Publicada
Las claves

Digi ha retomado sus planes para una salida a bolsa en España esperando una valoración cercana a los 2.000 millones de euros, un montante que analistas del sector ponen en duda.

Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL-Invertia indican que su modelo de crecimiento marcado por una gran exigencia de capital y baja rentabilidad puede lastrar sus aspiraciones.

Es por ello que rebajan sus expectativas e, incluso, reducen la cifra hasta los 1.500 millones, lo que implicaría que Digi se resigne a recibir menos (esperan sacar 300 millones) o poner en venta más del 20% de su capital esperado.

Digi ya paralizó su salida a bolsa en mayo de este año por el impacto de la guerra de Irán en las cotizaciones bursátiles, lo que rebajó sus pretensiones de obtener una valoración de entre 2.000 y 2.400 millones.

El plan ahora es estrenarse antes de agosto, aunque la decisión definitiva no está tomada. La explicación es que el contexto económico y de los mercados ha mejorado con, por ejemplo, un Ibex 35 en máximos históricos.

Sin embargo, en el mercado se indica que los condicionantes que frenaron a Digi entonces no tuvieron que ver con el contexto internacional, sino con su modelo de crecimiento y su estructura económica. Y esto no ha cambiado.

El problema es que la compañía necesita la salida a bolsa para conseguir financiación, porque su modelo de crecimiento empieza a exigir más capital del que puede seguir financiando con deuda.

Digi ha construido en España una historia comercial muy potente con precios bajos, mucha captación de clientes y una expansión rápida en fibra, móvil y servicios convergentes.

No obstante, este modelo de crecimiento cada vez cuesta más dinero y no siempre se traduce en más rentabilidad.

El objetivo de la salida a bolsa es reforzar el balance, ya que la matriz acumula 1.813,7 millones de euros de deuda financiera total por préstamos y bonos, un 34,1% más de crecimiento interanual.

Si se incluyen arrendamientos, el endeudamiento ajustado se sitúa en torno a los 2.350 millones. Además, el coste financiero neto ha subido casi un 30%, hasta 33,87 millones.

Por eso la salida a bolsa no parece simplemente una operación para aprovechar una ventana de mercado o poner en valor la filial española. Sino que tiene más que ver con una necesidad financiera.

Necesidades de financiación

Digi estudia captar al menos 300 millones de euros con la colocación de su negocio en España, para dar entrada a socios financieros por el equivalente a entre un 15% y un 20% de su capital.

Ese dinero le permitiría seguir financiando fibra y 5G, aliviar algo la presión sobre la deuda y evitar que todo el crecimiento dependa de seguir aumentando el apalancamiento.

Pero la operación llega en un momento delicado. España es el gran motor comercial de Digi, pero también uno de los negocios que más caja consume.

La filial invirtió 468 millones en 2025, un 63% más, y tiene presupuestados alrededor de 400 millones para 2026, en especial para apuntalar su red móvil. Y es que crecer exige red propia, despliegue, instalaciones, mantenimiento, atención al cliente y más estructura.

Rentabilidad media

A la vez, la rentabilidad media por cliente se estrecha. Digi España alcanzó 10,8 millones de líneas en 2025, pero el ingreso por cliente (Arpu) bajó de 8,7 a 7,9 euros. El Arpu convergente de Telefónica está sobre los 90 euros y el de MasOrange, en los 55.

En un negocio con costes fijos elevados, cada nuevo cliente ayuda a ganar escala, pero deja menos ingreso medio, mientras la compañía tiene que seguir invirtiendo para darle servicio y retenerlo.

Una base de clientes captada en buena medida por precio puede crecer muy rápido, pero también puede moverse rápido si otro operador iguala la oferta o lanza una promoción agresiva.

Eso obliga a mantener tensión comercial constante, encarece la captación y limita la capacidad de vender servicios de más valor. Parece claro que sumar líneas es importante, pero lo es menos si este cliente tiene poca fidelidad y poco margen.

Valoración de 2.000 millones

Es así como una valoración por encima de 2.000 millones exige convencer al mercado de que Digi España no sólo crece, sino que puede hacerlo de forma rentable y sostenible.

Por eso los inversores van a mirar más que las portabilidades. Se centrarán en deuda, caja, capex recurrente, margen, churn, Arpu y capacidad real para subir precios sin perder clientes.

Digi necesita capital para seguir creciendo. Pero el riesgo es que el mercado no lea la operación como una expansión, sino que como una necesidad de financiación en un modelo cada vez más intensivo en inversión, más endeudado y con menos margen por cliente.