Sevilla

De 32 millones de turistas a ninguno. El paso del coronavirus ha dejado una radiografía económica en Andalucía difícil de superar, especialmente en el plano turístico. La comunidad puede presumir de ser destino clave a nivel nacional e internacional, un estatus que desde la Junta de Andalucía y los sectores económicos están luchando por mantener.

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Pese a los malos augurios de cara al verano, desde el Gobierno andaluz han pronosticado que los datos serán más positivos que los esperados. “Las cifras nos hacen ser optimistas: el nivel de ocupación superará el 45%. Destaca el turismo interior con un incremento en viviendas rurales y en determinadas zonas están al 100% de ocupación”, decía el vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Juan Marín, en una entrevista a EL ESPAÑOL.

Aún con las esperanzas puestas, la industria turística de Andalucía ha sido tocada pero no hundida por el momento. La pandemia ha hecho temblar los cimientos sanitarios y también económicos de la región: estiman pérdidas de más de 10.000 millones en el sector y la destrucción de más de 100.000 empleos.

Con estos datos, la remontada del turismo se aprecia pero a largo plazo y si se toman medidas concretas en el plano laboral y económico de forma urgente. Los principales sectores que componen la industria turística lo tienen claro: hablan de “cascadas” de cierres de negocios si no se toman cartas en el asunto y ven el plan nacional de turismo insuficiente para las necesidades que demanda el sector.

En el plano hotelero, las buenas previsiones no abundan. “Las reservas no están llegando y las cancelaciones llegan a cuenta gotas”, ha explicado a Invertia el presidente de la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos, Luis Callejón.El mercado británico y alemán no llega”, situación que provoca que las reservas no superen el 30%.

La situación es grave. Los empresarios buscamos soluciones y no más problemas”, ha admitido Callejón quien ha reclamado medidas, como la prolongación de los ERTE hasta final de año. “Necesitamos un cambio de modelo político que nos haga caso”, ha expresado mientras ha confesado que solo les queda “echarse a las calles”.

Nos dedicamos a vender felicidad. Seguiremos trabajando para intentar dar felicidad a quienes vengan a Andalucía”. El representante de los hoteleros andaluces ha recordado que el sector “ha dado todo” de forma solidaria ante la crisis sanitaria, por lo que ha pedido ahora prioridad para salvar empleos: “el sector lo necesita, es urgente”.

“El temor gana a las ganas de viajar”

“Que Dios les oiga”, clama el vicepresidente de Confederación Empresarial de Agencias de Viajes en Andalucía, José Manuel Lastra, en relación a las previsiones más positivas. Con un perfil más cauto, el representante del sector ha reconocido la reactivación de la industria pero de forma muy pausada. “Los temores e inquietudes siguen venciendo a las ganas por viajar”.

Las agencias de viajes andaluzas no han lanzando un mensaje de victoria, sino de cautela ante las necesidades que tendrá que hacer frente la industria turística. “La clientela no está respondiendo”, ha expresado Lastra apuntando que el verano andaluz estará marcado por el turismo de proximidad y pendiente del mercado europeo.

Esperamos salvar algo de este verano”, suplican desde las agencias andaluzas, empresas que han estimado que la temporada se presenta “incierta y complicada”. Dicha situación, apuntan, se agrava si las administraciones no actúan con  la contundencia que el sector demanda. “No vemos el empujón necesario y final para la reactivación”.

Medidas o cascadas de cierres en hostelería

Andalucía es la región que más establecimientos gastronómicos aglutina. Con unos 55.000 negocios desde Huelva hasta Almería, el sector ha reconocido que la actividad se encuentra prácticamente paralizada. El presidente de la Federación Andaluza de Empresarios de Hostelería, Francisco De la Torre, ha señalado a Invertia que pese a que el 80% de los establecimientos están abiertos desde el inicio de la desescalada, la facturación ha caído un 60% en comparación con el 2019.

Con el teletrabajo y la ausencia de trabajo presencial, las zonas bancarias, turísticas o escolares permanecen sin movimiento de personas y, por tanto, sin consumir en hostelería. De la Torre apunta que la reactivación se está apreciando especialmente en barrios y en fines de semana, datos que hacen vaticinar un verano “muy tranquilo”.

La reactivación de la temporada turística dependerá, a juicio de la hostelería andaluza, de la ampliación de los ERTE hasta septiembre para evitar así “una cascada de cierres de bares y restaurantes”. Al hilo, desde la Federación Andaluza de Empresarios de Hostelería han lamentado el plan nacional de turismo, paquete de medidas que ven “insuficientes” por centrarse en la promoción. “El sector necesita más medidas para reflotar”.