El esperado regreso de los trenes entre Sevilla y Madrid, interrumpidos desde hace 29 días por el trágico accidente de Adamuz, se ha convertido, para sorpresa de los viajeros expectantes, en un nuevo episodio de incertidumbre y dudas.
Hasta última hora de este lunes no se aclaraba la cuestión esencial: ¿vuelve el martes o el miércoles? Eran las dos posibilidades que dejaba caer, casi de pasada, este lunes Óscar Puente.
“Mañana o pasado”, comentaba por la mañana, a su salida del acto de presentación del fondo 'España Crece'. Fuentes del Ministerio de Transportes señalaron a este periódico que esa tarde se concretaría el día, pero con las horas lo único que llegó fue la incredulidad.
Porque la respuesta de Adif, ya por la noche, evitaba la rotundidad.
Los trabajos de reparación de la infraestructura en Adamuz habían terminado y tras las pruebas realizadas en la vía, "la infraestructura queda a disposición de las empresas ferroviarias para la realización de las pruebas con material rodante que estimen oportunas con el fin de reanudar el servicio comercial próximamente".
¿Entonces? Buena parte de la respuesta dependía de las operadoras privadas, con la duda de si durante la madrugada habría tiempo suficiente para realizar esas pruebas y, efectivamente, avanzar con los viajes.
Venta de billetes
La información llegaba después de una jornada en la que tanto Renfe como los operadores privados que operan la ruta, Iryo y Ouigo, mantuvieron billetes a la venta para viajar este martes para viajar de Sevilla a Madrid.
Aunque desde diferentes sitios se insistiera, a preguntas de periodistas, que la confirmación oficial no había llegado.
La situación empezó a derivar en caótica ya al filo de la noche. Muchos contaban con billetes que no sabían si podrían usar; algunos aseguraron que contaban con mensajes que advertían apenas de 'retrasos', aunque oficialmente la duración de viaje en los portales seguía siendo la habitual.
O sea, algo más de dos horas y media. Tras 29 días sin trayectos, era una posibilidad que se antojaba balsámica: la alternativa en estas semanas, que ha incluido un trasbordo en autobús, elevaba a cinco horas el viaje.
Pero la falta de respuestas disparaba de nuevo el desánimo entre los viajeros. Y, con él, también se amplificaba la desconfianza sobre los viajes en este medio para llegar a la capital de España.
Desconfianza de viajeros
Es el caso de Gonzalo E., natural de Sevilla. Tiene "un evento importante el viernes" en Madrid, pero asegura que irá en su propio coche. El motivo que alega es simple: "no me fio en absoluto".
"No estoy dispuesto a tardar seis horas o más en llegar el viernes y otras en seis en volver el domingo", apunta a EL ESPAÑOL de Sevilla. Insiste en el factor de la aleatoriedad, y añade que prefiere "hacer cinco horas de coche seguro" a quedarse "parado en medio de la nada".
A estos factores se añade el evidente, y es que existe "algo de miedo". Asegura que "el temor está", y que "tardará un tiempo en pasarse el susto". Para ello, por supuesto, "sería necesario que accidentes como el de Adamuz no se repitieran".
Pablo C. N., por su parte, no sabe qué hacer. Tenía previsto partir también este viernes camino a la capital "por ocio", pero está "a la espera de saber si podrá o no podrá" hacerlo en tren.
"No me fio de comprar los billetes con la incertidumbre del tiempo que tardaré y de si saldrá o no el tren", declara. Podría coger el coche, pero no le gustan los viajes tan largos. "Esperaré al último día, supongo, así me aseguro que funcione con normalidad en función de lo que digan otros pasajeros", razona.
Y de los que tienen que ir a los que no han podido volver. Andrea S. R. lleva sin volver a su casa desde hace cinco semanas. Es de Sevilla, pero estudia Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y, a la vez, está haciendo prácticas.
"Durante este tiempo no he podido volver porque no he podido permitirme el lujo de estar entre cinco y seis horas de viaje", sostiene.
Entre los turnos de la universidad y de la empresa, acaba los viernes a las 19:00 horas. "A esa hora, si tengo que coger el tren en las circunstancias que está, llegaría a Sevilla pasadas las doce de la noche".
A la vuelta, el domingo, "para poder descansar", tendría que salir desde por la mañana. "Para pasar apenas 24 horas, no me merece la pena el esfuerzo ni el dinero".
En las mismas circunstancias se encuentra Rubén N. M., solo que él añade "el miedo". Asegura que, aunque el sacrificio de tiempo y de dinero sería muy grande para poder estar poco tiempo con su familia en Utrera, pueblo del que es natal, le puede "la incertidumbre de que suceda otro accidente".
"Muchas veces me he planteado que, probablemente, no pueda volver a coger el tren sin miedo", asegura, y es que este sevillano lo dice con razón de causa, ya que estuvo "a nada" de montarse en el tren accidentado el pasado 18 de enero.
