Tienen pocos años de vida y la oferta es limitada en el mercado, pero los llamados fondos consolidados, que nacieron con el objetivo de proteger al inversor frente a las turbulencias del mercado, están demostrando este 2020 su capacidad de aguante, con pérdidas de entre el 4% y el 6%.

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Este tipo de fondos no garantizan la inversión inicial pero, a través de algoritmos y estrategias de volatilidad, son capaces de formar una red de seguridad para proteger parte del valor liquidativo diario, que se calcula dividiendo el patrimonio del fondo entre el número de participaciones existentes.

Es cierto que para el perfil clásico del inversor de estos productos, las pérdidas de este año pueden resultar enormes. Pero, sin duda, son un alivio frente a los desplomes a doble dígito que registran buena parte de las bolsas mundiales.

Paracaídas frente a la volatilidad

Abante fue la primera gestora en lanzar un producto de estas características en España, de la mano de Morgan Stanley. Lo hizo en febrero de 2017 con el Abante 80% Protección Creciente, un fondo global que ahora invierte un 50% de su cartera en renta variable, un 40% en renta fija y un 10% en activos monetarios, aunque va variando su composición según las condiciones del mercado. Este producto garantiza diariamente el 80% del valor liquidativo máximo. Es decir, en el peor de los escenarios, el valor del fondo perderá el 20%.

La parte de renta fija de la cartera se invierte a través de ETF, mientras que la parte de renta variable la dirigen los gestores de la firma José Ramón Iturriaga, Josep Prats y Alberto Espelosín. Es cierto que en 2019 el comportamiento del producto fue mucho más negativo que el del mercado bursátil, con pérdidas del 0,51%. Sin embargo, en 2020 está aguantando el tirón con una caída del 6%.

Son números rojos, pero sin duda inferiores a las caídas del 30% del Ibex 35 o de entre el 15% y el 25% que registran otros indicadores europeos como el DAX alemán, el Ftse 100, el CAC 40 o el EuroStoxx 50. Y todo teniendo en cuenta que, de la parte de renta variable en cartera, un 20% está invertido en bolsa europea, según datos de la entidad.

En concreto, la pérdida media de los fondos de bolsa europea ronda el 20% hasta el cierre de abril, según datos de Inverco, mientras que en los mixtos, donde encajaría más este producto, asciende al 9,6%.

Suben la apuesta

BBVA también accedió a este tipo de estrategias que, según explican desde las gestoras, son útiles en entornos de mercados en los que es difícil predecir el futuro, con los inversores teniendo que hacer frente a jornadas de máxima volatilidad que pueden destrozar, de forma literal, los ahorros de toda una vida.

En este caso, el fondo de BBVA garantiza hasta el 85% del valor liquidativo máximo diario. Es decir, el valor solo puede caer, como máximo un 15%. Este año cae un 6%, por debajo del 7,6% que pierde la categoría de renta variable mixta internacional en la que se encuadraría el producto. Su estrategia se basa en una cartera que combina activos de menor riesgo para cubrir el valor liquidativo objetivo (entre el 20% y el 100% de la exposición total) y de mayor riesgo para lograr rentabilidad (entre el 0% y el 80%).

Los gestores del producto reconocen, no obstante, que la crisis del coronavirus ha impactado de forma notable en la estrategia. “La corrección sufrida por los activos de riesgo ha sido no sólo importante por la magnitud de la caída sino también por la velocidad a la que se ha producido. Esto ha provocado reducciones significativas en la exposición a riesgo del fondo, con el objetivo de mantener en todo momento el valor liquidativo a un nivel no inferior al 85% del nuevo máximo histórico alcanzado”, indican desde la gestora.

Esta reducción de riesgo se ha traducido en un descenso de la exposición a renta variable, que ha pasado del 35% a comienzos de año hasta cerrar marzo en el 3%, según los últimos datos disponibles.

Santander y Liberbank

En 2018, Banco Santander se sumó a esta tendencia con el lanzamiento del Santander PB Consolida 90, dando un paso más que sus competidores al garantizar el 90% del valor liquidativo del fondo. En este caso, el producto está destinado solo a clientes de banca privada y también limita sus pérdidas al 6%.

Liberbank redobló el pulso en 2019 con el lanzamiento del Liberbank Protección, que también ofrece un 90% de protección pero, esta vez, también para los inversores minoristas. Los gestores consiguen esta estrategia con un mecanismo de protección mediante el que, dependiendo de los movimientos del mercado, se distribuye la exposición entre la cartera gestionada (que puede estar compuesta por activos de mayor riesgo) y el activo 'de protección', más seguro, que en este caso sería monetario.

Este tipo de productos surgieron como respuesta de la industria de gestión de activos a varias necesidades en el sector. Por un lado, la de buscar una alternativa para los inversores más conservadores que no podían obtener prácticamente nada de rentabilidad en el segmento de renta fija o de depósitos bancarios, a medida que el Banco Central Europeo (BCE) aceleraba su política de tipos de interés en mínimos. Y, por otro, ofrecer una red de seguridad para esos periodos de caos bursátil como el actual, en los que, pese a la contención de las pérdidas, han obligado a los gestores a tomar drásticas decisiones para que las estrategias no terminen saltando por los aires.