Una de cal y otra de arena. El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha negado este martes que exista crispación alguna con Unidas Podemos. Pero al mismo tiempo, ha entrado a rebatir su discurso en uno de los puntos que más va a dar que hablar en los próximos meses: los impuestos de la banca.

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Mientras el Gobierno trabaja en la elaboración de unos Presupuestos que podrían contemplar tributos más cuantiosos para las entidades, Goirigolzarri ha aportado cifras al debate para tratar de desmentir la tesis de que los bancos contribuyen poco con el fisco.

Según el banquero, el tipo efectivo del impuesto de Sociedades de Bankia en 2019 alcanzó el 29%, la entidad ya ha pagado unos 152 millones de euros en pagos fraccionados y ha aportado otros 97 millones de euros por los DTA amortizables por los avales que reciben del Estado.

Unas cargas fiscales a las que se sumarían otros 40 millones de euros que el banco aporta al Fondo de Garantía de Depósitos, el 40% del impuesto del AJD (Actos Jurídicos Documentados) y los pagos de la entidad por las contribuciones a la Seguridad Social de sus cerca de 15.500 empleados.

Solo los puntos que ha cuantificado con datos concretos, suman unos 300 millones de euros en 2019, un ejercicio en el que ganó un 23% menos, en concreto 541 millones de euros. Pero sumando el resto de variables, la cuantía final sería muy superior.

Con estos datos, Goirigolzarri ha tratado de zanjar el debate sobre si la banca paga o no demasiados impuestos ahora que la coalición del PSOE y Unidas Podemos plantea elevar el tipo que pagan los bancos y petroleras en el Impuesto de Sociedades al 18% (por encima de lo que aportan otras empresas).

También se ha referido a las políticas en materia laboral que el Ejecutivo tiene sobre la mesa. En concreto, se ha mostrado preocupado por la posibilidad de que el nuevo Gobierno modifique la reforma laboral que ha permitido a España seguir generando empleo con bajas tasas de crecimiento.

Insiste en mantener dividendo

El banco ha presentado este martes resultados y se ha comprometido a mantener su objetivo de pagar un dividendo de 2.500 millones de euros en el periodo de su plan estratégico, pese a que muchos analistas cuestionan que se pueda alcanzar esa meta.

Como accionista de Bankia con más de un 60%, el Estado recibe una parte de las ayudas inyectadas a la entidad en 2012, aunque por el momento solo se han recuperado unos 3.300 millones, según los últimos datos del banco.

Bankia en solitario

Sobre la posibilidad de que la entidad acabe protagonizando una fusión, el presidente de Bankia se ha vuelto a desmarcar de los mensajes lanzados por otras entidades -en concreto, por Sabadell- al insistir en que el foco de la entidad es trabajar en solitario, con el esfuerzo puesto en cumplir su plan estratégico que culmina en 2020 y ha recalcado que están cómodos con su perímetro actual.

El banquero vasco ha mostrado su "compromiso absoluto" con seguir presidiendo Bankia y ha afirmado que espera seguir trabajando con el Gobierno, como hasta ahora, destacando su relación fluida con la vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, y sin querer entrar en la confrontación por los mensajes que se lanzan desde Unidas Podemos contra la banca.

Tanto él, como el consejero delegado del banco, José Sevilla, afirman no haber perdido la esperanza de que el Banco Central Europeo (BCE) revise su política de tipos de interés bajos antes de 2021 y la acción de Bankia pueda remontar en Bolsa. Un deseo que los mercados descartan que sea factible en estos momentos.
A finales de ese año, acaba la última prórroga para la privatización del banco. Si las cosas siguen igual, Goirigolzarri ha señalado que considera preferible mantener la situación actual. Pero confía que de aquí a entonces la acción de Bankia remonte y sea posible estudiar otros escenarios.