Valencia

La fotografía que ilustra este artículo es del año 2000. Posan directivos y empleados de Ford Almussafes para conmemorar que la fábrica alcanzaba los 10 millones de motores producidos. Un año antes de la imagen se produjo la última gran huelga de la factoría en el marco de la negociación del convenio colectivo, según precisa UGT. La secundaron todos los sindicatos. “Entonces era esa la liturgia”, recuerdan fuentes de la organización.

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Dos décadas después, Ford se expone a sufrir su primera huelga en 20 años por el nuevo ERE de 630 trabajadores anunciado en la fábrica. La movilización se producirá, precisamente, si la empresa no dota de nueva carga de trabajo a la mencionada planta de motores.

La plantilla lleva meses esperando el encargo de un motor híbrido que no llega, y UGT-Ford, que cuenta con mayoría en el Comité de Empresa, está decidida a abandonar su perfil negociador si no obtiene un gesto de la compañía a cambio de los nuevos ajustes.

La multinacional ha disfrutado de una asombrosa paz social durante las dos primeras décadas del siglo XXI, en las que UGT se ha caracterizado por llegar a importantes acuerdos con la dirección. Tanto es así que el sindicato no recuerda haber participado en movilizaciones desde aquel año 1999.

Pero los empleados han dicho basta al conocer la intención de despedir de una tacada a cerca del 10% de la plantilla y solo 10 meses después de otro ERE de 350 personas. “En caso de no obtener resultados en las gestiones o negociaciones ante este enorme contratiempo solo quedará el camino de la movilización”, advirtió UGT en su escrito tras descubrir los nuevos planes.

El motor híbrido

Esos “resultados” que persiguen no son otros que los que vienen reclamando desde hace meses: la adjudicación a Ford Almussafes de un motor híbrido que garantice, precisamente, el futuro de la longeva planta de motores. El objetivo es doble: garantizar la carga de trabajo en dicha planta y posicionar el conjunto de la factoría como referente para la producción de vehículos híbridos, llamados a acaparar las ventas en los próximos años.

En la actualidad Almussafes ya produce el Kuga híbrido en todas sus variantes, un modelo de éxito y con futuro a corto y medio plazo. Pero el resto de las referencias que ensambla la fábrica valenciana (Connect, Mondeo, S-Max y Galaxy, así como los motores Ecoboost y GDI) languidecen en un mercado muy golpeado por la pandemia. Su producción no está garantizada a partir de 2023, tal y como precisó Invertia el pasado mes de febrero.

Prueba de esta tendencia a la baja es la necesidad del ERE de 630 personas sobre una plantilla de alrededor de 7.000. La cifra no es casual. Actualmente están de ERTE 600 personas al día debido a la acuciante caída de la demanda.

El exceso de personal es evidente y la empresa ha decidido resolverlo, por segunda vez en menos de un año, con la dolorosa herramienta del ERE, que requerirá en esta ocasión una minuciosa planificación con los agentes sociales para lograr el mayor número de salidas pactadas y evitar al máximo los despidos traumáticos.

Planta de motores de Ford Almussafes. EE

La situación es “la más difícil a la que nos hayamos enfrentado en la historia de la fábrica”, según aseveró el pasado lunes UGT. El ajuste al que aspira la empresa es muy grande, hasta el punto que se plantea suprimir el turno de noche. “Eso nos da mucho miedo, porque es una carga de trabajo que después puede costar mucho volver a recuperar”, explican. Por ello descartan, al menos en estos momentos, respaldar un ajuste tan grande “sin algo que nos garantice el futuro”, como la producción del mencionado motor híbrido.

Se trata de un motor gasolina 2.5 ideado para cargar la batería del coche y para activarse o desactivarse cuando el vehículo funciona con la energía eléctrica almacenada. La multinacional tenía previsto tomar una decisión sobre su fabricación en Europa durante el primer trimestre de este año, y UGT quiere que sea Almussafes la planta escogida.

Máxime después de la gran inversión anunciada recientemente en la planta de Colonia para su electrificación y la que tendrá lugar en Turquía para la producción en el país de las grandes furgonetas. La siguiente adjudicación ha de ser para Almussafes, sobre todo si Ford quiere contar con la plantilla para acometer el duro ajuste que pretende realizar.

“Los trabajadores tenemos que ver futuro por delante para acceder a ese sacrificio tan grande”, subrayan. De esta decisión depende que la planta de motores valenciana pueda o no celebrar muchos más aniversarios como el de la histórica fotografía que encabeza estas líneas.

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