráculo de Omaha como CEO siguen siendo positivas, aunque empiezan a surgir las dudas sobre la velocidad de su crecimiento.

La compañía ganó 12.900 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, un 16% más que en el mismo periodo del año anterior.

De su lado, sus ingresos aumentaron un 10% interanual, hasta los 101.800 millones de dólares.

El legado de Buffett está en juego, ahora le toca a los inversores decidir si se mantiene o no.