Las claves
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El consejo de administración de Indra tiene previsto analizar el proceso de fusión con Escribano en su último consejo del año este mes de diciembre. No se tomará la decisión definitiva, pero la idea es dar el pistoletazo de salida al proceso para que la integración se haga en 2026.
Fuentes cercanas a la empresa confirman la decisión tomada la semana pasada para no precipitar la reunión con un rally de consejos antes de que finalice el año y sin los suficientes consensos.
Era algo que no convencía a los consejeros independientes, secundados por los de la SEPI, pese al interés de la empresa por acortar plazos y costes para cerrar la operación lo antes posible.
A pesar de que no se vaya a ratificar la fusión en el consejo antes de que acabe el año, como estaba previsto, en la cúpula de la entidad se cuenta con que el máximo órgano de decisión de la compañía decida, al menos, que el proceso se ponga en marcha.
A partir de ahí, serán muchas las cuestiones a cerrar y debatir. Una vez pasados 45 días desde el cierre del ejercicio, se podrán analizar con detalle las cuentas de resultados de ambas entidades para hacer una valoración correcta y segura del posible canje de acciones.
Más allá de la pura cuestión monetaria, en el seno del consejo se espera un debate más profundo sobre la estrategia de la empresa en un contexto de rearme europeo, mezclado con un posible acuerdo de alto el fuego en Ucrania.
Fuentes del sector aseguran que el fin de la actividad bélica entre Kiev y Moscú afectaría más a Escribano que a Indra, dado el tipo de productos que en ambos grupos se manejan.
El propio Zelenski en su última visita a España pasó por Escribano de la mano del Gobierno. Sus torres ametralladoras, por un lado, y un nuevo sistema antidrones en desarrollo, por otro, son productos de gran interés para Ucrania.
Si se llega a un pacto, todo el suministro fluirá en torno a la UE y con gran peso de la compra de armamento que desde Europa se pueda hacer a Estados Unidos. Este es un extremo considerado en el acuerdo arancelario con Trump y valorado en varios cientos de miles de millones.
Conflicto de interés
Además de la parte estratégica en el contexto europeo, el otro gran caballo de batalla de la fusión que en el seno del consejo se quiere tratar con calma son las implicaciones en el buen gobierno corporativo. Indra es una cotizada y quiere hacerse con la empresa de su propio presidente y accionista.
Algunos de los consejeros independientes y en el entorno de los representantes de la SEPI preocupa que se pueda dar un paso en falso en ese aspecto. Todas las miradas jurídicas están puestas en la transparencia de una operación que podría ser considerada como conflicto de intereses.
Desde las operaciones polémicas financiadas con el Fondo de Solvencia de la SEPI tras la crisis del Covid, como Plus Ultra o Air Europa, en la corporación pública se cuidan mucho todos los detalles legales en los procesos de integración que afectan a sus participadas.
No es sólo cuestión de defender los intereses de los accionistas minoritarios. Organizaciones jurídicas como Hay Derecho, y todo el sector están atentos a lo que ocurra en el seno de la comisión ad hoc que se ha creado para garantizar que todos los protocolos se cumplen.
Junto con los accionistas independientes y la SEPI, el otro consejero y socio de Indra y Escribano en el consorcio Tess Defence, es SAPA. Es conocido el rechazo de la empresa guipuzcoana a la operación de una forma tan precipitada como se pretendía.
Casi todas las decisiones de SAPA en el consejo (tiene un puesto y el 7,5% del capital) están alineadas con la SEPI. En esta ocasión, también apuestan por esperar al año que viene y cerrar todos los análisis de forma sosegada y segura.
Fuentes del mercado aseguran que una de las claves que han aconsejado dejar la operación para 2026 es el cierre contable del último trimestre, básico en las empresas del sector. Algo, a lo que además, obliga la norma al no poder cerrarse la fusión antes del 31 de diciembre; de hecho, existe un cierre contable a 30 de septiembre de ambas compañías que se está utilizando ya por los bancos de inversión para tratar de poner precio al canje de acciones.
Aun así, la expectativa que había de dejar zanjado el proceso en diciembre ha golpeado al valor de Indra en bolsa este lunes. Ha llegado a caer más de un 6%, si bien al final de la sesión se ha recortado a un 2,91%, para acabar en 44,66 euros por acción.
No obstante, Indra acumula una revalorización del 161% en lo que va de año, con una capitalización que roza ya los 8.000 millones de euros.
Fuentes del mercado han llegado a valorar Escribano en 2.000 millones de cara a la integración, muy por encima de los más de 400 con que acabará su facturación este ejercicio. Hace dos años apenas ingresaba 100 millones de euros.
Los contratos millonarios a largo plazo que le han asignado dentro del Plan Industrial y Tecnológico de Seguridad para la Defensa, de la mano de Indra, son la clave de ese valor futuro.
Pero desde el sector se recuerda que, igual que elevan el valor de Escribano, lo hacen con el área de defensa de Indra, que puede llegar a facturar 1.500 millones.
Esa expectativa por cerrar todavía de los contratos del Estado es también lo que aconseja a los analistas esperar a una valoración más exacta de cara a la operación, una vez que se cierren las cuentas de este año.
