Desde que la nueva Ley Hipotecaria entró en vigor en junio de 2019, el mercado español no ha levantado cabeza. Los últimos datos oficiales sobre el segundo semestre del año han encendido algunas alarmas, al reflejar un estancamiento y una caída en la compraventa de viviendas y la firma de hipotecas que podría anticipar la cercanía de un final de ciclo más allá de los retrasos que se originaron en verano por los cambios burocráticos que introdujo la nueva normativa.

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Sin embargo, el termómetro de Bankia sobre el mercado indica que la firma de hipotecas podría estar superando ese bache. De hecho, en los primeros días de enero, la formalización de hipotecas ha repuntado, según aseguró este martes el presidente de la entidad, José Ignacio Goirigolzarri.

"Vamos a ver cómo se decanta el año 2020. Pero la evolución de enero muestra una recuperación", aseguró el ejecutivo, que reconoció que su termómetro incorpora todavía pocos días del año recién comenzado.

Goirigolzarri señaló que "las dudas sobre el futuro de la economía" no ayudan a que la gente se anime a pedir hipotecas. Pero evitó mencionar la inseguridad que han generado en el sector inmobiliario algunos mensajes sobre la política de vivienda y el alquiler lanzados por los partidos que forman la coalición de Gobierno.

La entidad padeció en 2019 el enfriamiento del mercado. Pese a que su ritmo de concesión de hipotecas se mantuvo casi estable, el saldo final de la formalización de estos préstamos para la adquisición de vivienda se resintió con una ligera caída del volumen final de cuatro millones de euros, hasta cerrar el ejercicio en 2.922 millones.

Mejorar ese dato forma parte de los objetivos de la entidad para 2020. Bankia se ha fijado como meta volver a focalizarse en impulsar esta línea de negocio, tras haber centrado sus esfuerzos en los últimos años en reforzar su peso en otros segmentos que habían siendo poco explotados por el banco: el crédito al consumo y la financiación para empresas. 

En este último segmento corporativo, la entidad ha superado ya el objetivo de alcanzar una cuota de crédito del 7,7% a cierre de 2020, mientras que en el caso del crédito al consumo, los compromisos fijados en su plan estratégico son todavía lejanos, al estar situados en el 5,88%, frente al 6,6% deseado.

Dividendo en función del IRPH

El negocio hipotecario de Bankia puede ser clave para el futuro reparto de dividendo de la entidad, aunque por otro asunto muy diferente: la batalla judicial del IRPH sobre la que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) tiene previsto dictar sentencia este trimestre.

Bankia tiene una cartera de hipotecas referenciadas a este índice de 1.600 millones de euros y un fallo judicial contrario supondría un duro varapalo para el banco y por tanto, para los beneficios de los que depende su reparto de dividendo (del que más de un 60% es para el Estado, como máximo accionista).

"El objetivo de repartir 2.500 millones de euros es en un escenario sin penalizaciones. Si la sentencia del IRPH es negativa para nosotros habría que valorar la meta", reconoció Goirigolzarri en la rueda de prensa para presentar sus resultados.

Resultados de Bankia en 2019. Europa Press

Las posibilidades de que el banco alcance esa meta han sido puestas en cuestión por los analistas. Sin embargo, tanto el presidente, como el consejero delegado de Bankia, José Sevilla, han expresado su "absoluto" compromiso con pagar ese dividendo que se contemplaba en su plan estratégico.

Un plan que fue diseñado para el periodo 2018-2020 y en el que se han distribuido poco más de 700 millones de euros. Ya el pasado año, Bankia tuvo que rectificar los números de esa estrategia para rebajar sus expectativas de beneficio en este periodo debido al impacto negativo sobre su negocio de los bajos tipos de interés.

Sin embargo, la entidad mantiene firme su compromiso de pagar dividendo para ir devolviendo así una pequeña parte de las ayudas que recibió cuando fue rescatada en 2012.

Con una capitalización en Bolsa de poco más de 5.150 millones de euros, se da por imposible que el Estado pueda recuperar toda su inyección en Bankia, que ronda los 22.500 millones de euros.

Buena parte de lo que pueda recibir dependerá de su privatización, fijada en este momento para finales de 2021 sin que se descarte que el Gobierno pida otra pórroga para retrasar esa operación.

Mejor no privatizar

Según aconsejó Goirigolzarri, en las circunstancias actuales del mercado, con la acción a 1,68 euros, lo mejor sería mantener la situación actual.

El presidente del banco, que descartó tener una fusión sobre la mesa, aseguró que su relación con el Gobierno del PSOE en la última legislatura fue buena y debería seguir siéndola en esta, aunque Unidas Podemos esté en el Ejecutivo.

Los dos máximos responsables de Bankia confían que en los próximos meses el BCE cambie su estrategia para poner fin a la actual escenario de tipos de interés, con tramos en negativo. Una política que perjudica a toda la banca europea, pero daña especialmente a la entidad española dada su estructura de negocio.