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Las claves

Digi realizará una salida a bolsa sumamente cauta y sin correr riesgos ante las dudas que se han producido en el mercado en las últimas semanas respecto del éxito de la operación.

Fuentes de mercado confirman a EL ESPAÑOL-Invertia que el interés de los grandes bancos e inversores locales se enfrió en los últimos días lo que obligó a la compañía a buscar soluciones y rebajar sus expectativas.

Es así como se explica que finalmente se haya puesto sobre la mesa una salida en la que la valoración está muy por debajo de las previsiones iniciales y donde la matriz de Digi se quedará con un 80% del capital, dejando poco espacio a la entrada de nuevos socios.

La compañía anunció este jueves que su valor estimado será de 1.662 millones de euros, aunque la cifra real -que excluye la futura ampliación de capital- apunta a un valor de empresa (enterprise value) en torno a los 1.512 millones.

Este dato eleva hasta los 2.000 millones el valor total si se incluye la deuda de 498 millones de euros que tiene la compañía actualmente.

El dato es inferior en 500 millones a los 2.500 millones más deuda en los que sus asesores valoraron la compañía en noviembre del año pasado cuando se comenzó a trabajar en la salida a bolsa.

De hecho, la caída en la valoración inicial fue uno de los argumentos que utilizó Digi para postergar su salida a bolsa en marzo. Esperaban mejorar el precio en la salida definitiva ahora en julio, aunque sin éxito.

La oferta incluirá una ampliación de capital de 150 millones de euros (en febrero se indicó que esta ampliación sería de 200 millones de euros), 137 millones de venta de acciones ya existentes y se espera una sobreadjudicación que elevaría la operación hasta los 330 millones.

Esto implica que la matriz de Digi en Rumanía se quede con al menos el 80% de la compañía tras la salida a bolsa, una cifra que hace una semana era del 75% como indicó la propia compañía en el anuncio oficial de la operación.

En este sentido, las fuentes consultadas indican que en la última semana la operadora ha detectado que existe menos apetito que el que esperaban inicialmente por lo que han decidido reforzar el control de la compañía y sacar solo un 20% al mercado.

Una situación que cierra la puerta a la entrada a nuevos accionistas si consideramos además que los dueños de Mayoral ya se han comprometido con 100 millones de euros.

Esta decisión tiene además otra derivada y es que deja el futuro free float en menos del 20% -un 14% si consideramos que los dueños de Mayoral se quedarán con un 6%- dejan una compañía poco líquida y que tendrá casi imposible entrar en el Ibex 35.

¿Cuáles son las dudas en torno a Digi? Este diario ya ha advertido de los problemas del modelo en un contexto hiper competitivo en el que no puede seguir manteniendo precios bajos sin sacrificar rentabilidad.

En un negocio con costes fijos elevados, cada nuevo cliente ayuda a ganar escala, pero deja menos ingreso medio, mientras que cada compañía de telecomunicaciones tiene que seguir invirtiendo para darle servicio y retenerlo.

Digi registró en junio su dato de portabilidad más bajo en 42 meses lo que refleja un agotamiento de su modelo de crecimiento en el que ya comienza a perder clientes ante la falta de una oferta atractiva más allá de sus precios bajos.

En su folleto enviado a la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV) la operadora reconoce que el ingreso por cliente (ARPU) combinado de fijo y móvil disminuyó de 9,4 euros en 2023 a 8,0 euros en 2025.

Para la operadora esto representa una caída "impulsada por sus reducciones de precios y la mejora de servicios sin coste adicional para los clientes".

Pero Digi identifica también otros riesgos. La compañía reconoce que parte de su éxito depende del valor de su marca, pero esta puede verse afectada por fallos en el servicio y erróneas estrategias de marketing.

Digi también se refiere a la publicidad negativa que pueden tener disputas legales de su matriz, incluyendo procesos judiciales en los que se están viendo involucrados sus directivos en Rumanía.

Riesgos futuros

Los otros riesgos que identifica Digi en su folleto es la dependencia de acuerdos con terceros, en especial con Telefónica; y el despliegue de su red móvil propia con la promesa de desplegar 10.000 nuevos sites en los próximos cinco años.

Digi también se refiere a ataques cibernéticos y fallos en la red, vulnerabilidad de la cadena de suministro, fuerte competencia y consolidación del mercado, la necesidad de alta inversión de capital (Capex) y la obsolescencia tecnológica.

El caso es que viendo los números finales de la oferta de salida a bolsa de Digi parece claro que la compañía se ha visto obligada a salir a bolsa, pese a que las condiciones no son las mejores.

Ese dinero le permitiría seguir financiando fibra y 5G, aliviar algo la presión sobre la deuda y evitar que todo el crecimiento dependa de seguir aumentando el apalancamiento.

Problemas con la deuda

Recordemos que Digi tiene una deuda propia en España de 496 millones de euros, que es uno de los negocios del grupo que más caja consume y que ya vendió una parte importante de su red de fibra.

La clave ahora es ver si es que en su debut el próximo 16 de julio se cumplen las expectativas de recaudar hasta 330 millones de euros, algo que los analistas consultados no ven tan claro.