El gasto público en pensiones ha vuelto a romper techo en mayo. Se ha abonado la cifra inédita de 14.366 millones de euros, un 6,1% más interanual. Esto se ha reflejado también en la pensión media de jubilación, que ha crecido más que los precios y ha ganado poder adquisitivo en 2026. En el otro lado del espejo económico están los trabajadores, que con los datos más recientes en la mano se han empobrecido en lo que va de año.
Según los datos sobre convenios colectivos del Ministerio de Trabajo (los más recientes son de abril), los salarios de los trabajadores españoles han subido, a lo sumo, un 2,94% en términos interanuales. Menos que los precios, que desde marzo están instalados en subidas por encima del 3%.
La inflación se ha instalado en estas cotas tras el inicio de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que está afectando a los precios de la economía global. Y también a la española. De hecho, la vasta mayoría de las previsiones económicas apunta a que la inflación cerrará 2026 por encima del 3%.
Esto está comenzando a restar y arañar poder adquisitivo a los trabajadores, dado que los incrementos salariales (por ahora) no están alcanzando a los precios.
En cambio, los pensionistas no están sufriendo esta pérdida de poder adquisitivo. La información de la Seguridad Social apunta a que la pensión media de jubilación está por encima de los 1.572 euros al mes. Esto supone un incremento del 4,4%, muy por encima de la inflación registrada en los últimos meses. Y de las mejoras salariales de los trabajadores, claro.
¿Cuáles son las principales causas de esta evolución? Primero, que todas las pensiones suben, como mínimo, lo mismo que la inflación del año anterior. En este caso, la de 2025, cuando los precios aumentaron un 2,7%.
A esta cifra hay que sumarle que se está disparando la jubilación de la generación baby boom, cuyos miembros se están retirando tras haber tenido salarios más elevados que sus antecesores y haber cotizado por cantidades más elevadas.
Y esto se nota en la pensión de jubilación media. De hecho, la cantidad de pensionistas (unos 10,5 millones) sube, en comparación, mucho menos: sólo un 1,5%.
Estas informaciones surgen sólo unos días antes de que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) dé a conocer su nuevo estudio sobre la regla de gasto en pensiones, tal y como mandata la reforma legislativa que se aprobó en 2023.
Precisamente, en ella se incluyeron varias medidas para demorar la edad de jubilación y facilitar la compatibilidad de salario y pensión.
Este martes el Consejo de Ministros dio un paso más en esta dirección, aprobando más incentivos para ello y que los jubilados puedan trabajar como autónomos, cobrando la pensión.
“Los incentivos para la jubilación demorada y las mejoras en la jubilación activa están dando importantes resultados. Hemos facilitado diferentes opciones a los pensionistas para que, siempre desde la voluntariedad, elijan la modalidad que más se adecúe a su situación”, indicaba Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Los trabajadores que deciden demorar su jubilación más allá de la edad ordinaria han pasado del 4,8% en 2021 al 10,9% en 2025. En lo que llevamos de 2026, superan ya el 12% de las altas y suman 15.600 jubilaciones de este tipo, más que en todo 2021, según indican desde el departamento de Saiz.
Además, las jubilaciones anticipadas han pasado de superar el 43% en 2018 al entorno del 30% en la actualidad.
