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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha cargado de nuevo este martes contra las ayudas energéticas indiscriminadas -como el descuento de 20 céntimos a los carburantes que acaba de reactivar el Gobierno de Pedro Sánchez-, al advertir de que aumentan el consumo, favorecen a las rentas altas y suponen un enorme coste presupuestario.

Frente a este tipo de subsidios, la alemana ha defendido apoyos selectivos y dirigidos a los hogares más vulnerables. También ha anunciado un nuevo mecanismo para agrupar la demanda energética y centralizar las compras conjuntas de la UE, con el objetivo de contener los costes y garantizar los suministros necesarios.

En un discurso ante el pleno de la Eurocámara, Von der Leyen ha alertado de que la crisis energética provocada por la guerra de Estados Unidos contra Irán "podría agravarse a medida que nos adentramos en el invierno" y ha reclamado actuar en dos frentes: amortiguar a corto plazo el impacto de la escalada de precios y abordar los problemas estructurales que la alimentan a largo plazo.

"Las familias y las empresas están pagando el precio de una crisis que va mucho más allá de nuestras fronteras", ha denunciado. Desde finales de febrero, los precios del gas han subido un 140% y el diésel se ha duplicado. En total, la guerra de Irán ha encarecido ya en 100.000 millones de euros la factura de las importaciones energéticas de la UE, sin que haya aumentado en una sola molécula el volumen de energía disponible.

"Todos estamos notando estos costes más elevados. Las empresas están sometidas a una fuerte presión. A la gente le cuesta pagar sus facturas", ha reconocido la presidenta. Pero su receta pasa por concentrar el apoyo público en los hogares más vulnerables y en los sectores industriales más expuestos, en lugar de recurrir a subsidios generalizados.

"Las ayudas deben estar focalizadas: nada de ayudas indiscriminadas, porque eso aumentaría la demanda, favorecería a las rentas más altas y supondría unos costes enormes", ha avisado. Un principio que choca con el descuento de 20 céntimos a los carburantes rescatado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que se aplica con carácter general independientemente del nivel de ingresos de los beneficiarios.

De hecho, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha cifrado en "más de 12.000 millones de euros" el coste del tercer paquete de ayudas por la guerra de Irán, aprobado por el Consejo de Ministros la semana pasada.

Von der Leyen ha defendido, en cambio, subsidios selectivos y diseñados a medida, y ha puesto como ejemplo los sistemas de bonos energéticos de Francia y Rumanía, dirigidos a las familias con bajos ingresos. "Este es el enfoque adecuado: ayudas focalizadas y eficaces para quienes realmente las necesitan", ha zanjado.

En su discurso en Estrasburgo, Von der Leyen ha celebrado además el acuerdo alcanzado la semana pasada por el G7 para liberar 100 millones de barriles de diésel y crudo, una medida que, según ha defendido, contribuirá a estabilizar los precios mundiales de la energía.

Pero la presidenta de la Comisión quiere ir más allá y concentrar la demanda europea para abaratar los costes y garantizar los suministros. "Ya lo hemos hecho antes. Cuando Rusia intentó chantajearnos, reunimos a los compradores europeos. Agrupamos la demanda. Ayudamos a garantizar los suministros que Europa necesitaba", ha recordado.

"Es un modelo que funciona. Pero tenemos que llevarlo al siguiente nivel. Queremos pasar de una simple puesta en contacto entre compradores y vendedores a la agregación de la demanda y encargar a un operador del mercado que realice la compra conjunta", ha defendido. El objetivo es que la UE deje atrás la mera coordinación entre compradores y pase a actuar como un único gran comprador en el mercado energético.

A más largo plazo, Von der Leyen ha apostado por acelerar la sustitución de los combustibles fósiles importados por energía producida en Europa, con más renovables y nuclear, y por avanzar en la electrificación de la economía. El reto, ha señalado, es que la electricidad representa actualmente menos de una cuarta parte del consumo energético final de la UE.