Unicaja y Liberbank han presentado ya las que serán sus últimas cuentas en solitario y encaran la recta final hacia su integración el próximo mes de junio. Aunque aún deben recibir las aprobaciones de las autoridades correspondientes, sus gestores confían en que el primer trimestre de este año habrá sido el último que han vivido por separado.

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A la fusión llegan estas dos entidades después de haber ensanchado su activo casi un 15%. Por separado, Unicaja incrementó un 17,8% su activo en balance, hasta los 65.516 millones de euros, mientras que Liberbank lo hizo un 10,2%, hasta situarlo en 47.287 millones.

En conjunto, lo aumentaron un 14,5% en el primer trimestre, hasta los 112.803 millones de euros, lo que implica un mayor ritmo que el resto de grandes bancos, un grupo al que se incorporará en pocas semanas la nueva Unicaja como quinto mayor banco del país.

Tomando como referencia el negocio en España, Santander aumentó su activo un 12,6% en el primer trimestre respecto a las mismas fechas de 2020, mientras que Sabadell lo hizo un 9,9%. BBVA, por su parte, lo redujo un 4,4%.

Además, las antiguas cajas de ahorros andaluza y asturiana, que se integrarán antes del próximo verano, llegarán a la fusión habiendo captado casi un 6% más de depósitos en el primer trimestre respecto a las mismas fechas del año pasado, hasta alcanzar un volumen de 88.552 millones de euros.

Se desmarcan del sector en provisiones

La fusión se producirá en un año que no va a ser precisamente fácil para el sector, pues espera con incertidumbre la llegada de la resaca de morosidad que dejará la pandemia, sobre la que hay pocas previsiones.

Unicaja y Liberbank siguieron dotando provisiones extraordinarias para mitigar este impacto en el primer trimestre, unos 25 millones en el primer caso y otros 38 millones en el segundo, desmarcándose así de la tendencia general del resto del sector, que da por finalizada la dotación extraordinaria pese a las advertencias del Banco de España de que el esfuerzo en 2021 y 2022 debería ser "similar" al de 2020.

Manuel Azuaga, presidente de Unicaja, y Manuel Menéndez, CEO de Liberbank.

Con todo, ambos bancos aún no están notando el efecto de la pandemia en los impagos, como ocurre en el resto del sistema, habida cuenta de que la morosidad se mantiene en mínimos, por debajo del 5%, gracias a las medidas de apoyo a la economía.

El banco andaluz cerró marzo con una morosidad del 4,2% (0,5 puntos porcentuales menos que un año antes), mientras que el asturiano lo hizo en el nivel del 2,89% (frente al 3,2% de marzo de 2020).

Apenas dos meses

La fusión de ambas entidades está a punto de caramelo. En estos momentos, Unicaja y Liberbank esperan la llegada de las autorizaciones pertinentes para poder ejecutar la integración legal, entre ellas la del Banco Central Europeo (BCE), que sus gestores esperan "muy pronto".

"No depende de nosotros. No podemos confirmar cuándo pasará, pero es cuestión de tiempo", explicaba Pablo González, director financiero del Unicaja Banco, durante la presentación a analistas de los resultados de la entidad.

Después tendrán que llegar las del resto de supervisores, como el Banco de España, la CNMV, la autoridad de Competencia, el supervisor del sector seguros y, finalmente, la del Ministerio de Asuntos Económicos. Solo entonces ambos bancos pasarán a ser solo uno y la nueva Unicaja deberá hacer frente a los efectos colaterales de la fusión, como la restructuración de la plantilla y de la red comercial.

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