Ana María Villalba, directora de Internacional y Lifelong Learning del Grupo Educativo UAX

Ana María Villalba, directora de Internacional y Lifelong Learning del Grupo Educativo UAX

Opinión

Aprender ya no es una etapa: es la estrategia

Ana María Villalba
Publicada

Durante años, el aprendizaje continuo fue concebido como una recomendación valiosa, pero no como un componente esencial del desarrollo profesional. En general, se restringía a perfiles directivos o sectores altamente innovadores, mientras que el grueso de las trayectorias laborales se desarrollaba de forma lineal, con una formación concentrada en las etapas iniciales de la vida. La escasa flexibilidad de la oferta formativa, la limitada disponibilidad tecnológica y una cultura organizacional centrada en la estabilidad más que en la adaptación, dificultaban su implementación. La actualización de competencias era ocasional y puntualmente incentivada por las empresas, más desde una lógica reactiva que estratégica.

Hoy, sin embargo, en plena era de transformación tecnológica, seguir aprendiendo y formándose ha dejado de ser una opción para convertirse en una ventaja competitiva. Ya no se trata solo de aprender para mantener el empleo, sino de aprender para trabajar mejor, con más impacto, propósito y sentido.

El dato es elocuente: Según el McKinsey Global Institute, la IA generativa transformará funciones clave en ciencia, tecnología, creatividad y derecho, requiriendo un masivo proceso de upskilling y reskilling para seguir siendo relevantes. Y aunque ese impacto no implica necesariamente destrucción de empleo, sí exige una reconfiguración acelerada de habilidades. 

En este nuevo contexto, el aprendizaje a lo largo de la vida se ha consolidado como un requisito estructural para la empleabilidad y la evolución profesional. Así lo evidencia el reciente informe “Cómo la tecnología sigue transformando las profesiones”, elaborado por el Grupo Educativo UAX en colaboración con MIT Technology Review en español. El mercado laboral ya está generando nuevas profesiones a gran velocidad: desde ingenieros de prompts y formadores en inteligencia artificial hasta auditores de algoritmos y expertos en ética tecnológica. Todos estos perfiles tienen algo en común: no existían hace apenas una década y requieren una actualización constante del conocimiento para mantenerse vigentes.

En este contexto, todo el ecosistema de aprendizaje, y la universidad en particular, no puede limitarse a transmitir contenidos. Debe configurarse como un entorno de entrenamiento para la incertidumbre, capaz de desarrollar tanto competencias técnicas como habilidades de adaptación, análisis crítico y resolución de problemas complejos. En UAX, esta visión se materializa a través del modelo #UAXmakers, donde los estudiantes aprenden con enfoque práctico enfrentándose a retos reales planteados por empresas. Porque hoy la empleabilidad no se garantiza únicamente con titulaciones, sino con experiencias aplicadas, competencias transversales y, sobre todo, con la capacidad de aprender a aprender de forma constante y autónoma.

En este nuevo escenario, las universidades desempeñan un rol clave no solo como agentes educativos, sino como auténticas infraestructuras nacionales para el desarrollo del talento. Su capacidad para diseñar e implementar nuevos títulos, cursos de experto, programas de microcredenciales y trayectorias curriculares modulares y flexibles les permite anticipar y dar respuesta ágil a las transformaciones del mercado laboral. Esta cercanía con la realidad empresarial, unida a modelos pedagógicos prácticos y colaborativos, sitúa a la universidad como un aliado estratégico en la construcción del capital humano que el país necesita para afrontar los retos tecnológicos, económicos y sociales del presente y del futuro.

En este escenario tan dinámico, las organizaciones más innovadoras no están esperando. Repsol, por ejemplo, ha desplegado IA generativa entre sus equipos y ha creado un Centro de Competencias específico. Quirónsalud ha lanzado programas de formación para sus facultativos. CaixaBank ha instaurado espacios de experimentación donde se aprende construyendo. El aprendizaje ya no precede al trabajo: ocurre dentro del trabajo. Es trabajo.

El reto de esta nueva era no es solo tecnológico, sino profundamente humano. Se trata de construir un humanismo digital que no sustituya a las personas, sino que las potencie. Que entienda que la ética, la empatía y el pensamiento crítico no son habilidades blandas, sino diferenciales. Y que abracemos la idea de que el aprendizaje no se acaba con un diploma, sino que empieza con cada cambio de paradigma, pasando del aprendizaje como tarea al aprendizaje como estrategia.

Así pues, ese aprendizaje continuo, impulsado por la tecnología y guiado por valores humanos, es la base de una sociedad que progresa, que reduce desigualdades, que promueve la empleabilidad y que apuesta por el crecimiento sostenible de las personas y las organizaciones.

Porque el futuro no pertenece a quienes saben, sino a quienes saben aprender, adaptarse y aplicar ese conocimiento con criterio, empatía y propósito. Y en eso, todos —estudiantes, profesionales, instituciones y empresas— estamos convocados.

*** Ana María Villalba es la directora de Internacional y Lifelong Learning del Grupo Educativo UAX