El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha adjudicado por 241 millones de euros a la UTE OHLA y Sando - junto a Altuna y Uría y CHM como socios minoritarios- las obras del tercer tramo de la línea de alta velocidad (LAV) entre Burgos y Vitoria.
La alianza entre OHLA y Sando ha dado con una fórmula ganadora para llevarse contratos públicos estratégicos. En lo que va de año suman ya adjudicaciones por valor de más de 1.000 millones de euros.
Una alianza que se fraguó en licitaciones en Andalucía (con los contratos del Hospital de Málaga, Hospital de Huelva e IMEC) y ahora adquiere relevancia nacional con la alta velocidad ferroviaria.
En el tramo entre Manzanos (Álava) y la Puebla de Argazón (Burgos) su propuesta consiguió la mejor valoración técnica, aunque no era la más barata sino la segunda más cara.
La obra tiene como principal reto el viaducto de Zadorra, de un kilómetro y con un arco de hormigón de 222 metros sobre el río, la N-1 y la autovía A-1.
La malagueña Sando, de la familia Sánchez Manzano, ha encontrado en la empresa de los Amodio el socio ideal para acceder a los grandes contratos nacionales.
Y OHLA ha ganado alguna de las principales licitaciones en obra pública del año en Andalucía (en volumen y en trascendencia estratégica) con Sando como acompañante, hasta el punto de exportar la experiencia fuera de la comunidad.
Los contratos
La mitad del volumen de negocio ganado en licitaciones en esta alianza procede de la adjudicación del tercer hospital de Málaga.Una obra de casi 550 millones de euros, en la que también participa la jienense Vialterra, otra de las constructoras emergentes en Andalucía.
El contrato destaca por su volumen, la mayor obra pública adjudicada por la Junta, pero sobre todo por su innovación: construcción industrializada in situ, uso de IA, gemelo digital y aplicación de la informática predictiva, drones y técnicas novedosas.
Se trata además de una obra muy compleja, pues se desarrolla en el casco urbano y necesita de una sincronización precisa con modificaciones de tráfico, transporte público …
El contrato del nuevo hospital Materno Infantil de Huelva es más modesto, 82,6 millones de euros, pero al igual que el de Málaga tiene un carácter simbólico para la Junta: en ambos casos se trata de proyectos eternos que al fin van a culminar.
En términos estratégicos para la comunidad andaluza, el encargo más importante a Sando y OHLA (con Itercon esta vez como compañero de viaje) es el IMEC de Málaga. La primera gran instalación de semiconductores de España.
Un contrato de 165 millones de euros (con IVA se monta casi en los 200) y con unas especificaciones técnicas muy exigentes para una instalación industrial y científica de primer nivel mundial.
Son contratos que suponen un salto de escala para empresas como Sando, con fuerte implantación en Málaga Andalucía, que ha venido facturando en los últimos años alrededor de 370 millones de euros anuales con 2.300 trabajadores.
Remontada de la crisis
Y que suponen la consolidación definitiva de una compañía que estuvo al borde de la desaparición hace apenas quince años y que hoy es ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos.
Sando nació en 1975, fundada por Luis Sánchez Domínguez, empresario malagueño que empezó repartiendo hortalizas en un camión y, después, botellas de oxígeno para consultas, talleres y obras en un motocarro de segunda mano.
Y que dio en el clavo apostando por la construcción en el momento preciso. La empresa fue creciendo hasta la crisis de 2008. El crack de la construcción en esos años la dejó colgada con un pasivo de más de 1.000 millones.
Para salvarse recurrió a la venta de activos no estratégicos y cartera de suelo para conseguir liquidez, y a una serie de acuerdos con la banca refinanciando deuda que culminó en 2019 a cambio del 40% de la sociedad.
Pero además cambiaron el enfoque de negocio hacia la construcción sostenible de infraestructuras, conservación y mantenimiento de servicios, medioambiente y gestión del agua.
Hoy, bajo la dirección de la segunda generación con Luis López Manzano al frente, la empresa es un grupo formado por Sando Construcción, Conacon Sando, Althenia Sando, Sando Materiales y Sando Agua.
Cuando en 2025 la familia Sánchez Manzano celebró el cincuenta aniversario de la empresa, aprovechó para anunciar la liquidación del 100% de la deuda financiera y un crecimiento superior al 25% anual con 370 millones de facturación consolidada.
Y grandes proyectos en cartera, como la ampliación de la estación de Madrid Puerta de Atocha, el nuevo complejo industrial de Mayoral en Málaga y actividad internacional en Marruecos y Polonia.
El siguiente paso, la alianza estratégica con OHLA para concurrir en UTE a grandes contratos públicos. El resultado: más de 1.000 millones en lo que va de año.
