El consejo de administración de Banco Santander ha aprobado el abono de un dividendo a cuenta en efectivo con cargo a los resultados de 2026 de 12,7 céntimos de euro por acción, lo que supone un aumento del 10% respecto al dividendo a cuenta pagado el año pasado. El dividendo se abonará el próximo 2 de noviembre.
La remuneración total al accionista con cargo a los resultados del primer semestre de 2026 ascenderá a, aproximadamente, 3.700 millones de euros, equivalente a en torno al 50% del beneficio ordinario del grupo en el periodo.
Se repartirá prácticamente a partes iguales entre un dividendo en efectivo de, aproximadamente, 1.800 millones de euros y el programa de recompra de acciones por unos 1.800 millones lanzado en agosto.
Con el programa de recompra de acciones actualmente en curso, las recompras con cargo a los resultados de 2025 y la distribución vinculada a la venta de Santander Polonia, Santander habrá destinado cerca de 9.000 millones de euros a su plan de distribuir al menos 10.000 millones mediante recompras de acciones con cargo a los ejercicios 2025 y 2026.
Santander obtuvo un beneficio ordinario récord de 7.328 millones de euros en el primer semestre del ejercicio, un 15% más.
Para 2026, Banco Santander mantiene sus objetivos de crecimiento de los ingresos a un dígito medio y reducción de costes en euros constantes, un beneficio ordinario superior a los 14.101 millones de euros registrados en 2025 y una ratio CET1 a cierre de año de entre el 12,8% y el 13%. Estos objetivos excluyen el impacto de las operaciones corporativas de Polonia, TSB y Webster de 2025 y 2026.
El consejo de administración tiene la intención de aplicar, con cargo a los resultados de 2026 a 2028, una política ordinaria de remuneración al accionista equivalente a, aproximadamente, el 50% del beneficio ordinario del grupo.
A partir de los resultados de 2027, se prevé que dicha política comprenda, aproximadamente, un 35% del beneficio ordinario del grupo en dividendos en efectivo y alrededor de un 15% en recompras de acciones, aumentando así la proporción del beneficio distribuido en efectivo. La aplicación de esta política estará sujeta a las correspondientes decisiones y autorizaciones corporativas y regulatorias.
