Sevilla

El plan de impulso al turismo, lejos de contentar a las comunidades autónomas, ha recibido sus primeras críticas. Andalucía, región que el pasado año recibió más de 32 millones de turistas, ha definido el plan como una “tomadura de pelo” y una “falta de respecto” para el sector turístico nacional y andaluz.

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Así de contundente ha sido el vicepresidente y consejero de Turismo de la Junta de Andalucía, Juan Marín, quien ha reprochado la falta de consenso del Ejecutivo central con las comunidades. “No ha escuchado nuestras propuestas: reducción del IVA turístico este año, la aplicación de bonos turísticos, el pasaporte sanitario o la prórroga de los ERTE hasta final de año".

“El esfuerzo del sector turístico durante más de 30 años no vale para el Gobierno”, ha dicho asegurando que la inversión de más de 4.250 millones demuestra que el líder del Ejecutivo, Pedro Sánchez, “no cree en el turismo” cuando en Francia se han impulsado 18.000 millones.

Ante su descontento con las medidas, ha pronosticado la pérdida de 110.000 empleos turísticos en Andalucía. “Los ERTE se van a convertir en ERE y en concursos de acreedores. ¿Este plan ha sido consensuado con las comunidades autónomas? Eso es mentira”, ha incidido Marín.

Desde la región andaluza, cuyo principal motor económico es el turismo, han señalado que el plan nacional supone nuevas “imposiciones” y genera “desolación” entre la industria turística. “Ni es un plan ni es nada. Ningún empresario ni representante del sector puede estar de acuerdo”, ha zanjado el titular andaluz.

Seis millones para digitalizar el sector turístico

Paralelamente, la Junta de Andalucía y las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria, Servicios y Navegación han acordado desarrollar actuaciones de innovación, fomento de la competitividad y transformación digital del sector turístico andaluz.

Con la movilización de seis millones de euros, el plan impulsará líneas concretas como la formación o las ayudas directas a las empresas. Todo ello se centrará en el ámbito de las nuevas tecnologías para hacer frente a los retos futuros del sector, gravemente dañado por la crisis sanitaria del Covid-19.

Entre los objetivos generales se encuentran la mejora de la competitividad del sector turístico, proporcionar herramientas y soluciones que promuevan la competitividad y mejoren su productividad, potenciar el crecimiento de las empresas turísticas mediante la adopción de la cultura de la innovación o el uso de las TIC.