Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed), ha enfriado las posibilidades de que la institución monetaria tenga que subir los tipos de interés en su próxima reunión, la de octubre.
El guardián del dólar ha asegurado que en el mes que ha pasado desde el último encuentro de la institución monetaria -el de septiembre, en el que la Fed subió las tasas por primera vez desde 2023- "en términos generales, todo se ha ajustado a nuestras expectativas".
Así lo ha compartido Warsh en el seno de una conversación con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. Lo ha hecho a pesar de que hace apenas un par de días se conoció el dato de inflación de EEUU de septiembre, que desvela que el IPC del país repuntó un 3,7% en términos interanuales, tres décimas más que lo que hizo un mes antes.
En el mismo encuentro, el presidente de la Fed ha reiterado el compromiso del banco central de EEUU con la estabilidad de precios. En este sentido, Warsh ha recordado que se eliminaron algunas medidas de estímulo hace aproximadamente un mes.
En cualquier caso, el guardián del dólar no ha querido anticiparse a las decisiones que se tienen que tomar en las dos reuniones que la Fed tiene programadas en lo que resta de año. "No prejuzgo las reuniones. No creo en predecir ahora lo que haré en las reuniones que tenemos en lo que resta del año", ha añadido.
Según la herramienta de previsión del mercado de CME, la probabilidad de que la Fed mantenga tipos en su reunión de octubre era del 85%. Antes de las palabras de Warsh se situaba en el 72% y hace un mes rondaba el 50%.
A su vez, la posibilidad de una subida de un cuarto de punto ha caído del 48% de hace un mes a alrededor del 15% actualmente.
Por otro lado, el presidente de la Fed ha destacado el auge de la inversión más allá del impulso relacionado con la IA, lo que fortalece y da solidez a la economía.
En este sentido, Warsh ha apuntado a que casi en todas partes de la economía global se observa una resiliencia difícil de predecir hace unos meses ante lo que está sucediendo en la geopolítica y los focos de tensión en todo el mundo, así como el desafío común de la inflación, que no es exclusiva de Estados Unidos.
"Se produjo un endurecimiento simultáneo de la política monetaria en la mayoría de los lugares del mundo y eso significa que no hay quienes se benefician sin contribuir", ha señalado, recordando que cada banquero central toma las decisiones que considera necesarias en función de su ámbito de competencia y las diferentes herramientas a disposición.
