Las claves
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En lo que va de 2026, el comportamiento de IAG está siendo irregular, algo que no sorprende si tenemos en cuenta que el sector turístico es especialmente sensible a las tensiones geopolíticas y al clima de incertidumbre internacional, con Trump de nuevo como uno de los principales focos de atención. Por ejemplo, un potencial ataque a Irán podría modificar cientos de rutas e incrementar costes, además de reducir el apetito por viajar.
Sin embargo, hay otros factores estructurales que pueden beneficiar a la compañía y a las aerolíneas en general. Uno de los más relevantes es el coste del combustible.
El jet fuel depende fundamentalmente del petróleo, por lo que el exceso de producción esperado para los próximos año supondrá como mínimo que los precios no se dispararan, con caídas como escenario probable. La compañía suele cubrir aproximadamente el 60% del consumo de combustible previsto para los próximos 12 meses y en torno al 30% para el periodo posterior, mientras que sus aerolíneas de bajo coste pueden alcanzar coberturas de hasta el 75%.
Esto limita el impacto inmediato de los movimientos del crudo en el corto plazo, pero una tendencia prolongada de precios más bajos del petróleo podría traducirse en una mejora significativa de los resultados. De hecho, a esto habría que sumarle que incluso aunque no bajen, el coste unitario por pasajero bajaría a medida que se incrementa el número de personas que viajan con IAG.
Otro de los grandes retos del sector ha sido la falta de aviones disponibles, un problema ligado en parte a las dificultades de producción de Boeing, aunque no exclusivamente. Tras un nuevo bache en 2024, el fabricante estadounidense ha logrado reactivar su ritmo de entregas, que en los nueve primeros meses de 2025 aumentaron alrededor de un 50%.
De este modo, el ejercicio podría haber cerrado en niveles similares a los de 2023, pero con un panorama más despejado. Airbus, por su parte, ha anunciado unas 790 entregas previstas para 2025, lo que refuerza la idea de un progresivo alivio en el cuello de botella del sector. Esto también tendrá un impacto positivo en los costes y facilitará el aumento de capacidad.
Si estimamos un beneficio por acción de unos 0,738 euros para 2026 y le aplicamos un múltiplo de 7 veces, tendríamos un precio objetivo de unos 5,17 euros por acción, lo que supondría un potencial de casi el 8%.
Análisis técnico de IAG
Las acciones de IAG están en una tendencia alcista desde noviembre del 2025 y aunque esta tendencia haya perdido algo de impulso, la media móvil de 14 sesiones sigue por encima de la de 28 y el valor ronda la resistencia de los 4,88 euros.
Pensamos que este es el nivel complicado de superar, pero una vez conseguido solo tiene otra resistencia en los 5,04 euros. Dicho nivel es algo más débil y de superarse la acción tendría vía libre para las subidas.
*** Javier Cabrera es analista de XTB.
