El Producto Interior Bruto (PIB) per cápita real, indicador que sirve para medir la renta disponible de los hogares y el poder adquisitivo, apenas ha crecido en 1.700 euros desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa.
Estamos hablando de una mejora del 6,3%, según Eurostat, muy lejos del crecimiento del 9% de la renta real del que presumió Sánchez en su triunfalista balance de fin de curso realizado en La Moncloa este martes. Este dato es además un 28% inferior a la media de la OCDE.
Además, en paridad de poder adquisitivo España sigue a ocho puntos de la media de la Unión Europea. En 2025 cerramos en el 91,59%, un punto por debajo del 92,57% de la media que teníamos en 2017, con el gobierno del Partido Popular (PP).
Las cifras no cuadran, aunque lo peor es que buena parte de los indicadores contradicen la tesis electoralista que Sánchez lanzó en su balance y que indica que los "españoles viven mejor" con su Gobierno.
De entrada, como ya contó este diario, el dato del 9% de renta real que aporta el Gobierno es el que Sánchez ya anunció en el mismo balance de 2025.
Se refiere a datos de la OCDE de renta neta real disponible ajustada de los hogares, instituciones sin fines de lucro y descontando el efecto de la inflación.
Esta cifra agregada de la renta de todos los hogares no tiene que ver con el ingreso, ni la renta per cápita, ni el bienestar ya que su crecimiento se atribuye a la población y, por tanto, a los hogares.
De hecho, el propio responsable de Economía del Partido Popular (PP), Alberto Nadal, recordó tras la comparecencia de Sánchez que el salario mediano neto real ha bajado un 3,4% entre 2018 y 2024.
Esto porque la inflación acumulada en el Gobierno de Sánchez (un 17,3% desde junio de 2018 hasta diciembre de 2025) y los impuestos anulan todas las subidas salariales.
Con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) vemos también que el salario a tiempo completo para mujeres ha crecido un 18,9% y el 11,9% para los hombres.
Restando el efecto inflación, el crecimiento neto entre 2018 y 2023 fue de apenas el 1,6% para las primeras y cayó un 5,3% para los segundos.
Si el ejercicio se hace con el salario medio bruto, la mejora en mujeres es del 3,9%, pero en los hombres cae un 4,2%; mientras que para el salario más frecuente han caído un 17,4% y un 6,9% respectivamente.
Si volvemos a la renta per cápita real medida por Eurostat (y eliminando el efecto inflación) España cerró en 2025 con 28.320 euros, apenas 1.700 euros más que 2018 y un 6,3% de mejora.
España sigue siendo el país número 15 en cuanto a PIB per cápita de la UE (de 27 miembros) pese a ser la cuarta economía por Producto Interior Bruto (PIB) después de Alemania, Francia e Italia.
Este dato indica además que estamos a casi 6.000 euros de los 34.120 de la media europea y a 9.000 de la eurozona que se situó en los 36.940. En el primero de los casos, la diferencia a favor de Europa ha aumentado en poco menos de mil euros desde 2018.
Si nos comparamos con las primeras economías del continente, Alemania registró en 2025 un PIB per cápita de 43.210 euros, 15.000 euros más que España. En 2018 la diferencia era de 16.340.
Es así como la reducción de España respecto de Alemania ha sido mínima, pese a que la primera economía del euro encadena tres años con serios problemas económicos.
En tanto, Francia llega a los 38.360 euros, 10.000 euros más que España; e Italia se situó en los 33.080 y a una distancia de 5.000 euros respecto de nuestra economía. Datos que han aumentado levemente en ocho años, aunque a favor de nuestros socios.
Por otro lado, si se analiza la comparativa con Europa con datos de poder adquisitivo (ajustando el coste de la vida en cada país) España tampoco remonta.
Debajo de la media de la UE
El 92% del PIB per cápita de España no solo supone estar ocho puntos por debajo de la media de la UE, sino que refleja que la brecha desde 2017 ha aumentado y que estamos en los mismos niveles que teníamos en 2018, con apenas unas décimas de mejora.
Los datos de Eurostat indican además que España lleva quince años estancada sin recuperar la convergencia del PIB per cápita que tuvo entre los años 2002 y 2009.
Para que nos hagamos una idea, Italia está en el 96%, Francia en el 98%, Alemania en el 115% y Países Bajos en el 134%. Mención aparte merece Portugal que redujo cuatro puntos la brecha, desde el 77% en 2018 hasta el 81% de 2025.
Todas estas cifras indican que España ha registrado leves mejoras en términos reales (aunque lejos del 9% del que presume Sánchez), pero lo ha hecho a mucha menos velocidad que Europa.
Aumenta la brecha
Pese a ser de los países que más ha crecido en los dos últimos años, esta brecha no se ha recortado, lo que confirma que nuestro modelo de crecimiento se basa en aumento de la población y empleo de bajo valor añadido.
Se produce más, y hay más población, pero esto no se traduce en un mayor bienestar ya que muchos de los nuevos empleos se incorporan al mercado laboral con salarios más bajos.
