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Las empresas de gran consumo ya preparan su lista de deseos para el futuro Gobierno que salga de las urnas el próximo 29 de noviembre. Y muchos de ellos van en la línea de lo que han venido pidiendo en el último año.

La principal propuesta es acabar con el absentismo. “Hay que encontrar soluciones a un problema de salud y económico, que está lastrando la productividad del comercio”, señalan desde la Distribución (antigua Anged), patronal de El Corte Inglés, Ikea o Carrefour.

El absentismo laboral genera un sobrecoste de 240 millones de euros en las empresas de este sector y una pérdida de cerca de 12,6 millones de horas trabajadas.

Este sobrecoste equivale a un 21% de la inversión total anual de las empresas, mientras que la pérdida de horas trabajadas serían 7.113 empleos a tiempo completo, según datos del informe 'Absentismo en retail y gran distribución', realizado por la patronal La Distribución (antigua Anged) y The Adecco Group Institute.

El absentismo laboral se ha convertido, por tanto, en uno de los principales retos para la organización y la productividad de las empresas.

En la gran distribución, su impacto es especialmente relevante por la elevada dependencia de la presencialidad.

Las ausencias afectan directamente a la planificación de turnos, la atención al cliente, la reposición, la logística o la continuidad del servicio.

Plataformas asiáticas

La siguiente petición es poder jugar con las mismas reglas de juego frente a las plataformas asiáticas, como Shein, Aliexpress o Temu.

España sigue siendo un oasis para estas empresas a pesar de que el 1 de julio entró en vigor la tasa aduanera fija de tres euros de la Unión Europea para los paquetes extracomunitarios de menos de 150 euros.

Un tributo diseñado para controlar la avalancha de productos de plataformas como Shein, Temu y Aliexpress y evitar la competencia desleal, falsificaciones o productos defectuosos.

España es el único país de la UE junto con Polonia que todavía no ha designado la autoridad nacional (en este caso la CNMC) para el cumplimiento de la DSA (Digital Service Act).

Por tanto, desde la patronal de El Corte Inglés o Ikea aseguran que nuestro país es un “agujero negro” porque no hay ningún organismo que tenga capacidad de inspección y sanción contra infracciones de Temu o Shein.

Lo que les permite seguir operando con distintas reglas de juego. Y el problema es que muchos de estos productos incumplen la ley.

En concreto, el 65% de los artículos de Shein y Temu tienen irregularidades, el 73% son defectuosos y el 25% fueron clasificados potencialmente como peligrosos para la salud, según datos de la patronal.

El peso de estas compañías es grande. España fue el segundo país de penetración de Temu en 2025, mientras que Shein tuvo el 52,6% y Aliexpress superó el 70%.

Otras reclamaciones

La tercera gran petición del sector es el etiquetado digital. La Comisión Europea ha situado la fragmentación del etiquetado como una de las 10 terribles barreras del comercio en la UE. “Debemos avanzar hacia un etiquetado digital”, dicen.

El objetivo es reforzar el mercado único, eliminar barreras técnicas y ofrecer una mejor experiencia al consumidor.

Y, por último, el gran consumo pide avanzar en libertad comercial.

El último Country Report Spain 2026 de la Comisión Europea vuelve a situar a España como uno de los países con más restricciones al comercio debido, en buena parte, a la fragmentación del mercado único.