La banca no aguanta más. El sector financiero necesita volver al dividendo para recuperar a los inversores ‘fugados’ tras el veto del BCE y demostrar que su colchón de capital es fuerte frente a la crisis. El sector en bloque aprovechará la nueva ronda de resultados, que el jueves inauguró Bankinter, para presionar de nuevo al organismo monetario en este sentido.

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Pero cuidado. A pesar de que las restricciones se levanten, las entidades son plenamente conscientes de que sus políticas de retribuciones tendrán que ser mucho más moderadas que antes de la crisis.

La fuerte división entre reguladores y bancos ha vuelto a quedar patente esta semana durante un encuentro financiero celebrado en Madrid. Por primera vez en mucho tiempo, al menos públicamente, los consejeros delegados de los principales bancos del país se veían frente a frente, en persona y sin videoconferencia de por medio, con el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos.

Mensaje unánime a Guindos

Allí, con todos reunidos en la misma sala de la Fundación Rafael del Pino, el mensaje de la banca fue unánime y contundente para el exministro de Economía: si no hay dividendo en 2021, no solo sufrirán las entidades, también los accionistas y la propia economía, al vetar ese ‘flujo’ de capital para impulsar la recuperación.

Guindos pasó de puntillas el asunto durante su intervención. Pero su posición ha sido siempre ligar el regreso del dividendo a la evolución económica, recordando que la banca española, junto a la italiana, es la que más está sufriendo en términos de ingresos en Europa.

Luis de Guindos advierte del impacto de la pandemia en los ingresos de la banca española.

El exministro de Economía advierte de que la baja rentabilidad puede impedir a las entidades acudir a los mercados de capitales, "llevando a situaciones donde las provisiones ya realizadas sean insuficientes". Por eso, insiste en la prudencia. Pero desde el sector bancario defienden que, precisamente, el dividendo es uno de los factores clave para acudir con solidez a los mercados financieros en caso de necesitarlo.

Así lo asegura el consejero delegado de Banco Santander, José Antonio Álvarez, y su homólogo en CaixaBank, Gonzalo Gortázar, que estas semanas también han tenido que escuchar al gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, pidiendo políticas de remuneración “muy prudentes” ante el riesgo de que la crisis termine por dañar la solvencia de las entidades.

Cotizaciones bajo presión

Los bancos se muestran totalmente en contra en un momento en el que sus cotizaciones han sido doblemente penalizadas por este escenario. Pero, por otro lado, sus directivos tienen claro que será difícil recuperar los niveles de reparto previos a la crisis.

Por eso, son conscientes de que las políticas de retribución deberán ser “más modestas” en todo el sector como consecuencia de la pandemia. "En la situación en la que estamos es lógico que las políticas de dividendo se revisen a la baja, pero eso no es lo mismo que llevarlas a cero", explica Gortázar.

En el mismo sentido se manifiesta la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, que pese a defender la capacidad de la banca para hacer frente a sus compromisos con los accionistas sin dañar el flujo de crédito, reconoce que "somos un sector regulado y cumpliremos con lo que nos digan".

En este sentido, sí ha pedido al BCE “cuantificar qué se considera prudente y qué no”. "Lo que nos digan, lo haremos, pero otra cosa es que no tengamos una opinión muy clara sobre lo que queremos hacer y por qué", insiste.

Jaume Guardiola, consejero delegado del Sabadell, advierte del riesgo de que la banca deje de ser un sector "invertible".

La directiva advierte además de que esta situación ha provocado que los inversores estén saliendo del sector en busca de una mayor “estabilidad” para sus ahorros.

La misma señal de alarma mandan desde Banco Sabadell. El consejero delegado de la entidad, Jaume Guardiola, ya ha evidenciado que “no podemos dejar de ser un sector invertible”, en referencia a los fondos que en los últimos meses han salido de estas cotizadas, en buena medida por la incertidumbre regulatoria que rodea al futuro de los dividendos.

La ‘espantada’ de los inversores en busca de otros sectores sin restricción regulatoria para el pago de dividendos (pese a que viven la crisis igual, y en algunos casos peor, que los bancos) ha quedado perfectamente reflejada en la evolución en bolsa de la industria. No solo en España, sino también en Europa. Desde que el BCE impusiera el veto en el mes de marzo, el sector ha perdido la mitad de su capitalización.

Se dice pronto. Pero los seis bancos del Ibex 35 valen ya apenas 63.700 millones de euros, prácticamente lo mismo que valía solo Banco Santander a finales de 2019.

Tras las cuentas de Bankinter, el resto de entidades que forman parte del selectivo presentarán sus resultados en los próximos días, y el levantamiento de la prohibición será un tema recurrente en las preguntas de los analistas que siguen al sector.

En este sentido, el mercado estará especialmente atento a la decisión que tome Banco Santander en su junta de accionistas, que se celebrará el mismo 27 de octubre. Para el encuentro, la entidad ha propuesto un dividendo a cuenta del 2019 y otro a cuenta del 2020 a pagar en efectivo en 2021 con cargo a reservas.

Aun así, si el BCE decide extender el veto sobre los pagos de dividendo más allá de final de año, los accionistas tendrán que esperar de nuevo para recibir parte del pastel.