La banca europea vuelve a fracasar en su intento por ganar terreno frente a los gigantes de Wall Street en el negocio de trading y banca de inversión. Dos de los pilares que este 2020 sirven para sostener los ingresos de un sector que, a los tipos de interés en mínimos, tiene que sumar ahora la caída en el poder adquisitivo de sus clientes como consecuencia de la crisis y del aumento del desempleo.

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Este tipo de negocio ya había ‘asomado la patita’ como salvavidas durante el segundo trimestre del año pues, a pesar de que el periodo incluyó los meses más duros del confinamiento, los momentos de volatilidad en el mercado implican una buena oportunidad para este negocio.

Ya se sabe, a río revuelto… ganancia de pescadores. Y mucho más en un momento en el que ya se han puesto en marcha ingentes cantidades de liquidez acumulada en marzo y abril, y que han hecho que estos últimos meses sean muy productivos para el sector.

¿Quién se aprovecha?

Este respiro para las entidades financieras que suponen los ingresos, por ejemplo, en la internediación de acciones y bonos (donde las entidades ganan suban o bajen los mercados), solo parece haber sido aprovechado, al otro lado del Atlántico. 

Según datos recopilados por S&P Global, los mayores bancos estadounidenses (JP Morgan, Goldman Sachs, Citi, etc.) copaban a finales de 2019 el 53% de los ingresos de este segmento del mercado, mientras que los grupos europeos líderes (Barclays, BNP Paribas, Credit Suisse, Deutsche Bank, HSBC, Société Générale y UBS) habían logrado alcanzar una cuota del 47%.

Eso el pasado año. Porque en la primera mitad de 2020, y pese a la subida en los volúmenes de negociación por la crisis del coronavirus, la brecha se ha ampliado notablemente a favor de Wall Street, que ya copa casi un 60% de los ingresos frente al 42% de las entidades europeas, que han vuelto a rebajar su peso sobre el total.

Los datos recopilados por la agencia de medición de riesgos indican, además, que desde 2016 JP Morgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup y Bank of America han representado siempre más de la mitad de los ingresos totales de la banca de inversión en los mercados desarrollados.

¿Fusiones como solución?

Los expertos tienen claro que la única opción para la banca europea de, al menos, reducir la brecha es a través de fusiones transfronterizas que permitan acceder a clientes más grandes o bien dando una oferta más específica que también pueden perder con la aparición de boutiques y firmas de menor tamaño, pero ultra especializadas.

El de las fusiones es un asunto que desde hace tiempo interesa al Banco Central Europeo (BCE), pero que carece del apoyo político necesario para acometer las reformas necesarias para hacerlas atractivas para el sector. Así que, de momento, la unión se queda en casa.

¿El problema? La falta de escala de las entidades europeas que es aprovechada por sus competidores para participar de forma activa en procesos de M&A, emisiones de deuda, salidas a bolsa, trading de acciones y renta fija, etc. Algo que no ocurre al revés. De hecho, el análisis de S&P solo hace mención a Barclays como la única entidad europea capaz de competir con contundencia en Wall Street.

Solo por poner un ejemplo de la importancia del tamaño, los seis bancos cotizados en el Ibex 35 (Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) tienen actualmente una capitalización conjunta de unos 60.000 millones de euros. JP Morgan por sí solo supera los 300.000 millones de dólares. Citigroup, los 90.000 millones.

Resultados sobre la mesa

Las cifras avalan la tendencia, como han demostrado los grandes bancos de EEUU esta semana en una nueva ronda de cuentas trimestrales. A mediados de año, JP Morgan ya anticipó que sus ingresos por banca de inversión aumentarían un 50% este año. Y va por el buen camino. El beneficio de su área de banca de inversión se disparó un 52% en el tercer trimestre del año, hasta los 4.304 millones de dólares.

“La entidad ha compensado las dificultades derivadas de un entorno de tipos de interés cero gracias a los excelentes resultados de su división de banca de inversión, de largo su división más rentable en el trimestre con un mercado de capitales muy activo y elevada actividad de trading en renta fija (+29%) y variable (+32%)”, valoran los analistas de Banca March.

Salvo Wells Fargo, con peor comportamiento en el último trimestre, la tendencia alcista se ha repetido en otras entidades como Citigroup, que han aprovechado la volatilidad del mercado con notables subidas en los ingresos por comisiones del 18% en el caso de su negocio de renta fija y del 15% en acciones.

Morgan Stanley también ha batido las expectativas del mercado con la buena evolución de su negocio de trading, banca de inversión y gestión de activos. En concreto, los ingresos por trading de la entidad se elevaron a 2.262 millones de dólares, en acciones subieron un 13% hasta los 2.179 millones y en bonos, un 34,5% hasta los 1.924 millones de dólares, con unos ingresos en banca de inversión de 1.707 millones, un 11,2% por encima de lo esperado por el mercado. 

Habrá que esperar a los resultados que las entidades europeas publicarán en las dos próximas semanas, pero todo apunta a que, de nuevo, Wall Street se comerá la mayor parte del pastel de este negocio clave para impulsar los ingresos del sector bancario.