Coronavirus. Esa palabra que se ha convertido en maldita y cuya rápida expansión fuera de China ha puesto de los nervios a propios y extraños. No sólo por sus consecuencias sanitarias, también por el impacto que puede tener para la economía global en general, y la española en particular. 

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Basta con fijarse en la evolución del Ibex para darse cuenta de ello. En las últimas diez sesiones se ha dejado un 11,7% fruto del temor de los inversores a lo que pueda estar por venir. Desde el Gobierno, la vicepresidenta Calviño insiste en que aún es pronto para hacer una valoración económica, pero hay sectores en los que ya se han empezado a notar las consecuencias. 

¿Cuál es la preocupación de las empresas? Pues prácticamente las mismas que hay para los empleados, dado que el avance de la enfermedad puede tener consecuencias nefastas para la economía. Sobre todo si se tiene en cuenta que, en una semana, el número de infectados por la enfermedad se ha multiplicado por diez

Que aparezcan casos de coronavirus 

Las grandes empresas han empezado a tomar medidas para mantener la actividad de sus servicios más críticos. Es el caso de BBVA y de Sabadell. Tiene su lógica, dado que la aparición de un caso en una empresa puede obligar a poner en cuarentena a todos los empleados que trabajan con la persona infectada.  

Trabajo ha publicado una guía en la que señala los pasos a seguir, y que recomienda parar la actividad en caso de que exista un gran riesgo para la compañía. Incluso, da potestad a los trabajadores para marcharse a casa si creen que el empresario no adopta medidas de prevención. 

Desabastecimiento de fábricas 

Las principales zonas industriales se preguntan qué va a pasar con los componentes que necesitan para fabricar sus productos. La mayor parte provienen de China, en donde las cadenas de producción están cerradas o trabajan a un ritmo lento. Todo por las medidas adoptadas para contener el avance del coronavirus en el gigante asiático. 

Fuentes patronales se muestran tranquilas y están seguras de que no habrá problemas hasta -al menos- la primera semana de abril. A partir de entonces habrá que ver si se ha empezado a normalizar (o no) la llegada de materias primas procedentes de Asia. 

Hay que tener en cuenta que, según datos del ICEX, el 8% de las importaciones españolas provienen de China.

Tanto es así que algunos sectores como el textil ya han comenzado a buscar proveedores en otras partes del planeta. ¿Objetivo? Cubrirse las espaldas. 

Caída de la demanda 

Aunque en los últimos días los casos de coronavirus se han multiplicado por 10, la demanda no se ha frenado. Más bien al contrario. Parece haberse entrado en una cierta psicosis que ha motivado un aumento del 8,3% durante la última semana de febrero impulsadas por la alimentación no perecedera, productos de higiene personal o termómetros, según datos de Nielsen. 

Bares y restaurantes tampoco registran una menor afluencia, aunque desde el sector de cines y teatros algunas fuentes explican que sí empiezan a notar una caída del público asistente a las salas. Sin embargo, creen que todavía es pronto para poder hacer un balance serio de lo que puede ocurrir. 

Los turistas ya no llegan 

El motor de la economía del país que ha visto cómo en los últimos días las reservas de viaje han caído un 20% respecto a hace un año por la prohibición de viajar que han implantado algunas grandes empresas. Algo que ha llevado también a los hoteles de Madrid a ver cómo sus reservas caían un 25% respecto al mismo período del año anterior. 

Ese frenazo en el turismo de negocios (aún sin cuantificar) unida a la caída de turistas chinos durante las últimas semanas (por las restricciones impuestas por las autoridades) harán muy difícil que este curso se puedan repetir las cifras récord de visitantes que vimos el año pasado con más de 83,7 millones de viajeros. 

Caída de las exportaciones 

A falta de ver el impacto que el coronavirus tiene en el comercio mundial, podría ocurrir que las empresas padezcan un problema de liquidez de su producto. Es decir, que los problemas de suministro provoquen retraso en las entregas, falta de compra y -por ende- una vez que comience la fabricación no haya posibilidad de venta. 

De ello dependerá mucho el efecto que pueda tener el virus sobre las distintas economías globales. Básicamente porque se generará un problema de liquidez a nivel mundial, dado que nadie estará comprando. 

Despidos 

Los daños económicos del coronavirus son difíciles de cuantificar. Lo que sí parece evidente es que algunas empresas empiezan a tomar medidas relacionadas con el empleo para prevenir. 

Es el caso de, por ejemplo, Volkswagen, que ha puesto en marcha un Expediente de Regulación Temporal de Empleo por si hubiera una interrupción del suministro. Algo que se podría hacer extensivo a otras empresas como, por ejemplo, las del sector turístico. 

La entrada en recesión 

Las primeras estimaciones no son muy halagüeñas, aunque desde el BBVA Research insisten en que "el impacto dependerá del alcance y duración de la epidemia", y creen que "los efectos negativos sobre la actividad económica sean, en general, temporales sobre la economía mundial". 

La agencia Moody’s ha sido la última en atreverse a poner cifras al impacto que puede tener el coronavirus sobre la economía. Aunque no se fija en España, sí que detecta una caída de cinco décimas en el crecimiento de la Eurozona hasta el 0,7%, y cree que podría ser peor si la situación sigue empeorando en los próximos días. 

Sin duda, el país peor parado es Italia. Allí hay 3.800 casos y se han registrado 197 muertes, se han cerrado colegios y se han prohibido las concentraciones de gente. El escenario que pinta Moody’s para el país es de una entrada en recesión al ‘decrecer’ un 0,5% durante el presente curso. 

Peor es el panorama que pinta la patronal bancaria mundial. Creen que en el peor escenario la economía puede retroceder al 1%, lo que supondría una recesión global.

Las políticas monetarias 

Está por ver qué medidas decide adoptar el Banco Central Europeo (BCE). El próximo jueves hay reunión de política monetaria, y será el momento en el que se conozcan los planes para evitar ‘el colapso’ de la economía de la Eurozona. ¿Qué opciones tiene? Pues más bien tiene pocas, más allá de poner en marcha la máquina del dinero para seguir comprando deuda. 

En cualquier caso, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, insiste en que la entidad está lista para tomar "medidas apropiadas y orientadas, de forma necesaria y proporcionada" con la evolución del coronavirus y su impacto sobre la economía europea. 

Una reacción mucho más lenta y sosegada que la que se puede ver por parte de la Reserva Federal (FED). Allí Jerome Powell, su presidente, ha recortado ya medio punto los tipos de interés (en parte por la presión del presidente Donald Trump). Lo ha hecho de forma excepcional y en medio de dos reuniones de su Comité de Mercado Abierto.