La campaña del mango se generaliza en Andalucía con unas previsiones de hasta 40.000 toneladas en la provincia de Málaga, principal zona productora del país. Esta cosecha generará 60 millones de euros para los agricultores.
Las estimaciones apuntan a un descenso significativo, cercano al 30%, respecto a 2025. Un año en el que se batieron todos los registros con más de 55.500 toneladas. Una cifra que no se alcanzará esta campaña. Pero el sector es optimista por la gran calidad del fruto que están recogiendo.
El cultivo se concentra en la comarca malagueña de la Axarquía —el 90% de la superficie andaluza— y la Costa Tropical de Granada. Málaga cuenta con más de 4.500 hectáreas, con un incremento del 42 % en los últimos diez años.
El total nacional es de 6.150 hectáreas. El alto valor añadido y el precio hacen que se esté probando el cultivo en cada vez más comarcas con climas templados.
Y es que el mango está de moda en España. En 2025, el consumo interno creció un 33,4 % hasta rozar las 50.000 toneladas, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
Además, desde los campos de mangos de Málaga y Granada se exporta también a Europa. Las ventas al exterior desde Andalucía (casi el 100% nacional) alcanzaron en 2025 casi 35.500 toneladas. Es un 71,4% más que el año anterior.
Alrededor del 60% del mango producido en España va a parar a mercados europeos como Francia, Portugal, Países Bajos, Alemania e Italia.
Calidad
Para proteger la reputación de la fruta nacional, la Organización Interprofesional del Aguacate y Mango de España (INTERTROPIC) ha emitido recomendaciones estrictas de calidad al inicio de la recolección.
“Cada partida que llega al consumidor representa al origen España”, señalan desde la entidad que agrupa a los principales agentes del sector.
El director general de Intertropic, Antonio Carpintero, ha informado a Efeagro de que lo recomendable es comprobar dos parámetros objetivos de madurez antes de la recolección: los grados brix y la materia seca.
El primer indicador marca el nivel de azúcares de la fruta. Y el segundo , "nos ayuda a saber si el mango ha alcanzado un desarrollo interno suficiente".
Las guías fijan un control riguroso de la madurez en árbol para asegurar atributos diferenciales frente a países terceros. Exigen un mínimo de siete grados brix de azúcar y al menos un 13,5 % de materia seca en la variedad Tommy Atkins y un 15 % en el resto.
Esta evolución positiva se produce tras superar diversos condicionantes climáticos en el campo tropical español durante los últimos años, como sequías y fuertes trenes de borrascas.
Para compensarlas se ha realizado desde la Junta una inversión de 43 millones de euros en obras hídricas para aportar aguas regeneradas al riego.
Innovación
Trops es la gran empresa del sector, con más de 3.500 agricultores asociados en régimen cooperativo que cultivan aproximadamente el 55 % del mango nacional y el 45 % del aguacate peninsular en unas 10.000 hectáreas. El año pasado facturó 240 millones de euros.
Una empresa que es buen ejemplo de porqué el mango español conquista mercados y es competitivo a nivel internacional, al tiempo que ofrece alternativas rentables y sostenibles para los agricultores locales. Y la clave es la innovación.
Esta semana Sara García Cantero, del departamento de I+D de la compañía, relató en una mesa redonda en Al-Andalus Venture, evento de capital riesgo y startups, qué investigan y cómo lo aplican a la empresa.
Con el condicionante de que la innovación tiene que aportar valor y soluciones prácticas a grandes explotaciones tecnificadas y también a pequeñas explotaciones familiares. El gen cooperativo manda. Y la compañía tiene socios desde el Algarve portugués hasta Valencia.
"Al final, la idea es que las familias que se dedican a la agricultura y a las plantaciones puedan seguir viviendo de ello, vivan bien y tengan explotaciones rentables", explicó.
Se están haciendo ensayos con robótica y mecanización. Pero encuentran la dificultad de la orografía complicada de la Axarquía malagueña, donde se concentra el grueso de sus socios.
"No encontramos una máquina o solución que se adapte a nuestro territorio. Esto es muy importante: una solución que funciona bien en un entorno no siempre se puede trasladar a otro". Pero siguen probando.
En otra línea mucho más implantada, se ha trabajado en la sensorización del cultivo para obtener recomendaciones de riego. Hay ya casos de éxito en fincas de socios que han logrado un 35% de ahorro en el consumo de agua y un aumento del 33% en la producción.
En una zona donde el agua no sobra y con una empresa obsesionada con la sostenibilidad, esta línea de innovación es clave.
"Durante muchos años hemos investigado el uso de fuentes alternativas de agua, sobre todo aguas regeneradas, para estudiar cómo afectan al cultivo e incluso cómo pueden cambiar el manejo de las parcelas", indica.
Otra línea es el estudio de nuevas variedades y portainjertos: para ello se mantiene una colaboración abierta con la Universidad de California en Riverside, testeando nuevas variedades que se adapten mejor a las variaciones de clima y suelo provocadas por el cambio climático y el uso de agua regenerada.
"No nos limitamos a colocar el sensor y obtener datos, sino que nuestro papel consiste en interpretar esos datos y transformarlos en acciones concretas en el campo", explica la experta.
Sara García considera que profesionalizar y usar herramientas digitales cada vez más avanzadas en el campo puede atraer a las nuevas generaciones, que están mucho más familiarizadas con esta tecnología. Y paliar el problema del relevo generacional.
Trops cuenta con una finca de 40 hectáreas para experimentación de campo. "Realizamos tanto ensayos agronómicos como testeo de nuevos productos o soluciones en condiciones reales. Al ser una plantación real, no comprometemos las explotaciones comerciales de nuestros agricultores".
La cooperativa mantiene líneas de colaboración con diversas universidades y grupos de investigación en España y en el extranjero.
La campaña
Toda esa innovación y esa apuesta por la calidad está detrás de los mangos que se cogen estos días en la Axarquía malagueña y la Costa Tropical granadina.
El ciclo comenzó con la recogida de las variedades tempranas Tommy Atkins e Irwin. Actualmente se encuentra en pleno pico la variedad Osteen, la más cultivada.
Luego vendrán las variedades tardías Kent, Palmer y Keitt hasta finales de octubre.
Para mantener el abastecimiento durante el resto del año, las empresas del sector (y la gran distribución alimentaria en España) acuden a las importaciones cuando finaliza la producción local.
Brasil suministra la fruta en los meses de primavera y verano, mientras que Perú asume el volumen principal en invierno, con envíos complementarios de México y Costa de Marfil.
