El desplome de precios del petróleo empieza a cobrarse víctimas colaterales. La caída del barril de Brent a mínimos de los últimos cuatro años lastra con fuerza a las renovables en bolsa. Los analistas comienzan a descontar que, con un crudo tan barato, los planes de inversión en energías limpias podrían retrasarse, lo que pondría en apuros las previsiones de negocio del sector.

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Desde la Guerra del Golfo, el crudo no caía con tanta virulencia en los mercados de materias primas. Y es que la ruptura del pacto de contención entre los miembros de la OPEP y sus aliados se suma a los temores de que la demanda global de petróleo descienda dramáticamente en los próximos meses.

Un miedo que tiene su fundamento en los peores pronósticos sobre el impacto del coronavirus en la economía mundial, que ya hablan abiertamente de recesión.

Una de las casas más contundentes al valorar las consecuencias de este desplome sobre los planes de ‘desarrollo verde’ ha sido la suiza Vontobel. En un informe firmado por el gestor Michel Salden se explica que esta situación “detendrá la revolución verde en el mundo”, ya que “las economías consumidoras de energía como China, la Unión Europea, Japón y otros mercados emergentes se apresurarán a explotar un período de petróleo y gas baratos en lugar de renovables”.

El responsable del equipo de multiactivos de la gestora británica Janus Henderson subraya que la fuerza bajista que las bolsas han tomado recientemente indica que el mercado considera “una posibilidad de entre el 60% y el 70% para que haya una recesión global”. Una previsión a la que se suman cada vez más firmas de inversión, incluida Pimco.

Industria en apuros por recesión

Este escenario pone en apuros los planes de los mercados emergentes de destinar grandes inversiones a potenciar la energía limpia, según comentan algunos analistas, que consideran que algunas partidas podrían dedicarse ahora a salir al rescate de sectores industriales en apuros.

Lo mismo podría llegar a ocurrir con el respaldo de las economías más desarrolladas a tecnologías renovables más caras como la eólica marina. Esta es la rama de negocio hacia la que gran parte del sector había dirigido últimamente sus planes de expansión.

Desde que el pasado viernes el mercado comenzó a descontar el divorcio entre Arabia Saudí y Rusia para contener el precio del crudo, Siemens Gamesa, representante por antonomasia de la industria renovable en la bolsa española, acumula un descalabro del 14% para su cotización. La danesa Orsted, que la semana pasada anunció un acuerdo de suministro preferente con la vizcaína, se deja un 9,7% en el mismo periodo.

La alemana Nordex, filial alemana de renovables de Acciona, amplía la caída al 15,2% y perfora los 9 euros por acción que venía frenando sus caídas más recientes en la Bolsa de Fráncfort. La también danesa Vestas lleva un castigo del 9% en las dos últimas sesiones ante el freno a la industria que algunos gestores comienzan a descontar.

Impacto menor en España

A pesar de estas incertidumbre, José María González Moya, director general de APPA Renovables, la patronal del sector en España, descarta que este desplome del petróleo vaya a tener un gran impacto en los planes de transición energética del país. En su opinión, “no afectará mucho más de aquel particular que se esté planteando poner una caldera de gasóleo o eléctrica en su domicilio”.

En este sentido, el responsable de APPA Renovables insiste en que “los planes de transición energética no se miden por precio, sino por volumen de emisiones”. En este sentido, recuerda que existen normas europeas de obligatorio cumplimiento a la par que “el petróleo ya no es una fuente de generación para el sistema eléctrico”. Además, defiende que incluso sin factores ecológicos “la eólica y la fotovoltaica siguen siendo más competitivas”.