La mayoría de las empresas españoles que se acogieron al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas de la SEPI, y que aún no han recibido respuesta, se encuentran en situación crítica.

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Ellas fían su supervivencia a la concesión de estas ayudas, por lo que el retraso en su concesión les está generando serios problemas de liquidez y de funcionamiento, según ha podido confirmar este diario.

De hecho, las fuentes consultadas por Invertia indican que muchas de ellas están abocadas al concurso de acreedores inminente si es que la SEPI no mueve ficha y no agiliza los rescates solicitados.

Sin el apoyo de la SEPI no pueden poner en marcha sus estructuras paralizadas ante la falta de liquidez, a lo que hay que sumar que muchas han unido a este rescate la renegociación de sus deudas con los bancos y a la posible entrada de nuevos socios industriales.

Sin rescate no hay liquidez, sin liquidez no hay proyectos y sin proyectos no hay acuerdo con la banca ni nuevos socios. Una pescadilla que se muerde la cola ya que en la mayoría de estos expedientes la SEPI ha exigido que primero se resuelvan las reestructuraciones pendientes para no adjudicar las ayudas a fondo perdido.

El caso de Abengoa

El caso más paradigmático es el de Abengoa y Abenewco. En concurso de acreedores, la compañía solicitó en marzo 249 millones de euros a la SEPI para su filial que agrupa sus activos más importantes. Una estrategia para usar en el futuro a esta compañía rescatada como matriz.

La operación está unida a la entrada del fondo Terramar que aportará mayoritariamente créditos y cuenta con el plácet de los actuales gestores. El problema es que la SEPI desconfía de este inversor y ha solicitado más ofertas.

Para ello, la banca ha concedido hasta cuatro prórrogas, aunque a día de hoy siguen sin aparecer nuevos interesados que desbloqueen el rescate. En medio de estas negociaciones, Abengoa tiene todos los meses dificultades para pagar nóminas y cumplir con sus proveedores.

Villar Mir y Julià

Grupo Villar Mir es otro ejemplo de esta situación. La compañía solicitó el pasado mes de octubre cerca de 400 millones de euros del fondo del organismo público, pero sobre la marcha ha tenido que pedir la reformulación de su rescate segregándolo en diferentes sociedades.

En diciembre la compañía logró una prórroga de seis meses de Credit Suisse, Société Générale y Crédit Agricole para pagar un crédito de 115 millones que ya expiró el pasado 30 de junio y al que los Villar Mir no pudieron hacer frente.

La situación es crítica ya que el rescate lleva casi un año estancado en la SEPI, lo que ha obligado a la compañía a pagar su deuda con las entidades financieras con cuadros de Goya, Rubens y Zurbarán. Las piezas pertenecían a la colección privada de la familia, considerada una de las más importantes de España.

Desde hace un tiempo, la estrategia de Grupo Villar Mir está centrada en reducir su endeudamiento, que ha pasado de 1.300 a los 250 millones de euros, y que en este contexto se enmarca el plan de desinversiones de la sociedad. Ya vendieron su participación en OHL al grupo Amodio.

No obstante, sin el rescate de la SEPI la compañía sigue siendo inviable y está abocada al concurso si es que no llegan pronto los 400 millones solicitados al fondo público.

Un tercer caso es el de Julià. La empresa de autocares, especializada en servicios de turismo, lleva más de seis meses sin recibir noticias de la SEPI, después de que el pasado febrero solicitase una inyección de 37,4 millones al fondo. 

Con una facturación anual que ronda los 350 millones de euros, Grupo Julià, posee marcas de la talla de Julià Travel, Julià  Tours, Autocares Julià, Direct Bus, City Tour Worldwide y Tours & Tickets.

Negativa de la SEPI

Las fuentes del sector consultadas indican que el rescate es urgente porque la situación actual no es buena y las perspectivas son peores. Julià ha perdido mucho dinero en la pandemia, sin viajes organizados, con el turismo a medio gas y los viajes del Imserso paralizados, el negocio de autocares se hace insostenible.

Pero no son los únicos. Con diferentes necesidades prácticamente todas las empresas que han solicitado rescate y que no han recibido respuesta se encuentran en una muy mala situación financiera.

Entre ellas encontramos a Celsa (700 millones de euros solicitados), Hotusa (320), Mediapro (230), Air Nostrum (103 millones), Navieras Armas (100 millones), Wamos (75 millones), Hesperia (55 millones), Room Mate (52 millones), Airtificial (30 millones), Serhs (35 millones) o Soho (32 millones). Y así hasta una treintena de empresas.

Como ya ha contado Invertia la SEPI ya ha tomado la decisión de no rescatar a todas las empresas que han solicitado fondos. El objetivo es aprobar los fondos de manera selectiva solo a compañías que sean viables a medio plazo o que puedan demostrar que hay un inversor detrás.

Según ha podido saber este diario, el análisis exhaustivo de todos los rescates ha llevado a la conclusión de que aprobar todos los rescates sería un error y sólo alargaría la agonía de algunas compañías.

Pocos rescates

Dicho de otra manera, la SEPI asume que muchas empresas no serán rescatadas y que, por tanto, la mayoría de éstas deberán ir al concurso de acreedores. Estamos hablando de compañías que ya estaban quebradas antes de la Covid y que no han demostrado que pueden articular un plan de negocios creíble a mediano plazo con los fondos que recibirían de la sociedad pública. 

Son decisiones difíciles y con un coste político en algunas empresas afincadas en determinados territorios, pero necesarias para dar credibilidad al fondo, muy tocado tras los escándalos generados por el rescate de Plus Ultra.

En esta línea, hace una semana se dio luz verde al rescate de Rugui Steel con 25 millones para un grupo estratégico afincado en Soria. El Ejecutivo ha indicado que éste supone un 4% del PIB soriano. Es además, según señaló la portavoz Isabel Rodríguez, clave para el desarrollo del sector del automóvil y naval.

Desde el 13 de febrero solo se han aprobado dos rescates: Rugui Steel y Tubos Reunidos (112,8 millones de euros). Hasta esa fecha solo se habían aprobado cuatro operaciones: Air Europa (475 millones) Ávoris-Halcón Viajes (320 millones), Duro Felguera (120 millones) y Plus Ultra (53 millones).

Esta última en medio de acusaciones de favorecer empresas relacionadas con el Gobierno venezolano. Precisamente a partir de este escándalo se han frenado los rescates y se han reformulado todos los expedientes para rescatar solo a las empresas realmente viables.