El Banco Central Europeo (BCE) no parece tener intención de levantar el veto a los dividendos de la banca si el ritmo de recuperación económica se tuerce en los próximos meses. Así lo ha dejado entrever el vicepresidente del organismo, Luis de Guindos, que asegura que lo prioritario ahora es que el crédito siga fluyendo hacia las familias y empresas afectadas por la crisis.

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En principio, la prohibición de repartir dividendos en el sector bancario rige hasta principios de 2021. Desde hace meses, los principales directivos del sector han mostrado su inconformidad con esta decisión, aludiendo a que muchas entidades cuentan con capital suficiente como para seguir financiando la recuperación y, al mismo tiempo, mantener la retribución a sus accionistas. No les gusta que el BCE haya metido a todos los bancos en el mismo saco. 

La idea que siempre han defendido es que, si la crisis era más profunda y larga de lo que se preveía en un principio, como así parece que será, el BCE debía evitar el 'café para todos' con el veto al dividendo. Recuerdan que la decisión ha causado problemas al sector en términos de confianza por parte de los inversores, con fuertes penalizaciones en bolsa en los últimos meses. 

Durante un encuentro organizado por 'El Economista', Luis de Guindos ha explicado que "el supervisor único mirará y analizará" el mencionado veto en las próximas semanas, dejando claro que "el factor fundamental va a ser la evolución de la actividad económica". "La decisión dependerá de la evolución económica y de la necesidad de mantener los flujos de crédito para familias y empresas", ha insistido Guindos durante su intervención.

El vicepresidente del BCE explica que los bancos deben "dedicar todos los recursos a la concesión de crédito. Todo el capital debe estar enfocado ahí, porque va en el propio interés del sector que la actividad económica se recupere".

El futuro de los impagos

En este sentido, recuerda que la banca europea presenta una situación de capital mucho mejor que en la anterior crisis financiera, pero advierte de que el problema de la baja rentabilidad se ha visto agravado por la pandemia. "Va a haber más impagos que ahora se ven atemperados por medidas como las garantías públicas en los préstamos del ICO o las moratorias, pero al final todos tendremos que ir a la realidad económica que se acabará imponiendo", alerta.

Así, considera que "habrá un repunte de la morosidad por las cicatrices estructurales de esta crisis, por lo que es importante incrementar los esfuerzos para mejorar la rentabilidad de la banca, que prácticamente se ha ido a cero". Guindos considera que parte de esos esfuerzos 'extra' vendrá de la mano de mayores provisiones y actuaciones desde el punto de vista de la estructura de costes.

"La consolidación puede ser un instrumento útil en este sentido", ha recordado, reconociendo que aún hay margen para más fusiones en España, pero no tanto en Europa por trabas y diferencias en materia de regulación (como temas de insolvencia, laboral...) que desincentivan estos procesos. "Terminar la arquitectura institucional de la zona euro y contar con un Fondo de Garantía de Depósito único también ayudaría a incentivar estas operaciones", indica.

Fondos europeos

Respecto al reparto de los fondos europeos, Guindos considera que el proyecto será una “palanca muy importante” para ayudar a la recuperación y evitar las diferencias entre los distintos países.

Sin embargo, ha recordado que los Gobiernos tienen que hacer ahora sus deberes y presentar los proyectos para acceder a estos fondos, que vendrán influidos por las recomendaciones que en los últimos años ha realizado la Comisión Europea a los distintos países.