Las claves
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2026 va a ser un año marcado por los conflictos. Y no sólo por los políticos. La guerra en el Diálogo Social es total. Hay importantes batallas entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal en un año marcado, entre otras cosas, por las elecciones en la CEOE.
Para empezar, el horizonte de los sueldos está lleno de interrogantes. El Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz decidió dejar para después de Navidad la negociación del salario mínimo interprofesional (SMI). Más allá de que quien lo perciba estará libre de pagar IRPF, no hay certezas sobre cuál será el aumento.
Entre otras cosas, porque la postura de la patronal y la de los sindicatos se mueven en extremos totalmente opuestos. Los primeros exigen que la subida del SMI sea, como máximo, del 1,5%. Mientras, CCOO y UGT reclaman que no baje del 2,7% (siempre y cuando no se aplique el IRPF).
En cualquier caso, todo parece indicar que el equipo de Yolanda Díaz va a tomar la reclamación de los sindicatos e incluso elevarla. El Grupo de Expertos del SMI ha propuesto subir los sueldos más bajos un 3,1%.
El Ministerio de Trabajo y Economía Social trasladará su primera propuesta sobre el salario mínimo a las organizaciones sindicales y empresariales en la reunión que ha convocado para este 7 de enero.
AENC
Pero hay más. El V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) caducó el pasado 31 de diciembre. Ahora mismo, no hay AENC en vigor, aunque gracias a la ultraactividad se mantienen las condiciones del que terminó en 2025.
CCOO y UGT y CEOE y Cepyme han hecho tímidos acercamientos oficiosos para empezar a tratar un nuevo acuerdo que sirva de base para negociar los convenios colectivos en España. Pero, según ha podido saber EL ESPAÑOL-Invertia, no hay nada serio sobre la mesa aún.
Los puntos de conflicto van a ser numerosos. Los sindicatos ya avisan de que exigirán subidas salariales y mejoras horarias. En CCOO y UGT duele el fracaso en el Congreso de la reducción de jornada laboral a 37,5 horas semanales y tratarán de alcanzar este objetivo en la negociación colectiva.
En el otro lado de la mesa negociadora, CEOE y Cepyme reclaman medidas que permitan ligar los salarios a la productividad. Y fórmulas para abordar la alta tasa de absentismo que padece el mercado laboral en España.
La bronca está asegurada también en otros marcos este 2026. El Gobierno quiere ampliar los permisos laborales retribuidos (con una norma que ya está pactada con los sindicatos), reformar el despido y lanzar una nueva legislación de prevención de riesgos laborales. Y la patronal ha sido expulsada o se ha retirado de los diálogos al respecto por su oposición a lo negociado.
En este contexto, la patronal tiene una importante baza a escala parlamentaria: Junts suele jugar a su favor en las votaciones. Algo para lo que está siendo clave la influencia de Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball y vicepresidente de CEOE.
Por otro lado, la CEOE ya avisa de que recurrirá a los tribunales si es necesario. Este es el caso del plan de Ministerio de Trabajo y sindicatos para reducir la capacidad de las empresas de absorber y compensar los aumentos del salario mínimo interprofesional a través de complementos salariales.
Elecciones en CEOE
Desde Trabajo alegan que la beligerancia ante todas estas medidas por parte de la patronal y, en particular, de su presidente, Antonio Garamendi, tiene que ver con las elecciones de la CEOE.
Lo cierto es que el actual mandato de Garamendi caduca este 2026. El vasco tendrá que convocar comicios este mismo año. Y se da por hecho que optará a mantenerse como presidente de la CEOE un tercer mandato. Sobre todo después de que se eliminase la limitación que había al respecto en 2023.
Para ello, cuenta además con el apoyo de las principales organizaciones dentro de CEOE. Incluido un antaño díscolo Sánchez Llibre. El catalán es hoy uno de los principales apoyos de Garamendi.
A falta de saber si Garamendi tendrá rivales (circulan numerosos rumores al respecto, pero nada oficial aún), en la patronal afirman que sus posturas hubieran sido las mismas con y sin elecciones. E insisten en que quien quiere hacer política con el Diálogo Social es la propia Yolanda Díaz.
