Las claves
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Este fin de semana es uno de los más intensos del año para el sector de las flores. Las floristerías esperan consolidar una fecha que representa, de media, el 10% de su facturación anual, según datos de la Asociación Española de Floristas (AEFI).
El mercado global de las flores se valora entre 31.000 y 39.000 millones de dólares y los costes operativos han subido un 12% interanual.
Como consecuencia, el beneficio neto de las floristerías minoristas se ha reducido a niveles críticos de entre el 3% y el 5%, según el informe "Analizando el Futuro de la Industria Floral (2025-2030)" de OBS Business School.
Fernando Ríos Enamorado, vicepresidente de la AEFI, subraya que el principal desafío es logístico porque “el 75% de la flor que se comercializa es importada, principalmente de Colombia, Ecuador y Holanda”.
Ríos Enamorado explica que "la producción nacional es solo el 25%, principalmente por las condiciones climáticas y porque las rosas no se cultivan en España en estas fechas”.
En la misma línea, Guillermo Gómez, gerente de la mayorista Coflores, señala que “la gestión de cargueros es crítica para cumplir los plazos".
Es por eso, que en algunos casos los envios tienen que hacerse por rutas alternativas vía Miami, el transporte es complicado "dado que el producto debe llegar al punto de venta una semana después de su corte”.
San Valentín en sábado
Gómez explica que cuando San Valentín cae en fin de semana se suele vender menos, “las floristerías venden solo hasta mediodía y los clientes tienen más opciones para regalar y planes diferentes”.
El vicepresidente de la AEFI añade que “en zonas con mayor concentración de oficinas y centros de trabajo suele funcionar mejor cuando se celebra entre semana pero este año al ser sábado, es más complicado”.
Digitalización del sector
El informe de OBS también menciona las dificultades de los modelos digitales puros para escalar en un producto extremadamente perecedero, tras el análisis del denominado “Caso Colvin”.
El nombre del caso viene de la startup y floristería Colvin que elimina intermediarios. Freddie Blackett, CEO de la empresa, explica que en San Valentín sus ventas se multiplican entre 10 y 15 veces”.
Para gestionar ese pico, la compañía apuesta por modelos de data-driven forecasting: “el análisis de datos históricos permite optimizar el stock, ajustar rutas logísticas y dimensionar equipos en tiempo real”.
Actualmente, el 65% de la inversión tecnológica del sector se destina a mejorar la logística y reducir el desperdicio biológico, uno de los principales riesgos económicos de la actividad.
La flor más vendida
Según datos de la AEFI, la rosa roja sigue liderando las ventas con cerca del 70% del volumen total, variedades como la Freedom y la Explorer son las más demandadas.
Se estima un promedio de 800 tallos vendidos por establecimiento durante estas fechas, con un ticket medio que rondará los 35 euros.
El informe de OBS Business School destaca un cambio de tendencia impulsado por los millennials y la Generación Z.
Estos grupos impulsan una mayor diversificación de la demanda, con más peso de tulipanes rojos, orquídeas Phalaenopsis y rosas preservadas frente a la hegemonía histórica de la rosa roja tradicional.
Nuevo consumidor masculino
Una de las conclusiones más reveladoras del informe de OBS es la ruptura del sesgo de género. El mercado masculino ya no es solo un comprador de regalos, es un usuario final. Las ventas dirigidas al público masculino han crecido un 22% en el último año.
El informe refleja que el 45% de los hombres solteros de entre 20 y 35 años en grandes ciudades compra flores frescas mensualmente como ritual de autocuidado.
Sostenibilidad como exigencia
La sostenibilidad se ha convertido en un requisito de acceso al mercado. El 74% de los consumidores de la Generación Z afirma que la transparencia en la huella de carbono es más decisiva que el precio al elegir una marca floral.
Aunque la "flor kilómetro cero" aún no es masiva, el interés por la procedencia y el uso de materiales reciclables ya no es una opción, es una exigencia para operar en el mercado.
Las floristerías españolas están incorporando cada vez más materiales naturales y reciclables para satisfacer a un consumidor consciente.
