Las claves
nuevo
Generado con IA
El oro ni toca techo ni parece avistarlo, al menos, a corto plazo. El metal precioso ha vuelto a firmar una semana excepcional anotándose una subida de más del 7%, la mayor desde el período del 22 al 29 de marzo de 2020.
La razón sigue siendo la misma que le llevó en 2025 a registrar su mejor año desde 1979. Los mercados viven momentos de intensa incertidumbre y los inversores buscan activos refugio.
Esta incertidumbre ha marcado de manera especial a las bolsas esta semana. También ha mareado a los inversores ante los riesgos cortoplacistas liderados por los anuncios del presidente estadounidense.
Donald Trump comunicaba el pasado sábado 17 de enero que impondría aranceles a aquellos países que enviaran tropas a Groenlandia. La amenaza azotó a los principales índices europeos.
Desde el lunes —la primera sesión bursátil tras el anuncio— hasta el miércoles, las caídas de los indicadores de referencia en el Viejo Continente fueron desde el 1,53% hasta el 2,9%.
Sin embargo, el miércoles por la tarde, el mandatario estadounidense reculaba y trasladaba desde el Foro de Davos la anulación de estos aranceles tras anunciar que había alcanzado un "acuerdo marco" sobre Groenlandia con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
El oro ha vuelto a ser el gran beneficiado de esta narrativa. Durante los días en los que los parqués europeos se teñían de rojo, el metal precioso sumaba un 5,26% en su cotización.
Cronología de la semana
Además, el oro batió nuevos récords en cada una de estas tres sesiones, que se han extendido y superado a lo largo de la semana.
Por primera vez, el activo cerró su cotización el lunes por encima de los 4.600 dólares por onza. Al término del martes, superaba los 4.700 dólares y el miércoles alcanzó los 4.800 dólares a fin del día.
Tampoco aquí acabó su racha. El jueves el oro veía ascender por primera vez su valor por encima de los 4.900 dólares por onza, cota sobre la que también se situaba por encima durante el viernes.
La lógica es simple. El metal precioso no es tan vulnerable a la inestabilidad geopolítica o financiera.
Así lo admiten también desde el gestor de activos Schroders. “El oro no está sujeto a la voluntad política de ninguna nación en particular y no puede ser congelado ni sancionado de la misma manera que los activos denominados en moneda fiduciaria”, comentan sus analistas.
La resistencia histórica del metal precioso a las variaciones en periodos de tensión le ha convertido en un activo muy preciado. Es un valor prácticamente neutro y esta ventaja se junta con otras como su liquidez universal.
Pero, ¿hasta dónde puede llegar? Es la gran pregunta a la que intentan responder analistas e inversores.
HSBC y Bank of America ya pronosticaron a principios de año que el metal precioso alcanzaría la barrera de los 5.000 dólares por onza a lo largo de 2026. El banco británico le estimaba una horquilla de entre 3.950 y 5.050 dólares.
Goldman Sachs, por su parte, también ha revisado al alza su proyección del precio del oro para finales de 2026. El gigante de inversión ha aumentado su previsión a 5.400 dólares por onza desde su anterior estimación de 4.900. Para llegar a esta cantidad, el activo tendría que sumar algo más de un 9% desde su cotización actual.
El oro no es el único metal precioso que ha firmado una gran semana. La plata ha subido algo más del 10% desde el pasado lunes y acumula más de un 35% desde que empezó el año.
El platino sigue la misma estela. El metal suma esta semana más de un 16% y un 32% en lo que llevamos de 2026.
El cobre, por su parte, no ha aprovechado tanto el tirón. El metal ha firmado una subida del 0,4% en esta semana, que acelera el 4,31% que suma desde que empezó el año.
