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Las claves

BBVA no espera que la guerra en Irán provoque grandes estragos en la economía mundial, pero sí descuenta que sus efectos coyunturales de corto plazo se dejarán notar en los precios y en la actividad económica y que, por tanto, los principales organismos tendrán que mover ficha para calmar los ánimos.

El principal, el Banco Central Europeo (BCE). El escenario central del banco azul antes del conflicto era que el organismo monetario de la eurozona llevara su tipo de interés terminal al 2,50% en 2027, sin subidas de las tasas en 2026. Pero la guerra ha cambiado parcialmente sus previsiones.

Ahora, el banco vasco da altas probabilidades a que, si el BCE estima que el crecimiento de la inflación es mayor de lo esperado o los efectos de segunda ronda avanzan más de lo previsto inicialmente, el organismo presidido por Christine Lagarde lleve a cabo una subida de su facilidad de depósito de 25 puntos básicos en su reunión de junio, hasta el 2,25%.

Pero "no más este año", ha aseverado Onur Genç, CEO de BBVA, en la presentación de resultados trimestrales del grupo.

Cabe recordar que BBVA ha ganado casi 3.000 millones de euros hasta marzo, un 10,8% más que doce meses antes.

"No prevemos un impacto importante en el coste de riesgo ni en los aspectos fundamentales de la economía por la guerra. Afectará a precios, obviamente, pero dependerá de la duración de la guerra", han puesto en contexto desde el banco español.

El negocio orgánico de BBVA sigue viento en popa. En Alemania, su banco digital ya ha superado los 100.000 clientes, con un 23% de los clientes con saldos por encima de los 100.000 euros, mientras que el banco digital en Italia ya está alrededor de los 900.000 clientes, mercado donde mantiene su aspiración de cosechar un millón de clientes para finales de 2026.

"Ambos países van mucho mejor de lo que esperábamos en el plan de negocio", ha reconocido Genç.

En cambio, BBVA está en proceso de salida de Rumanía tras vender el negocio local de Garanti a Raiffeisen por 591 millones de euros. El banco español ha decidido poner fin a su etapa en el este de Europa después de constatar que su cuota de mercado en Rumanía apenas pasaba del 2%. La postura del grupo es apostar por mercados donde su trozo del pastel supere, como mínimo, el doble dígito.

Caso Villarejo

Preguntado también su CEO por el 'caso Villarejo', el turco se ha enrocado en que "consideramos que, de los hechos investigados, no se deriva ninguna responsabilidad penal para la entidad y los miembros del consejo actual".

El fiscal anticorrupción pide 173 años de cárcel para Francisco González, expresidente del BBVA, por contratar a Villarejo. Considera al banco responsable penal por no tener un "programa de control" de las decisiones de su máximo directivo y pide que la entidad sea condenada a una multa de 181,8 millones de euros por cohechos y espionaje.