Grupos parlamentarios de la Unión Europea (UE) miran con inquietud la creciente relación comercial que se ha consolidado entre China y Marruecos, dos de los socios preferentes del Gobierno español desde que Pedro Sánchez está en Moncloa.
Un informe elaborado por un grupo de europarlamentarios -y al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL-Invertia- advierte que Marruecos no es un socio abiertamente hostil hacia el bloque occidental, pero que estructuralmente es poco fiable.
Señala además que su relación con China supone riesgos para la seguridad, la economía y la soberanía estratégica y tecnológica del continente
Este documento es de carácter privado y fuentes de Bruselas lo atribuyen a "reflexiones" de los grupos que sirven para generar corrientes de opinión y posteriormente tomar decisiones.
Sus conclusiones irrumpen en pleno conflicto de Marruecos con España por la llegada masiva de más de 70.000 inmigrantes a Ceuta a finales de julio, una entrada que un informe de la Policía española vincula a agentes marroquíes.
Es así como se pone el foco en la "masiva penetración china" (industrial, de telecomunicaciones, de inteligencia y militar) como resultado de una estrategia deliberada de Rabat.
El informe advierte que Marruecos instrumentaliza los tratados de libre comercio (TLC) con EEUU y la Unión Europea y su legitimación ante Occidente para atraer el capital y capacidades chinas, "utilizándolos como palanca de presión contra Washington y Bruselas".
Esto supone que aumente la dependencia de componentes críticos de control tecnológico chino producidos en territorio aparentemente amigo como Marruecos.
También que existe una transferencia masiva de valor industrial, rentas económicas y conocimiento técnico a China y una exposición de infraestructura estratégica y personal militar aliado (en ejercicios conjuntos como el African Lion) a riesgos cibernéticos y de espionaje de Pekín.
En definitiva, una erosión gradual de la influencia geopolítica occidental en el Magreb en beneficio del control de Pekín.
El informe sostiene que la estrategia de atracción de inversiones de Rabat ha ido más allá del desarrollo nacional y se ha convertido en un esquema geopolítico de triangulación comercial.
Es así como el país africano es una plataforma para la penetración de mercados, la elusión arancelaria y la captura de cadenas de valor críticas al servicio de Pekín.
Desde 2023, los compromisos de inversión china en baterías, materiales críticos y componentes de vehículos eléctricos se han acelerado llegando a los 10.000 millones de euros.
Y la pujanza de clústeres industriales como Tanger Tech, Kenitra y Jorf Lasfar, permite a corporaciones que operan en la órbita del Estado chino dominar segmentos clave de la cadena de componentes críticos en el norte de África.
Esto establece un nodo de producción chino insertado en las cadenas occidentales sin pagar los costes regulatorios, arancelarios y geopolíticos que Pekín enfrentaría si operara directamente desde su territorio.
Por otro lado, Occidente -especialmente la UE- mantiene programas de transición energética que, al depender de componentes de control tecnológico chino en suelo marroquí, terminan reforzando la supremacía de Pekín.
Mientras la UE impone exigentes normas medioambientales, laborales y de diligencia a sus propios fabricantes, permite la entrada de productos con diferentes huellas energéticas y estándares a través de la puerta de enlace marroquí.
A medio y largo plazo -concluyen- esto genera una dependencia estructural y vulnerabilidad ante interrupciones de precios o políticas de Pekín.
Por otro lado, la modernización de la infraestructura de telecomunicaciones de Marruecos en redes móviles y gran parte de su red de fibra óptica se ha apoyado en tecnología china de Huawei y ZTE.
Huawei y ZTE
Operadores como Maroc Telecom, Orange Maroc e Inwi mantienen relaciones comerciales con Huawei que abarcan radio de acceso (RAN), transmisión, núcleo de red (core), soluciones en la nube, inteligencia artificial aplicada a redes y seguridad inteligente.
El informe indica que la presencia de equipos de Huawei y ZTE en las cercanías de las áreas de entrenamiento militar, bases temporales y rutas de transmisión crea un riesgo estructural, geolocalización de personal clasificado e interceptación de comunicaciones tácticas.
Por otro lado, el despliegue de redes de vigilancia urbana con reconocimiento facial y análisis de comportamiento de la china Hikvision en ciudades como Casablanca, Rabat, Tánger, Marrakech y Fez alimenta bases de datos potencialmente accesibles para el aparato de inteligencia de Pekín.
La consolidación de Tanger Tech y la expansión de los operadores chinos a pocos kilómetros de Tanger Med también sitúan a Pekín en una posición de creciente influencia en la orilla sur del Estrecho de Gibraltar, por donde transita más del 20% del comercio marítimo mundial.
Tanger Med
Tanger Med es el puerto de contenedores líder en África y un centro de transbordo dinámico que conecta cadenas de valor globales. Y en él, la presencia china abarca operadores logísticos, centros de almacenamiento y redes comerciales bajo cobertura civil.
El informe sugiere también que la penetración china en Marruecos crea un ecosistema de amenazas híbridas graduales y encubiertas que combinan palancas tecnológicas, cognitivas, económicas y migratorias, erosionando su autonomía estratégica frente a Occidente.
En este sentido se advierten riesgos en ciberseguridad, influencia informativa, coerción económica y diplomática e instrumentalización de la migración. Un factor que puede tener relación con la crisis de Ceuta.
El documento dice que al contar con un respaldo económico, político y de defensa de China que actúa como "seguro estratégico", Rabat percibe una menor dependencia exclusiva de Bruselas.
Materiales críticos
Esta mayor autonomía reduce el coste político de utilizar el control migratorio o la estabilidad de fronteras como moneda de cambio frente a la Unión Europea en momentos de discrepancia
Por otro lado, Marruecos ostenta el control de aproximadamente el 70% de las reservas mundiales conocidas de roca fosfórica, gestionadas a través de la empresa estatal OCP Group.
Este recurso es un insumo irreemplazable para la producción de fertilizantes sintéticos que sostienen los rendimientos agrícolas globales y, crecientemente, un componente clave de las baterías de fosfato de hierro y litio (LFP).
Es así como la confluencia de las reservas físicas marroquíes y la capacidad técnica de procesamiento de China otorga a Pekín y Rabat un poder asimétrico sobre los costes de los fertilizantes en los mercados norteamericano y europeo, vinculando directamente la seguridad alimentaria y la transición energética occidental al eje Rabat-Pekín.
Socios preferentes de España
Fuentes dentro de Bruselas advierten a este periódico también de que en Bruselas no pasan desapercibidas las estrechas relaciones que España mantiene con Marruecos y China.
En el primero de los casos la cercanía de Pedro Sánchez con Rabat es evidente y se ha confirmado con la negativa del Gobierno español de pedir explicaciones públicas por la crisis de Ceuta.
En el segundo de los casos, Madrid y Pekín llevan años de cercanía comercial con cuatro viajes de Pedro Sánchez a China y grandes inversiones programadas en nuestro país.
Una relación que no es bien vista por la Unión Europea ni por Estados Unidos que en muchas oportunidades han criticado esta cercanía.
Y es que mientras Bruselas pide reducir la dependencia de China en tecnología y en sectores estratégicos, España se niega a realizar cualquier veto y, al contrario, aumenta sus acuerdos comerciales.
