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Las claves

El oro es y ha sido uno de los principales protagonistas de los últimos tiempos. El metal precioso ha creado una fiebre que arrastra a los inversores. Y no es para menos.

La revalorización de la materia prima ha sido para enmarcar. El precio del oro ha experimentado una subida exponencial del 180% en los últimos cinco años.

Además, el rey de los metales preciosos ha ido pulverizando máximos históricos poco a poco, hasta llegar a los 5.200 dólares por onza.

La exponencial crecida del precio del oro.

El meteórico avance no es casualidad. Tradicionalmente, el oro ha sido considerado un activo refugio y esto le lleva a ser el gran beneficiado de las turbulencias del mercado. Así lo explicamos en este nuevo episodio de Valor Añadido.

Cuando el resto de activos está en riesgo, los inversores desplazan su dinero hacia el metal precioso porque saben que resistirá las turbulencias.

Este pretexto ha sido clave para el oro, que ha sabido aprovechar los riesgos a corto y largo plazo que han dominado el ánimo de las plazas y materializarlo en su tendencia alcista.

Los usos de la materia prima también han experimentado variaciones ligadas a los récords del oro. Aunque la joyería sigue siendo la reina entre sus usos, la inversión para respaldar fondos ETF y la compra de oro por los bancos centrales ha crecido de manera considerable.

A lo largo de la historia, la extracción de oro ha alcanzado las 220.000 toneladas. De esta cantidad, la mayor parte -un 44%- se ha destinado a hacer joyas.

El segundo uso más frecuente a lo largo del tiempo ha sido la fabricación de monedas y lingotes. Un 23% del metal precioso extraído a la superficie se ha dedicado a este fin. En el porcentaje también se incluye la parte de las reservas dirigidas a avalar fondos ETF.



Detrás de este uso, la compra de oro por parte de los bancos centrales. Un 18% del oro ha sido adquirido por las instituciones financieras.

Por último, un 15% del total del oro explotado ha sido empleado en otros usos como la alta tecnología o la salud.

El aumento de la demanda de oro por parte de los Exchange-Traded Fund o ETFs ha sido uno de los cambios más significativos. Los fondos que respaldan su valor con oro físico sumaron 801 toneladas en 2025, firmando su segundo año más fuerte de la historia.

También los bancos centrales han ampliado fuertemente sus reservas, aunque el año pasado tuvieron que frenar la inversión en el metal precioso. Polonia, Kazajistán y Brasil son los países que más oro precioso adquieren.

Pero, ¿le queda mucho al rally del oro? El metal precioso no parece ver el techo, aunque se sigue moviendo en el entorno de los 5.000 dólares por onza sin dar grandes sobresaltos.

Mientras algunos analistas dicen ver precios propios de una burbuja, el oro se aferra a su devoción histórica. Eso sí, los expertos recomiendan usarlo como forma de diversificar una cartera ya muy sujeta a la volatilidad del mercado.