Banco Santander da una vuelta de tuerca a su estrategia digital con la intención de mejorar en eficiencia y dejar atrás la crisis de los ingresos que desde hace años azota al sector por los bajos tipos de interés.

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En plena crisis económica global, la reducción de costes y arañar una mejora en los ingresos resulta clave para sobrevivir. Por eso, el banco cántabro afronta un nuevo modelo de negocio basado en tres pilares: una estrategia común a través de Santander One, la creación de un banco nativo digital con la fusión de Santander Consumer y Openbank y un renovado impulso a su plataforma de pagos.

El objetivo es mejorar en eficiencia y hacer despegar esa maltrecha base de ingresos común en todo el sector. Una partida de la cuenta de resultados especialmente necesaria en España, donde los ingresos del banco comandado por Ana Botín (y pese a la recuperación del tercer trimestre) han caído un 10% en los nueve primeros meses del año, hasta los 5.150 millones de euros.

Hacia un nuevo modelo

Para empezar, Banco Santander desarrollará un modelo de negocio común que ha bautizado con el nombre de ‘One Santander’ en todos los países en los que está presente. Una estrategia que ya desarrolla en España, Portugal, Polonia y Reino Unido, su negocio europeo también afectado por la baja rentabilidad.

La idea es caminar hacia un modelo de distribución bajo una plataforma común que permita captar clientes vinculados y, por tanto, más rentables. Para ello, desarrollarán una oferta “más sencilla, transparente, competitiva y fácil de entender por los clientes, todo cien por cien digital”, indican desde la entidad.

La segunda pata de esta nueva andadura del banco es la unión de Santander Consumer en Europa con Openbank para crear lo que en la entidad han denominado un “banco global de financiación al consumo nativo digital”.

Sus ventajas parecen difíciles de rebatir. Según explican, “nuestro negocio de financiación al consumo es líder europeo, con presencia en 15 mercados y más de 20 millones de clientes, mientras que Openbank destaca entre los bancos digitales europeos por su volumen de depósitos y su amplia gama de productos financieros para particulares”. Una mezcla explosiva que, además, “cuenta con tecnología desarrollada por nosotros”, tal y como presume la presidenta del banco, Ana Botín.

Junta de accionistas 2020 Banco Santander.

Estos dos primeros pilares serán los que, tal y como indicó ayer la entidad, generarán ahorros de costes adicionales de 1.000 millones de euros para finales de 2022. Dentro de este objetivo se incluirían los ajustes anunciados mediante el cierre de oficinas y un nuevo recorte de plantilla en Europa, que podría afectar a unos 3.000 empleados de la entidad.

“Debemos adaptar nuestro modelo a la realidad del negocio actual, donde la transaccionalidad en sucursal caía al 8% ya antes de la pandemia”, explican desde el banco. “El modelo de oficinas como puntos de venta cambiará hacia un menor número con espacios diferentes, de mayor tamaño y donde se pueda asesorar a los clientes”, insisten.

Las cifras evidencian que el perfil de los clientes también ha cambiado para disparar la operativa digital. Y no se trata solo del movimiento al que ha obligado el confinamiento. Según explica el número dos del banco, José Antonio Álvarez, el cambio "ha llegado para quedarse". Y así lo evidencian las cifras. El banco realiza ya el 44% de sus ventas por canales digitales, frente al 36% en 2019.

Plataforma de pagos

El tercer pilar para impulsar el nuevo modelo de base digital del banco cántabro estará en los medios de pago. En concreto, Banco Santander integrará sus negocios de pago en una nueva empresa autónoma pero propiedad del Grupo que, según explicó Ana Botín, “tendrá la escala, los equipos y el gobierno corporativo adecuados para ser un ecosistema potente de soluciones de pago”. El objetivo, en definitiva, es “procesar millones de pagos a un coste muy bajo”.

Este negocio se ha convertido también en una de las bases de la estrategia de vinculación de los clientes para Santander, especialmente entre las pequeñas empresas, con 200.000 pymes que actualmente realizan trade internacional (exportaciones e importaciones) con el banco. En concreto, la nueva entidad desarrollará su actividad en tres áreas distintas: soluciones para comercios, servicios para pymes y un área digital basada en la plataforma de apoyo a la inclusión financiera Superdigital, presente ya en cinco mercados.

Según los cálculos de la entidad, la oportunidad que presenta este mercado global es de unos 500.000 millones de euros, de los que 50.000 millones son comercios y 350.000 comercio internacional. "La creación de esta empresa nos ayudará a generar nuevas fuentes de ingresos", insisten.