El pánico vendedor colapsa las bolsas europeas. Muchos valores se mostraban incapaces de marcar precio tras el toque de campana debido a la imposibilidad de encontrar comprador para tanta desinversión en bloque. El descalabro ha ido a más. Hasta condenar al grueso de los índices a mínimos desconocidos en los últimos cuatro años.

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El Ibex 35 marca su último precio con caídas del 7,96% en los 7.708,7 puntos. Mínimos de cotización desde julio de 2016, tras el referéndum del brexit en Reino Unido, y cuarta peor sesión de la historia del índice. El golpe solo fue mayor en dos sesiones posteriores a la quiebra de Lehman Brothers en octubre de 2008 y tras la consulta rupturista de Londres hacia sus socios europeos.

Los descensos, que se moderaban tras la apertura de Wall Street, han recuperado su fuerte tono de la apertura tras haber intentado sin éxito contener su caída y remontar los 8.000 enteros. En cualquier caso, cerca de 700 puntos volatilizados de una tacada. Y ni un solo valor en positivo en todo el índice español. Desde sus máximos recientes, el selectivo ya pierde un 23%, por lo que oficialmente entra en fase bajista.

En Europa el rojo intenso contagia a los mercados con fuerza. El CAC 40 francés pierde un 8,4%, el DAX alemán se deja un 8% y el Ftse 100 retrocede un 7,7%.

Una nota aparte se merece Italia. Allí, en el arranque, el Ftse MIB de la Bolsa de Milán limitaba la caída al 4% debido a que muchos valores eran incapaces de marcar precio ante el anuncio de que regiones enteras de Italia podrían entrar en cuarentena. Una vez que las órdenes comenzaban a casar, el desplome ha ido engordando hasta el 11,2% del cierre para el selectivo milanés.

Esta situación se repetía en los primeros compases de la sesión para Repsol y ArcelorMittal. Los dos valores del selectivo español más vinculados a la evolución de las materias primas. Al cierre, la petrolera cede un 15,1%. Mientras tanto, la acerera se deja un 17,3%. Se convierten en los dos valores más penalizados del índice español junto con Banco Sabadell (-15,8%), que ahonda a nuevos mínimos históricos en 0,586 euros.

La guerra entre Arabia Saudí y Rusia por la producción de petróleo ha llevado al crudo a su peor caída desde la Guerra del Golfo en 1991 hundiéndose un 30%. Este dato junto con la expansión mundial del coronavirus y el miedo a su impacto en las economías de los diferentes países ha hecho lastrar los mercados de todo el globo, situando sus aperturas y valores en rojo.

Desplome del petróleo

Según avanza la jornada las cosas empiezan a calmarse también en el mercado del crudo. El petróleo Brent, el barril de referencia en Europa, se deja un 20% y salva los 36 euros. A consecuencia de este mazazo, las petroleras Royal Dutch Shell y BP se dejan un 17% y un 19% en las bolsas de Ámsterdam y Londres.

En el parqué madrileño, los 'bluechips' ven saltar por los aires varios de sus soportes de referencia, de manera que se abre la puerta a un mayor descalabro. Telefónica se deja un 9,8% hasta 4,59 euros. Bankia se hunde un 9,1% y también se hunde a nuevos mínimos históricos.

Los valores financieros siguen cayendo con fuerza al descontar que la economía frenará con más fuerza de lo previsto y los bancos centrales tendrán que tirar de fuertes medidas de estímulo. BBVA (-13,2%), Santander (-12%), Mapfre (-11%) y Bankinter (-10,4%) se colocan entre los más bajistas.

Merlin Properties (-1,1%), Grifols (-1,8%) y Amadeus (-2,8%) son los valores que aguantan con mayor entereza el recorte del mercado al cierre. IAG consigue esquivar los peores puestos a los que se ha visto condenada en las últimas sesiones un 3,8% a la baja.

Búsqueda de refugio

La huida inversora es tan abultada que ni siquiera el oro consigue brillar. Las ventas a las que se ven forzados muchos inversores para cubrir el desplome de sus carteras frena el avance de la onza del preciado metal, que incluso llega a ceder suavemente hasta los 1.658 dólares.

A donde sí llega dinero inversor es a los títulos considerados refugio del mercado de renta fija. La rentabilidad del 'bund' alemán a diez años se hunde al -0,88% en contra de sus tenedores, de manera que la prima de riesgo para los papeles españoles al mismo vencimiento (0,24%) se amplía hasta los 112 puntos básicos.