Lejos de dar cualquier tipo de tregua, la crisis que vive el mercado de deuda se acentúa y marca nuevos récords. Y de nuevo -y aunque ningún título escapa a la presión por la renta fija- los bonos con rentabilidades a plazos más largos son los que más preocupación generan.
En esta ocasión el bono estadounidense a 30 años vuelve a ser el protagonista. El interés del 30-Year Treasury o long bond -como se conoce a esta referencia- acaba de cumplir dos meses por encima del 5%. Lleva desde el pasado 7 de julio superando dicho umbral y ya acumula 62 días por encima del mismo.
Con este hito, el bono de EEUU a 30 años también supera la última gran racha de referencia por encima de este nivel, la del 2007. En aquella ocasión la rentabilidad del papel se mantuvo por encima del 5% desde el 25 de mayo hasta el 25 de julio, un total de 61 días.
En dicho intervalo, el interés del papel estadounidense a 30 años llegó a tocar el 5,395%. Es el último máximo que tiene como referencia el long bond tras las últimas alzas y que no ha llegado a superar aún en este ciclo alcista, donde el pico se ha situado en el 5,31%.
Para superar un nuevo récord en lo que a racha de interés por encima del 5% se refiere hay que remontarse un año atrás. El bono de EEUU a 30 años se mantuvo por encima de dicha cota entre el 12 de abril y el 3 de agosto de 2006. En total acumuló 113 días superando este nivel.
A diez años
Por otro lado, y aunque la mayor presión de la actual tormenta en el mercado de deuda recae en los tramos más largos de la curva de tipos, es decir, en los bonos a más largo plazo, la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años se aproxima, poco a poco, al 5%.
De hecho, el interés de este tipo de papel está a unos 20 puntos básicos de alcanzar dicho umbral. Por el momento coquetea con el 4,8% y en este tiempo ha llegado a alcanzar máximos desde hace casi tres años tras repuntar un 8% desde julio.
En octubre de 2023 llegó a tocar el 4,9% y acumuló catorce días por encima del 4,8%. La rentabilidad del bono estadounidense a una década no alcanza el 5% desde julio de 2007.
Con todo, los analistas siguen insistiendo en diferenciar los catalizadores de los bonos a distintos vencimientos.
Como explican desde XTB, aunque la presión en el mercado de deuda responde a un "componente global", en los tramos cortos -es decir, en los bonos a más corto plazo- dominan las expectativas sobre los bancos centrales.
Por el contrario, la rentabilidad de los bonos a plazo más largo no sólo depende de esta guía -que también- si no que, además, está condicionada por otros factores como los déficits públicos, las crecientes necesidades de emisión de deuda y la prima exigida por prestar dinero durante décadas, es decir, el extra que exigen los inversores por dejar dinero con un horizonte temporal tan amplio.
En este sentido, Mabrouk Chetouane, el analista global de mercados de Natixis advierte de que los factores que determinan el rumbo de los mercados de deuda globales en la actualidad no son favorables.
Así, el analista señala que los inversores han perdido el forward guidance de los bancos centrales -la orientación futura de intención de decisiones sobre política monetaria-, que las expectativas de una inflación creciente siguen en aumento con el desarrollo de la guerra en Irán y la reaparición constante de tensiones en Oriente Próximo y que el crecimiento mundial no muestra signos de desaceleración.
Esto genera una continua necesidad de financiación para los Estados, que ya se ha visto materializada en los déficits de las grandes economías mundiales. De hecho, la deuda estadounidense ha superado la barrera de los 40 billones de dólares por primera vez en su historia.
Con todo, desde la gestora apuntan a un factor añadido, la aparición de nuevos emisores de deuda. Las tecnológicas estadounidenses buscan financiar sus grandes inversiones en IA y esto presiona al alza la rentabilidad de la deuda pública porque emisores públicos y privados compiten por captar un mismo ahorro.
