El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. Invertia

Observatorio de la Energía

Estados Unidos ya estudia con Repsol fórmulas para reconstruir la industria del petróleo en Venezuela

El objetivo de Trump es "vender el petróleo venezolano a las refinerías de EEUU y depositar las ganancias en cuentas controladas por nosotros".

Más información: La sintonía entre Trump y Meloni invita a Repsol a "ir de la mano" de Eni en Venezuela frente a las petroleras de EEUU

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Las claves

Estados Unidos negocia con Repsol y otras empresas fórmulas para reconstruir la industria petrolera venezolana y controlar su producción.

El gobierno estadounidense planea vender el crudo venezolano en el mercado internacional y depositar los ingresos en cuentas bajo su control.

Repsol, con más de 30 años en Venezuela, es el principal actor extranjero en hidrocarburos, con activos como el campo de gas Perla y acuerdos con PDVSA.

La reconstrucción de la industria petrolera venezolana requeriría inversiones estimadas en 183.000 millones de dólares durante más de una década, según Rystad Energy.

Estados Unidos se prepara para controlar la industria del petróleo de Venezuela. "Vamos a vender ese mercado a las refinerías de Estados Unidos y después a todo el mundo para que mejore el suministro global", explicaba este miércoles el secretario de Energía del país, Chris Wright.

"Esas ventas las hará el Gobierno de Estados Unidos y las depositará en cuentas controladas por nosotros", según ha explicado en un evento que congregaba a las principales compañías energéticas del país en el marco de la Goldman Sachs Energy, CleanTech & Utilities Conference en Florida (EEUU).

Sin embargo, Wright ha reconocido que para que todo pueda funcionar a pleno rendimiento es necesario volver a poner a punto todo el conglomerado refinero venezolano. De ahí que el Gobierno de Donald Trump esté ya "hablando con todos los jugadores que están en Venezuela" con disposición para reconstruir pozos, oleoductos, refinerías y hasta redes eléctricas.

Entre esos jugadores con los que ya se estudian planes de futuro se encuentra la multienergética española Repsol, que se ha convertido en el principal actor extranjero presente en el sector venezolano de hidrocarburos, tal y como ha podido confirmar EL ESPAÑOL.

En el sector se da por hecho que Estados Unidos necesitará de su experiencia sobre el terreno, donde lleva más de tres décadas operando (desde 1993).

La española cuenta allí con el campo de gas Perla (bloque Cardón IV), uno de los mayores yacimientos offshore de Latinoamérica. Un activo estratégico que desarrolla al 50% con la italiana Eni.

Perla produce en torno a 580 millones de pies cúbicos diarios de gas, destinados casi íntegramente al mercado interno venezolano para la producción de electricidad.

En el caso del petróleo, Venezuela representa alrededor del 15% de las reservas probadas de Repsol, lo que convierte al país en uno de sus principales polos de recursos pese al riesgo político.

Su producción neta media allí fue de unos 70.500 barriles equivalentes diarios en el primer semestre de 2025, frente a 65.000 de un año antes.

Condiciones para invertir

El secretario de Estado de Energía de Estados Unidos ha explicado que en Venezuela ahora mismo "se producen entre 800.000 y 900.000 barriles al día cuando antes del Gobierno de Hugo Chávez se alcanzaban un máximo de unos 3,7 millones de barriles. Ha sido un declive masivo y constante en estos últimos 30 años".

Por eso, Estados Unidos propone una compensación económica para quienes inviertan en la reconstrucción. "Si hacemos esos cambios en Venezuela, el capital fluirá, porque simplemente voy a poner ese crudo en movimiento de nuevo, venderlo y hacerlo parte de nuestros negocios".

Y por supuesto, "a largo plazo, crear las condiciones para que las principales empresas estadounidenses que estaban allí antes, y las que tal vez no estaban antes pero quieren estar allí, les interese participar", insiste.

Wright ha señalado que se "habilitará la importación de piezas, equipos y servicios para evitar que la industria venezolana colapse, se estabilice la producción y luego, lo más rápido posible, se pueda empezar a verla crecer de nuevo. Y, por supuesto, a largo plazo, crearemos las condiciones para que las principales empresas estadounidenses se establezcan allí".

Sin embargo, EEUU deberá tener en cuenta a empresas como Repsol, cuya implantación en Venezuela le da conocimiento fino del subsuelo, la burocracia, los socios locales y una red de proyectos que puede acelerar con menos tiempo de aprendizaje que nuevos actores la puesta en marcha de la industria del país.

Repsol, además, mantiene empresas mixtas con PDVSA (empresa estatal Petróleos de Venezuela) y relaciones de deuda‑crudo que la sitúan en el grupo muy reducido de compañías internacionales que ya tienen estructura jurídica y operativa lista para escalar la producción en el país.

En España cuenta con la red de refinerías más avanzadas del mundo, lo que le permite procesar crudos muy distintos (el de Venezuela es un crudo pesado espeso y pegajoso) a diferencia de las refinerías estadounidenses.

¿Reconstrucción rentable?

La firma de investigación independiente Rystad Energy ha estimado que se necesitarían 183.000 millones de dólares durante más de una década para restaurar la producción petrolera venezolana al nivel de la década de 1990.

Por ahora, las principales compañías petroleras no han indicado públicamente qué planean hacer. Sólo Chevron dijo hace dos meses, y sin conocer los efectos del arresto de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, hace cinco días, que quería permanecer porque veía un papel en la reconstrucción de su economía cuando sea el momento adecuado.

Pero un factor importante a la hora de tomar decisiones las petroleras estadounidenses es que, actualmente, el mundo produce más petróleo del que necesita. Según algunos cálculos, el exceso de oferta es de aproximadamente dos millones de barriles diarios, el doble de la producción diaria total actual de Venezuela.

Y además, las empresas deben evaluar si la situación política en Venezuela se estabilizará lo suficiente como para que nuevamente estén dispuestas a comprometer miles de millones de dólares en proyectos a largo plazo.

Además, el precio de equilibrio para que los proyectos en Venezuela generen ganancias es de alrededor de 80 dólares por barril, y precisamente su incorporación al mercado mundial empuja a la baja esa cifra, incluso rompiendo el suelo de los 60 dólares.

En los últimos años, las empresas han sido selectivas con sus inversiones, centrándose en aquellas con probabilidades de ser rentables.