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Las claves

El envejecimiento de la población española pasará factura a las arcas públicas del Estado. España será más mayor y a la vez más pobre por un motivo principal: el aumento del envejecimiento causará la pérdida de 15.100 millones de euros anuales en ingresos fiscales a partir de 2040.

Un reciente informe de Funcas, elaborado por Desiderio Romero-Jordán, alerta que nuestro país reducirá su recaudación fiscal por impuestos un 3,3% en 2040.

El incremento de una población cada vez más longeva desplazará el peso de la recaudación tributaria por cohortes. El grueso de los impuestos pasará a sostenerse por los hogares encabezados por personas de entre 60 y 75 años.

Actualmente, la riqueza se concentra en las edades avanzadas y es esencialmente por naturaleza inmobiliaria. Los hogares con sustentador principal de más de 65 años poseen más del 40 % de la riqueza neta.

Con todo, "el envejecimiento ampliará la base potencial de la riqueza asociada a las generaciones de mayor edad", indica el estudio.

El análisis de Romero-Jordán se basa en una especie de simulación del impacto del envejecimiento de cara a 2040. Así, señala que la mayor contribución a las arcas públicas la sostienen los hogares de personas de entre 50 y 59 años, con una recaudación media de 26.809 euros anuales.

Los hogares con esta franja de edad generan un 47% más de recaudación que los menores de 30 años (la mínima) con una contribución media de 18.208 euros anuales por hogar.

En cambio, el estudio prevé que a partir de 2040, la recaudación de las personas de entre 50 y 59 años caerá debido a su menor peso demográfico, mientras que aumentará considerablemente la de los hogares liderados por personas de entre 60 y 75 años.

De hecho, las aportaciones a la Administración de los grupos de edad de entre 70 y 75 años se dispararán un 107%.

El análisis de Funcas señala además que el envejecimiento mermará en gran medida los ingresos por impuestos.

El más afectado será el IRPF debido a su dependencia de las rentas del trabajo, que caen tras la jubilación.

También, el aumento de población envejecida reducirá la recaudación por cotizaciones sociales por dos vías. Disminuye el número de ocupados que cotizan, a medida que crece el peso de los jubilados. Por otra, presiona a la baja el peso de los salarios en la renta nacional.

Este efecto es mayor en España, donde las cotizaciones supusieron en 2022 (datos más recientes) el 12,8% del PIB y el 34% de los ingresos impositivos, frente al 10,8% y el 29,6% de media de la Unión Europea.

Variación de la recaudación media entre 2025-2040 Desiderio Romero

En cuanto al IVA, la recaudación media por hogar tiene forma de U invertida, alcanzando su máximo en los 56 años. El envejecimiento alterará progresivamente la composición de la cesta de consumo, incrementando el peso de los bienes gravados a los tipos reducido y superreducido. Por ejemplo, alimentos, gastos en farmacia o ayudas técnicas.

Esa pérdida recaudatoria del 3,3% se podría compensar con la llegada de la población migrante. "Serían necesarios alrededor de 650.000 hogares de inmigrantes equivalentes a la cohorte de 30 a 39 años", añade Romero-Jordán.

No obstante, es un factor limitado ya que la población inmigrante suele trabajar en empleos con salarios más bajos, como el sector servicios o la agricultura. La diferencia media de recaudación entre hogares nativos e inmigrantes menores de 65 años es de aproximadamente unos 850 euros anuales.

Igualmente, las cifras presentadas por Funcas ofrecen "una primera aproximación del potencial papel de la inmigración en la compensación del efecto del envejecimiento", indica el economista.

Gasto

Mientras tanto, el gasto en Sanidad y dependencia aumentará exponencialmente por el envejecimiento.

La Autoridad Independiente de la Responsabilidad Fiscal (AiReF) calcula en su Estudio sobre La regla de gasto de pensiones que, por ejemplo, el desembolso público en cuidados de larga duración aumentará siete décimas entre 2025 y 2050, hasta alcanzar el 1,6 % del PIB.

De esta manera, se estima que el gasto total en pensiones aumentará del 13 % al 16,4 % del PIB entre 2025 y 2050.

El crecimiento viene dado por el aumento de la tasa de dependencia de mayores, definida como la ratio de los mayores de 75 años sobre la población entre 15 y 74 años, que se espera que se duplique entre 2025 y 2050.

Así, sumando pensiones, sanidad y cuidados, el gasto público total relacionado con el envejecimiento pasaría en España del 20,3% del PIB en 2022 al 25,5% del PIB en 2050.

Se trata de un aumento de 5,2 puntos, claramente mayor que en la UE (+1,5 puntos). Y, en términos del gasto público primario, el desembolso del Estado ligado al envejecimiento representaría en España el 56% del total en 2050 frente al 48% actual.